POESÍA JOVEN EN LA NOR-PAMPA | JOSÉ E. APUD

"SOY UN HOMBRE, UN SER HUMANO"

José E. Apud (43). Nació en Pergamino lugar donde realizó sus estudios primarios y secundarios. Padre de cinco hijos. Trabajó desde muy joven como disc jockey, una tarea que le permitió descubrir la noche y a los Redonditos de Ricota, esa mítica banda de rock formada en La Plata en 1976 e integrada, en un principio por el Indio Solari (voz, composición) y Skay Beilinson (guitarra, composición). Las letras de este grupo y de otros le despertó la curiosidad de saber que decían esas canciones. Buscar desentrañar esas encriptadas metáforas le despertaron la sensibilidad para acercarse a la poesía.

En la adolescencia practicó con asiduidad el periodismo. Lo hizo conjuntamente con Carly Antúnez Clerc.

A pesar de las horas entregadas a su comercio e hijos en cuadernos, servilletas, papeles sueltos intenta con fruición el poema. Éstos son algunos de sus pensamientos:

Sobre el arte de escribir, sólo puedo dar una visión absolutamente personal y sincera. No llegué a ustedes los escritores por casualidad, ni tampoco por amor al arte de la escritura. Fue una cuestión multicausal dónde una de las primeras causas fue, como casi todo en mi vida, la casualidad. La casualidad entendida como desconocimiento de causas, como esas veces que un impulso te lleva a hacer algo sin saber por qué, y luego, vas encontrando motivos para quedarte en ese lugar nuevo de aprendizaje; hasta que en un momento sentís que ya aprendiste suficiente para vos y decidís migrar a otros lugares, con esas experiencias nuevas cargadas en tu mochila. 

En todas las actividades que abordé en mi vida traté de ser igual, de definir un camino una vez que estuve en movimiento y después, cuando la cosa se ponía seria, cuando se requería mayor dedicación y profesionalismo, me vi en la obligación de decidir. Pero siempre terminé en lo mismo. Renunciando. En lo único que no renuncié ni lo haré jamás, es en mi convicción de esforzarme por no repetir errores, propios ni ajenos.

Está por demás probado que cuando uno no piensa que va a hacer con algo, el medio decide por uno. Esa es mi vocación. No es escribir, tocar la guitarra, ni nada artístico. Mi única y más ferviente vocación es vivir una vida ejemplar. Para eso tuve y tengo que crearme y rediseñarme permanentemente como hombre, como ser humano. La escritura me ha servido y me sirve actualmente para eso, para construir una narrativa propia y sólida que diga y haga cumplir las normas necesarias para lograr tal objetivo. El ser un Hombre Propio.

Es un trabajo que termina cuando la vida se termina. Es un oficio que requiere voluntad y trabajo. Es una profesión que necesita de un compromiso superior, y se proyecta un uno y en todo lo que a uno lo rodea. Es decidir permanentemente, es pensar mucho en uno y en los demás. Es saber que no puedo ser un buen altruista, porque nunca me animaré a ser un buen egoísta. Es no ser una hoja al viento.

Si me preguntas por mi profesión, oficio, siempre estuvo en el lado del comercio, etc. No es poca cosa lo que he estudiado para ser bueno en lo que hago, marketing, comunicación social, psicología de distintas ramas, antropología, filosofía, política, leyes, etc. Si hubiera una facultad del comercio, sin dudas me recibiría en ello. Pero no soy un comerciante, ni un escritor, ni siquiera un padre, soy un Hombre, un Ser Humano. Y quiero mejorar todos los días en este arte, el arte de Ser Humano. Y comunicar a todo mi medio este mensaje. Proyectar en todo ambiente donde me movilizo que esto es lo que quiero ser, hacer y tener: «humanidad». Quiero ser ejemplar. Porque si, porque es más fácil, uno está envuelto en una especie de sustancia en la que circulás con libertad, porque los caminos son más simples. Evito las complicaciones que me propone el enano de la ambición, y me esfuerzo por hacer de mi vida un excelente bonsai. La grandeza de la precisión. No soy un tipo de grandes cualidades, ni grandes virtudes, que exigen en contraposición, grandes vicios. Y como dijo el filósofo: «quien tiene muchos vicios tiene muchos amos».

Masitas de Chocolate

Con una taza de harina
Y tanto amor en la cocina
Mi alma enmudece
Cuando estamos felices
Mi relato interior cesa
Y solo observa
Niños que crecen
Que ríen y aprenden
Y yo me siento pertenecer
Así, entre sus besos
Dueño de mi tiempo
Tranquilo y atento
Los quiero.


Amor mío

Entre las sombras de mi exilio
Escribo estos versos
Noches de soledad
Noches de delirios
Dieron su señal
Los estorninos que volaban
La que yo esperaba
Símbolos de libertad
Mi intención, sesgada
Se rió de mí
Y me presionó
Influida manipulada.
Hoy vuelvo a vos
Hoy vuelvo a mí
Te pido perdón.


El padre de Mozart

El inteligente individuo
Y su estúpida genialidad
Héroe a demanda,
Mercenario de aplausos.
Esta es la cultura hoy,
Pero no existió nunca.
Da todo y no se deja nada
No le queda nada para sí.
Vacíos a llenar con vinos,
Fiestas carentes de sentido.
Unidad de efecto que dirige el éxito
Enorme espacio en la memoria colectiva
Su vida al borde de la quiebra
Criado como mono de circo.
Ser película, tapa de libro,
Nada llena el vacío
La existencia que pierde
Su esencia desvanece
Para ser parte y dueño de lo colectivo.
Esta es la cultura de hoy
Pero no existió nunca
Alguien se cree dueño de su hijo.
Quién puede ser tan desalmado?
Entrenador de circo sin límites
La ética del éxito y la moral
Del aplauso quedan expuestas.
Nadie quiere ser el padre de Mozart
Todos son dueños de Mozart.

Rafael Restaino

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