PINTANDO A ATAHUALPA, INTERVINIENDO LOS ESPACIOS PÚBLICOS

El muralismo urbano es testimonio de la vinculación de los artistas con el espacio público, entendido como lugar de encuentro e intercambio, espacio de conflicto, de deconstrucción o reconstrucción de las creatividades y de los modos de vida urbanos, reafirma la importancia que poseen en la construcción del tejido social y sus actividades, y hay lugares comunes donde se llevan a cabo prácticas artísticas que caracterizan a una ciudad.

La ciudad es mucho más que un espacio físico y territorial; es una esfera de convivencia humana en donde se construyen el tejido social y el sentido de comunidad. En las ciudades el espacio público es el contexto de expresión y de apropiación social, y acoge el acontecer de la vida colectiva para ser guardián de la memoria de los habitantes. Bajo esta tónica, los espacios públicos ostentan diversas dimensiones y funciones que van desde la urbanización, hasta su uso creativo, la interacción social, la contemplación y sus dinámicas.

El acto de dibujar en muros y paredes es tan antiguo como la necesidad del ser humano de comunicarse. Desde las primeras pinturas rupestres el lugar del arte siempre ha sido el espacio público en este sentido.

El mural de Atahualpa Yupanqui en la entrada al barrio Acevedo en la ciudad de Pergamino, forma parte de las imágenes que dan identidad a la ciudad. Es posible mirar esta intervención gráfico-pictórica en los enormes muros que dialogan con la Plaza Atahualpa, en el Parque España. Aparecen rostros y miradas de Atahualpa en grandes dimensiones como una práctica urbana cargada de intencionalidad comunicativa, donde cada habitante sentirá algo diferente. El arte urbano apareció en la pared lateral, mirando hacia las vías; la mirada característica de Yupanqui interpela con algunas prosas de su autoría escritas en aerosol entre pinceladas monocromáticas. Los ojos, de mirada profunda, se funden en el paisaje ferroviario vinculando a Yupanqui con el tren, en las vías y la memoria emotiva de ese contexto que dejó la marca en cada estrofa de su obra. Por calle Sarmiento en un soporte mucho más amplio y alto, se levanta la figura de Atahualpa con su guitarra, y aparecen las letras que en un momento sirvieron para poner voz a los que no tienen voz.

Seis artistas pergaminenses se unieron para trabajar durante 4 días en la pintura de ese gran mural. Bernardo y Federico Calabia, Damián San Martín, Martín Lacuadra, Lucía Minigo y Marco Bentancur, fueron quienes pusieron en marcha la intervención de manera conjunta. Cada uno de ellos respondió a estos interrogantes

¿Este fue el primer gran mural, me refiero a las dimensiones y emplazamiento, en el que participaste y dijiste «éste es un mural»?

¿Pintaste murales en Pergamino y en que otras ciudades?

¿Es posible vivir de pintar murales?

¿Cuál te parece que es la principal diferencia entre un arte como el muralismo, que está en espacios abiertos y públicos, y un arte más de galería?

¿Por qué es importante defender el arte urbano?

¿Cómo surgió la propuesta de pintar a Atahualpa Yupanqui en este sitio?

¿Cuál es tu mayor sueño a alcanzar como muralista?

BERNARDO CALABIA

Este mural es el más grande que pinté, y sobre todo el más relevante, tanto por la figura a la cual representa, la trascendencia, la visibilidad y la posibilidad de trabajar en conjunto con 5 personas más, sumado al desafío de dirigir la obra en general, aunque no es el primer pico en mi trabajo.

A través de los años, reconozco los momentos en donde fui dando un salto de calidad en mi desempeño, sobre todo en una serie de murales que realicé en San Nicolás el año pasado, en un programa de arte urbano donde hice 4 murales de gran tamaño.

La oportunidad de contar con paredes grandes y los recursos necesarios, me dieron la posibilidad de hacer obras que, sin duda, fueron un antes y después en mi carrera, subiendo mi nivel como artista, abriéndome un abanico más amplio, con ganas de calle y hambre de proyectos importantes, y además dimensionando mis capacidades. Este proyecto es uno de esos picos, pero no el primero.

Pinté en Pergamino, San Nicolás, Salto, Rojas, Arrecifes, Palermo y Lago Puelo.

Sí claro. Yo vivo exclusivamente del muralismo hace unos 5 años.

Como todo, no fue fácil al principio, pero ahora la modalidad está mucho más instalada, es tendencia en todo el mundo, y además las redes sociales son una herramienta de visibilidad sin precedentes, lo cual ayuda bastante al momento de visibilizar.

En un momento de mi vida tomé la decisión de dejar de trabajar en otras cosas y poner toda mi energía en esto, y fue ahí donde dio realmente resultados.

Para mí, el rasgo primario que diferencia al muralismo de las artes plásticas es el formato, es decir, es una obra sobre una pared, por ende, de un tamaño importante.

Pero otro rasgo importante es que los murales callejeros tienen la particularidad de tener una gran exposición, porque están en la vía pública, 24 hs al día, y el 100 % de la gente que pasa por ahí lo ve. A diferencia del arte de galería, donde entra quien quiere, y por lo general es un público ya determinado, el arte callejero es visto por todo el mundo, no tiene reglas, no es de nadie y es de todos.

También lleva el arte a otros ámbitos, haciendo que más gente pueda apreciarla y trasciende las clases sociales.

Porque es una gran forma de expresión, libre, genuina, gratis, potente.

Es una manifestación artística pura, que se hace porque sí, por el hecho de querer hacerlo, más allá de si tiene un rédito económico o no y más allá de a quien le importe. Es osado, atrevido, real.

Es también la voz de la gente, del pueblo o del barrio. Es denuncia, escrache, revolución.

En la calle todo se ve. Lo ven los de traje y los que van en patas. Es de todos.

Conversando con Cristina Torrano, Secretaria de Cultura, sobre varios proyectos de arte urbano que vengo desarrollando junto a mi hermano Fede Calabia y el asesoramiento de Luciano Susín, surgió la posibilidad de sumarnos a un proyecto que ellos venían trabajando, que es el de ´´Pergamino Ciudad de Don Ata´´, que homenajea a Atahualpa con diversas actividades y enaltece su figura, referente del folclore a nivel mundial.

Casualmente (o no) yo venía bocetando algunas ideas para hacer en la calle con su imagen, por lo que la propuesta cerró enseguida, con ambas partes dispuestas a hacer cosas interesantes y con la premisa de hacerlo de manera colectiva, involucrando a otros muralistas consagrados de la ciudad (Fede Calabia, Dami San Martin, Lulu Minigo, Marco Bentancur y Martin Lacuadra).

Los galpones en particular estaban inicialmente gestionados para otra cuestión, algo más parecido a lo que veníamos haciendo Calabia Bros: tomar un espacio público, invitar artistas a montones e intervenir entre todos en una jornada multitudinaria, como habíamos hecho en los vagones y en el skate park. Digamos que estaba el OK para pintarlos hace como dos años, pero por cuarentena estaba prohibido hacer algo en colectivo, y quedo ahí.

En este caso nos pareció más que propicio el punto, que está a metros de su plazoleta y su monumento, creando así una especie de paseo o recorrido, además de la importancia de la locación, arteria hacia barrio Acevedo, un barrio con mucha historia, ferrocarril, camino.

No sé si tengo un sueño en particular, sino varias «metitas» que van surgiendo, ideas o desafíos, que tienen que ver a veces con un crecimiento personal, artístico y profesional, y otras con el disfrute.

Como profesional quiero pintar edificios. Creo que es mi próximo escalón para subir.

Como artista quisiera dejar una huella, lograr cosas grandes, que beneficien a muchos. Estamos desarrollando la idea de «Pergamino Ciudad de los Murales», que sería otorgarle a la ciudad una identidad artística y cultural reconocible a nivel provincial y nacional, embelleciendo las calles, generando grupos de trabajo, creando bienestar en la comunidad, y dando un atractivo turístico inédito.

El camino sería impulsando una cantidad importante de intervenciones urbanas como la de Atahualpa, otras que consisten en un número mayor de obras más pequeñas, como «Proyecto PergaSaurios», un festival anual con los principales muralistas del país, y la idea de brindar talleres para crear más muralistas… es una idea un poco ambiciosa, pero entendemos que tiene muchos beneficios para muchas partes y creemos que si ponemos objetivos y energía en eso es más que posible, así que se puede decir que es un sueño, pero que me estoy moviendo para que suceda. Y como Berna humano, me gustaría viajar x el mundo pintando, con mi familia. También quisiera enseñar.

DAMIÁN SAN MARTÍN

De mi punto de vista para poder vivir de pintar y hacer un trabajo responsable, lo primero es invertir en conocimiento y acompañarlo con la práctica. Después de eso, mientras la sociedad le guste y apoye tu trabajo, el éxito viene sólo, aunque el verdadero desafío está en la constancia.

La diferencia está en la manera de percibirlo en la gente, las galerías son limitadas, las obras las ven algunos. Al muralismo lo ven todos, consuman arte o no.

Es importante defenderlo porque es un lenguaje más, porqué cuenta historias y expresiones muchas veces opacadas, calladas obviamente o muertas por indiferencias. Pero también, porque es una herramienta de lucha, de transgresión, de libertad.

La pospuesta de Proyecto Atahualpa la recibí por medio de Berna Calabia y me pareció un desafío tentador para asumir. Casi me bajo por cuestiones laborales, pero finalmente pude adaptarme.

Mi sueño como muralista es que nunca se me cansen las manos, y que cada mural sirva para generar algo en cada persona que lo vea, o anime a otros a dar su primer paso con los pinceles.

LUCÍA MINIGO Y MARCO BENTANCOUR (MANO Y OBRA)

Es el primer mural que participamos en conjunto con otras cuatro personas. Es un mural grande y fuimos a ponerle el lomo.

Si, pintamos en Pergamino desde hace 2 años, y en otras ciudades también.

Es posible, por supuesto. Hay mucha gente que quiere pintar. Hay que animarse y salir a encontrar ese espacio.

Si es Arte no hay diferencia. Es una misma Manifestación. Ciertas Expresiones se encuentran en galería, y otras en muros.

Más que defender… es propia acción, voluntad en acto. Hacer lo que haces y darle un signo, un significado que te sirva para moldearte en la vida.

Bernardo Calabia nos invitó.

Ir más allá de mi propia personalidad, No alucinar con lo que no es verdadero y vivir para todo lo que nunca muere.

MARTÍN LACUADRA

Aunque había hecho murales grandes, nunca había hecho uno tan grande y en equipo. Creo que murales son todos, más allá de las dimensiones o desplazamiento… desde los más chicos a los más grandes. Todos representan el espíritu del arte mural.

Pinté murales en Pergamino, también en San Telmo, Lomas de Zamora, Lanus, Valentín Alsina, Temperley

Claro, como cualquier otra disciplina si es tomada en serio y se le dedica tiempo esfuerzo y se toma con alegría, proyecto a proyecto vas creciendo y vas juntando lo sembrado.

Quitando la explicación diferencia netamente espacial, la diferencia es que en el mural tenés que usar todo el cuerpo, necesitas un mínimo de buen estado físico para poder llegar a todos los rincones del muro. Y la principal, es que tenés contacto directo con el público y el medioambiente durante el proceso

Creo que una buena forma de defenderlo es simplemente hacerlo. Con la seriedad de la alegría. Con eso es suficiente

La iniciativa surgió desde Cultura del Municipio desde donde convocaron a Berna Calabia para dirigir el proyecto quien se contactó conmigo y con todo el equipo

Quisiera ir mejorando mi forma de expresarme y que esa mejora me lleve a recorrer distintos lugares del país y ¿por qué no? El mundo.

Silvana Gerlo

Compartir en: