HORACIO LAITANO | LAS HOJAS Y LAS HORAS

Hacer un recorrido por Las hojas y las horas es, a veces, transitar por la memoria de los días aciagos «…un oscuro país marcando el tiempo…»

El autor nos introduce en un territorio introspectivo de reflejos y sonidos cotidianos. Hay señales «…donde a veces anclamos nuestra espera» que nos identifican en ese paisaje interior que trasciende los contornos de la palabra. Vale la pena internarse en él.

Carmen Rolandelli

Las hojas y las horas

Voces y rumores

Distinguimos voces
apenas conocidas
y otras tantas
que se pierden
en medio del barullo.

Las mujeres
que frecuentan
esta casa
han poblado
de rumores
nuestros cuartos.

Hay un sonido extraño
que recorre
los pasillos
donde a veces
anclamos nuestra espera.


Los días

Detrás
de esos nombres
que se apagan
están los contornos 
de las sombras…
Un oscuro país
marcando el tiempo
bajo el humo persistente
de los días.


Sentimientos engañosos

En ese lugar
donde arden las palabras
los días y las noches
se suceden en silencio.
Dejan signos
a su paso…

Sentimientos engañosos
que retornan
para ahogarse
en sus propios desatinos.


Después

Esta palabra
en la que aún confío
será después
un paso hacia la noche.
Un hueco
que se abre
en los pliegues
de las sombras.
Un crujido
que se apaga
entre las ramas
de mi patio.


Domingo

Como alguien
que se ampara
en sus viejas pertenencias
la mujer se desliza
hacia adentro de su casa.

Busca entre sus cosas
el bolso y los anteojos
deseosa de palpar
objetos conocidos.

Delante de su cama
rememora fantasías
nunca confesadas
por temor al correr
de los rumores…

Al llegar a la bañera
el sonido del agua
la estimula…
Recorre con sus dedos
los bordes del espejo
y ve cómo ella misma
se aleja lentamente.

Horacio Laitano

Carmen Rolandelli | La Meresunda

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