HORACIO LAITANO | POEMAS

Las horas

Cuando las horas
se detienen en un punto
donde negamos
nuestro propio nombre,
hay un perfume
de flores que se olvidan
y un dolor
que pulveriza los colores.

Vivimos suspendidos
de una idea
que oscila entre nosotros
y la noche.

Ida y vuelta

Bruscamente
lo arrojaron a la calle.
Su oficio era mostrar
sus propios golpes.
Frustraciones de la edad
o descontento
hacían equilibrio
en las líneas de sus manos.
Las palabras
eran cáscaras resecas
que el viento dispersaba…
Resabios
de tiempos olvidados
que acompañaban
su caída.

El cosmonauta

El cosmonauta
confiesa su fatiga.
Extiende la mano
sobre el pecho
de su novia
y espera
que ella lo acaricie.
Un dolor punzante
lo estremece.
Lo levanta
a la altura de los techos
y lo deja caer
en la vereda…

Ya no están
los parientes más cercanos
que siempre lo aplaudían.

El hombre de la eñe

El hombre de la eñe
extraña sus años juveniles.

Recuerda los ñandúes
y llora sobre el paño.

No puede soportar
las añoranzas.

Olvidos necesarios

Fue llevando
las palabras
que guardaba
en su memoria
para dejarlas olvidadas
en el viaje.
No quería recordarlas
como antes
ni volver a dotarlas
de sentido…
Era necesario
establecer una distancia
que acabara
con las últimas imágenes.

De “Las hojas y las horas”  (Ediciones Botella al Mar, noviembre de 2019)

Horacio Laitano

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