NUESTRAS CANTORAS (UNA SERIE DE VARIAS ENTREVISTAS) | HOY: MARINA LUC

UNA INTERPRETE QUE, CON SU VOZ Y PRESENCIA, ENCIENDE DE PASION LOS MEJORES TANGOS

Como todas las cantoras pergaminenses que venimos entrevistando, Marina Luc empezó muy jovencita; ella nos cuenta cómo.
Es una de las cantoras de esta ciudad que interpreta el tango con mayor pasión. La fuerza que le da a cada uno de los temas de su repertorio es una particularidad que la distingue, además de su presencia segura y plena.
Todo en ella es belleza sobre el escenario, que camina con presteza y solidez, haciendo de cada una de sus presentaciones una fiesta en la que no escatima entrega, haciendo que sus tangos encuentren esa fuerza «que Malena les
dejó» y Marina heredó
Aquí estamos; en la palabra, su historia

Hablame de tus comienzos como cantante 
–Mis comienzos como cantante, bueno… me remonto a mis 16, 17 años. Un poco tardío por ahí para lo que muchos que emprenden este arte nos acostumbran. Como cantante solista, me presenté en los llamados Torneos Juveniles Bonaerenses. Mi mamá, cuando se enteró de mi inscripción, quedó aturdida, no lo podía creer, ya que solía ser súper tímida, hasta ese momento; me animaba para cantar en masa, en coro, pero bueno, fue una grata sorpresa para todos y en especial para mí, porque logré superar ese miedo paralizador que impone la timidez. Solamente el que la sufre, o la ha sufrido puede entender de lo que hablo.

LAS PEÑAS Y CESAR ISELLA
¿Haber empezado tan joven, te trajo algún problema o lo tomabas como un juego? 
-Hoy me arrepiento de no haber empezado antes. Me lo tomaba lo más serio que se puede a esa edad.  Recuerdo que, en esa época (había mucha movida de festivales y peñas), todos los fines de semana tenía alguna presentación. Justo en la época en que un chico de 17años tiene la vida social por demás activa. Los viernes, si cantaba el sábado, me tenían un poco más atada, ya que si salía corría el riesgo, sobre todo en invierno, de volver sin voz y no poder cumplir con el compromiso adquirido al siguiente día. Creo que lo tomaba, como un pasatiempo.

¿Por qué el tango? 
-Cuando me anoto en los Torneos Bonaerenses, tenían dos estilos: folklore o tango. En casa mi mamá era fan, por así decirlo, de Carlos Gardel. O sea que, al tango, lo tenía sonando en mi cabeza desde chiquita. Yo, si bien lo escuchaba, no era por elección, era el coletazo de vivir bajo ese techo arrabalero (tampoco era que sonaba todo el día ni todos los días). 

Recuerdo la reacción de mi vieja cuando le dije: «Ma, me anoté en los Bonaerenses como solista de tango». Se agarró la cabeza y me dijo: «… Pero te van a salir ‘aluismiguelados’!!; no creo que tenga que aclarar la etimología de dicha palabra, pero aquí les va: «dícese de cierto parecido interpretativo del reconocido cantante puertorriqueño, con nacionalidad mejicano, Luis Miguel». Yo escuchaba y seguía la carrera de Luismi con devoción, hoy estoy más tranqui.

¿No hubo alguna posibilidad de hacer de tu carrera algo profesional e ir con tu voz más allá de Pergamino? 
–Sí que la tuve… No recuerdo bien si fue en diciembre del ‘97, que viajé a Córdoba, invitado por mi tío Pimpo que vive allí, me dijo que llevara las pistas y una noche nos fuimos a las peñas en Cosquín, eran las peñas del Pre-Cosquín; averiguamos como había que hacer para poder cantar, y sólo hacía falta ponerse en una fila (en cada peña) y anotarse. No había pruebas anteriores, o sea que se veía de todo… El público era el jurado (o te aplaudían o te abucheaban). En la última peña que canté (era un patio inmenso, o sería un terreno, habían colocado una enorme carpa: en su interior, mesas y tablones, muy similar a la carpa que colocaban en La Rural, aquí en Pergamino, para las colectividades… y una pequeña tarima que funcionaba como escenario. En realidad, era así: si era un grupo con músicos, iba arriba, bue… A mí me tocó en el suelo, delante del escenario, porque para hacer más dinámica la cosa, mientras yo cantaba, arriba conectaban los instrumentos para el siguiente. Antes de que me tocase el turno, mi tío sin meter presión me dijo: «Cantá bien que allá está sentado Cesar Isella…». Ni idea yo quien era Cesar Isella; entonces me aclaró: “El padrino artístico de Soledad!!!” Canté dos tangos: Frente al mar y En esta noche de Luna. Cuando termino (te cuento que al público le gustó mucho), rodeo la carpa por fuera para reencontrarme con mi tío y mi prima Lucre y, desde una de las aberturas de la estructura circense, una mano me agarra a la pasada del brazo y me frena: era César… Bueno, allí me dice que le gustó mucho, charlamos un buen rato y me pregunta: “¿No te gustaría cantar en el escenario Mayor?” Menos mal que atiné a decir que si… A los pocos días, estaba ensayando con sus músicos (uno de ellos el hijo), para cantar esa misma noche en el escenario Atahualpa Yupanqui… Fue un 30 de enero de 1998. Luego, nos seguimos viendo en Buenos Aires, en el departamento de la familia Isella, donde tenía montado un estudio de grabación. En él, grabamos unos demos… A toda costa César, quería meterme en ese mundo fantástico que es el de los artistas musicales, pero el tango no redituaba para las discográficas (sólo había lugar para los de siempre).

¿Nunca tuviste la oportunidad de grabar un disco o tenés algo grabado que no conozcamos? 
–Pienso que a la oportunidad la crea uno; si te referís a si vino alguien a proponerme grabar es sí, lo que te conté anteriormente, pero era a un nivel en el que se buscaba contrato de alguna discográfica, no poner dinero de nuestros bolsillos. Tengo un CD, en el que participo con un tango. Fue un concurso de nuevos autores realizado por S.A.D.A.I.C., donde Isella me hizo participar… Un tango que hoy no lo elegiría para cantarlo. Cuando fui a S.A.D.A.I.C. era lo que quedaba, ya se habían repartido todos los tangos… 

El concurso fue en el Teatro Presidente Alvear. La presentación la hizo Silvio Soldán y me dí el gusto de cantar con la Orquesta de Tango de Buenos Aires, que en ese entonces dirigían los maestros Raúl Garello y Carlos García.  El tango con el que concursé quedo en uno de los últimos lugares, ganó uno que era muy lindo, un estilo a los de Mariano Mores, y lo había cantado Viviana Vigil extraordinariamente… Fue una hermosa experiencia para mí. Tenía en ese entonces 18 años… Una pebeta…

¿Cómo fue desarrollar esa vocación por la música y el canto en una ciudad que, aparentemente, no da muchas oportunidades y tiende a que uno mismo se produzca y busque la forma de hacer sus espectáculos? 
–Comienzo a cantar en el Coro de Niños y Jóvenes municipal. Tenía 15, 16 años cuando ingresé. Fue una etapa hermosa, la recuerdo con mucho cariño. 

Allí mismo, descubro el canto individual y empiezo a tener invitaciones para cantar en festivales, peñas y eventos. En una oportunidad, fui invitada por la entonces diputada Rosa Tulio, a cantar en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación. También representé, en una temporada de Mar del Plata, a Pergamino en un festival -no recuerdo si tenía nombre-, que se llevó a cabo en el escenario de Las Toscas… En ese entonces el lugar era muy conocido porque allí era donde se realizaba el programa conducido por Juan Alberto Mateyko. Gracias a la música pude viajar bastante… Me ha dado grandes alegrías… Por lo que podrás apreciar, mi carrera no es muy extensa; estuve muchos años sin pisar un escenario, me fui alejando. Pasaron cosas a nivel personal que me alejaron del disfrute por cantar. La mayor parte de mi pasado artístico fue en esta ciudad y debo agradecer a mi director de coro, Hugo Ramallo, porque es una de las personas que me alentó este último tiempo, para retomar el canto solista.

LO MEJOR ES LO QUE VIENE
¿Hizo Marina Luc su mejor recital o todavía es una deuda pendiente? 
–Tuve la oportunidad de dar dos shows muy lindos en Florentino. Con buena convocatoria de público, pero siempre se puede mejorar. Tengo muchas cosas por pulir así que si, es una deuda pendiente que tengo conmigo.

¿Cómo te gustaría que fuera tu próximo recital y con qué temas? 
–Me gustaría que fuese en un lugar con amigos, con gente querida. Habría tangos… es un género que amo cantar… Y también le metería otros géneros… Me animaría a alguna zambita y baladas en español.

Te vemos en forma irregular en escena ¿es una manera de encarar el oficio de cantar o es porque no se puede hacer otra cosa? 
–Por ahora es la manera y el tiempo que le puedo dedicar. Ya se va a dar la oportunidad de que me pueda sumergir de lleno en esta actividad. Por ahora solo me salpico.

¿El coro con Hugo Ramallo  fue tu preparación primera o trabajaste con otros maestros?  
–Si, el coro fue mi primera preparación; es una actividad que me ha dejado mucho a nivel artístico. Es una buena escuela para cualquiera que se quiera luego dedicar a cantar solo. Tuve el placer de tener en Buenos Aires, una excelente profesora de canto, Susana Naidich, que además de ser cantante lírica, es profesora y fonoaudióloga. Fue profesora de Soledad (Pastorutti), y de un montón de artistas reconocidos a nivel nacional e internacional. Me enviaba con ella César Isella. 

Si tuvieras que armar una orquesta que querrías te acompañe, ¿qué músicos la integrarían y por qué? 
–Uhh que pregunta, la verdad no sé qué responderte… Hay muchos músicos buenos en nuestra ciudad, elegiría gente de Pergamino, entre ellos a Walter Juárez. Aunque también lo tendría a Adrián Charras que es casi de aquí.

¿Cómo ves el panorama de las mujeres en la canción pergaminense?
–Hay una buena movida de cantantes femeninas. Chicas que le ponen el corazón a lo que hacen. Falta una movida por parte de Cultura (municipal). Debería haber más oportunidades, más convocatoria y ayuda sin tope de edad para seguir formándonos.

¿Qué significo para vos aquel espectáculo prepandemia en el que actuaron la mayoría de las cantoras femeninas de la ciudad y como se preparó todo? 

–Significó muchísimo, poder reencontrarme con colegas y conocer otras nuevas. Tuvo la idea Cora Tulliani; es increíble el amor y la dedicación que le pone, es una mujer con un gran corazón y talentosísima. El show se preparó con mucha antelación, donde cada una de las que participamos fuimos libres para tirar ideas.  Deberíamos repetirlo, creo que nos quedó a todas como un asunto pendiente.

¿Algún sueño por cumplir? 
–Hoy mi sueño se centra en mi familia. En que mis hijos sigan creciendo sanamente.

Si tuvieras que elegir dos temas que interpretaste en tu trayecto ¿Cuáles serían y por qué? 
–Sin dudas «Frente al Mar» y «Caserón de tejas». Porque tienen fuerza, una exquisitez a nivel musical únicos y porque son los que me marcaron en mi camino artístico. 

¿Cómo definirías a Marina Luc artista? 
–Pasional, solamente eso. No se puede definir a alguien, ya que cambiamos constantemente. Nos estancaríamos en algo que quizás, luego odiaríamos. 

¿Proyectos?
–Siempre, con el Coro Femenino, dirigido por Hugo Ramallo, estamos preparando para el 12 de noviembre del corriente año, el Concierto Misa por la Paz y la Justicia. Agéndenlo que va a estar muy bueno, la cita será en la Iglesia Merced a las 20:30 horas. Además, estoy ensayando con el Quinteto del Alma. Me invitaron a cantar con ellos, así que feliz. Con ellos nos presentaremos el sábado 6 de agosto en la Biblioteca Menéndez, en Avenida Colón y Mitre a las 21.00. El quinteto está formado por Nicolás Tejo (bandoneón), Eduardo Cruz (contrabajo), Juan Carlos Migliaro (guitarra), Manuel Cortasa (violín) y Cecilia Manzoni (piano), aparte de mi presencia en voz, está Alejandro Sánchez Piazza como voz masculina… Va a ser un lindo espectáculo… Los chicos suenan impecable… Son unos músicos increíbles.

Jorge Sharry

RENATA AYALA | MARINA LUC "El corazón al sur"

Chiquilín de Bachín

Compartir en: