JUSTICIA – (IN) JUSTICIA

La nota se sirve de un enunciado «proteger a los justos de la justicia», para reflexionar sobre la justicia, y las distintas resonancias a que nos sumerge el hecho de que esa palabra sea dicha y escuchada tantas veces en lo cotidiano como radiografía de los días de este tiempo.

Un libro, una crónica, un escritor, un narrador, un testigo.

Un modo de decir sobre lo acaecido y un fundamento en ese modo «proteger a los justos de la justicia».

Recuerdo esa cita del inicio de un libro inolvidable «Redoble por Rancas» de Manuel Scorza. En esa ocasión el escritor anuda allí la función de su escrito, una función centrada en la necesidad de hacer pasar esa historia al mundo, más allá de la aldea, no sin su aldea.

«Proteger a los justos de la justicia», un enunciado que pone las cosas en su lugar y dice mucho más de lo que dice. Enunciado que en el arranque plantea una disyunción, una separación, casi un abismo entre esos dos términos. Justos y justicia, entonces, ¿no van por el mismo camino? Parece que no, al menos no siempre.

Interrogación a la J(j)usticia

Hay una ambigüedad en el término, que se puede poner en juego en mayúscula o minúscula, no es lo mismo justicia que Justicia. No va de suyo esa diferencia, andemos un poco los términos.

Justicia, así con mayúscula, refiere en la forma lingüística al servicio de Justicia, situado en torno a uno de los poderes del Estado y remite a la institución donde se recurre y a través de la cual se imparte (?), cuyo eje gira en torno al discurso del derecho, que funciona como discurso amo en su hábitat y hace funcionar la institución que la encarna y la sostiene.

Justicia

Dar a cada unx lo que corresponde, lo que le corresponde. Ese corresponder, por un lado, puede tratarse de variedad de situaciones, si se establece en relación al derecho implica el reconocimiento de la letra de la ley de una sociedad determinada y un tiempo x, donde a través de sus normas regula un modo de funcionamiento de la vida en comunidad y del lazo social. Ahora bien, el origen de cada derecho tiene sus coordenadas históricas y no responden de modo abarcativo a la diversidad de situaciones, además y fundamentalmente porque la legislación, la producción de leyes no se realiza en la estratósfera sino en un Estado X que posee determinado modo de ejercicio del poder e ideología desde donde se reproduce, se piensa y se planifica un proyecto de país. Las leyes acompañan ese proceso, para bien o para mal de algunxs y otrxs. Lo que se plantea es que el derecho no es un ente abstracto, neutro y que determina el bien para las personas, con lo cual la vía del derecho regula el ejercicio de la Justicia, pero no resuelve la justicia, esa con minúscula, la que demandan (demandamos) lxs seres mínimos ante situaciones donde la vida en algún aspecto es cercenada o limitada.

De los (h) usos del grito social - al llamado

En el origen, el fundamento de la justicia a través de los tiempos ha estado ligado a distintas raíces que van desde lo religioso, lo moral, lo cultural. En el origen se intenta situar el lugar de emplazamiento desde donde las cosas toman forma, el sitio desde donde parte el formato que a cada tiempo y a cada pueblo le toca vivir o padecer.

Ante una situación de avasallamiento de esos derechos, el grito se hace escuchar en los tribunales y en las calles, un grito que colectivamente toma la forma de llamado, se dirige a la comunidad y a veces se transforma en un eco que inunda el lazo.

El Grito

-El de los que siguen pidiendo la tierra para seguir siendo en un mundo donde quepan muchos mundos, aunque cinco siglos igual intenten hacerlxs desistir.

-El de las Madres, las de la Plaza, esas de las Mayúsculas que no se detuvieron y con el peor entorno de silencio hicieron vibrar la escena pública y atravesaron el tiempo con sus consignas que se convirtieron en llamados que hoy son horizonte de derechos, los de las mayúsculas: los Derechos Humanos.

-El de los y las familiares en las despedidas cuando sus seres queridxs son arrancados de su lado por una bala policial, o un calabozo que se vuelve un camino al infierno o nuevamente la desaparición en el formato del arrebatamiento de los cuerpos de la escena social, nos seguimos preguntando por Tehuel.

El grito se vuelve voz en la lengua que nunca pensaron que iban a tener que hablar y así con el dolor a cuesta, a tientas y a oscuras, con otrxs gritan su pedido de Justicia con mayúscula, allí sólo retorna la minúscula, minusválida y ciega que toca en suerte en la clase en la que cada quien está emplazadx. Se grita y mientras se lanza el grito, se crea, se organiza y se aprende que la cosa no está en la espera y que el grito está autorizado desde esa que les tocó.

-El de quienes necesitan por su salud, o la de los suyos, para seguir habitando ese envase que es nuestro cuerpo.

-El de quienes salen en defensa de su trabajo, del que perdieron, del que falta, del injusto en sus condiciones.

-El de quienes reclaman un nombre o un lugar, como un modo de existir entre otrxs en su diferencia, en su diversidad y hacen camino al andar, haciendo nacer, ahijando, armando nuevas parentalidades y familias de mil formatos y colores.

-El de las mujeres y sus olas, interrogando – nos y abriendo a construcciones nuevas, de las que no se puede ya retornar.

-El de los artistas que nos devuelven mundos fragmentados en gritos al infinito en formatos de letras o imágenes, como los cineastas que plasman en su lenguaje lo silenciado y le suben el volumen y lo hacen visible y audible y entonces su creación en arte es un aullido que sacude y despierta cuando se meten con eso.

El llamado

Muchos de estos gritos fueron tomando forma de llamado, se dirigieron a su alrededor y probaron que las voces hacen eco cuando se topan con los cuerpos vecinos y entonces suenan más fuerte. Y entonces, supieron que entre varixs la cosa funciona diferente, y que eso se llama comunidad o colectivo. Y que haya Otro es el primer paso para que el grito se transforme en llamado, y pueda echarse a andar, y el agua bajo el puente no pase en vano y así alguna vez, en ese Otro país, se puedan usar las mayúsculas con la sola condición de lo humano y para que no sea necesario «proteger a los justos de la Justicia».

PD: Este breve escrito queda abierto, sólo intenta captar algunos gritos que de ninguna manera son todos, cada unx sumará los propios, los cercanos y se agregará con su propio cuerpo para hacer nacer nuevos llamados.

Griselda Enrico

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