HISTORIA MATA RELATO | LAS PRUEBAS DEL SUPREMACISMO BLANCO ARGENTINO

Asomarse a la historia verdadera argentina y no al relato de la historia oficial, resulta revelador, ilumina el intelecto crítico y provoca rebeldía.

Las investigaciones sagaces, profundas y científicas del sicólogo, especialista en etno-literatura y antropología Marcelo Valko, nos introducen en una real trama interpretativa de los genocidios del pasado y explican el daño cultural, sociológico y político que hasta hoy generan la invisibilización y el negacionismo racial de indígenas y negros.

Basado en la pedagogía de la memoria, Valko continúa la línea metodológica de Osvaldo Bayer, y desentraña con rigurosidad investigativa arqueológica, los datos objetivos documentados y registrados, que permiten desmitificar y deconstruir el relato mentiroso de la historia oficial. Su último libro «Esclavitud y afrodescendientes. Acerca del genocidio en América» aporta revelaciones historiográficas sustanciales para comprender la clave económica de la dominación.

Según escribió Bayer penetrar en los trabajos de Valko es «ganar las armas de la información para buscar respuestas a la pregunta: ¿qué nos pasó a los argentinos? Leer esas halladas pruebas indiscutibles es abrir una gran revisión y un debate histórico sobre los verdaderos héroes que, en nuestra historia, lucharon por los derechos a la vida de todos, y no los que, por la ambición de poder y propiedad, ultrajaron la vida de los hijos de la tierra».

En ese remover el pasado y descubrir lo oculto, nuestro entrevistado, Marcelo Valko, repasa y recorre los ejemplos categóricos de los siniestros mecanismos utilizados por las élites del poder para consolidar una matriz discriminadora y explotadora que tiene sus raíces en el siglo diecinueve y se extiende hasta nuestros días con la impronta violenta de la supremacía blanca.

GENOCIDIO HEREDA GENOCIDIO

LB: ¿Por qué la historia oficial invisibiliza la negritud poblacional si el censo de 1810 demuestra lo contrario?

MV: De cada cuatro habitantes uno y medio eran africanos en Buenos Aires. De niños nos contaron de mazamorreras, vendedores de vela, y otras tareas llevadas a cabo por esporádicos y muy contados negros. Pero de cada cuatro porteños uno era de Congo, Angola o Mazambique. En el mismo momento histórico En Santiago del Estero, de cada cuatro santiagueños, tres eran de Congo, Angola y Mozambique. La mamá del famoso Sargento Cabral era angoleña y su papá guaraní.

LB: ¿Por qué tomó como eje de su última investigación el tema de la población negra afrodescendiente?

MV: Porque es la otra cara del genocidio americano. ¿Por qué trajeron a los africanos a América? Por la gran cantidad de indígenas que fueron diezmados por los brutales y salvajes trabajos en los lavaderos de oro, en los cañaverales. Fue una mortandad tremenda. El descenso poblacional en el imperio del Caribe obligó al sistema económico esclavo a importar negros. El sacerdote Bartolomé de las Casas le propuso a la autoridad colonial, el rey: «dado que los indios tienen cuerpo de cera y se deshacen en el trabajo (Cita textual) importaremos africanos que son más robustos». Entonces un genocidio primero provoca un genocidio segundo. Matanza hereda matanza, genocidio hereda genocidio. Es la cruda cara de un sistema explotador de los que consideraban subhumanos.

LB: Acuñaste el concepto de combustible biológico para describir aquel racismo imperial colonial. ¿Qué significa?

MV: Es para demostrar cómo se movían las relaciones económicas de producción de aquella época colonial-imperial. La fuerza productiva era humana, se movían con personas. No estaba la revolución industrial, la máquina de vapor, entonces se necesitaban brazos, manos. Brazos baratos intercambiables, y hasta gratuitos (esclavos). Eran el combustible biológico. El primer combustible biológico fueron los indígenas. Se gastó y fue sustituido por “los africanos” para implantar la nueva esclavitud. Así y todo, debemos valorar el ideario de mayo que provocó la Asamblea del año 13. Eso se enseña muy mal en las escuelas. Fue un hito, uno de los momentos más maravillosos de nuestra historia nacional. Libertad de vientres en el año 13. Cuando EEUU va a tardar 50 años más en decir lo mismo con una guerra siniestra civil que dejó más de un millón de muertos.

LOS PROCERES ODIADORES DE LA HISTORIA OFICIAL

LB: ¿Hay literatura de la historia oficial donde queda expuesto el odio racial a los negros?

MV: Hay un libro de Domingo Faustino Sarmiento que probablemente nadie leyó o lee que se llama «Conflictos y Armonías de las razas en América» en donde dice claramente: «Felizmente las continuas guerras y epidemias han exterminado casi por completo la población masculina negra». O sea, agrega el adjetivo «felizmente». Esto nos obliga a revisar conceptos como el crisol de razas. ¿Qué razas se acrisolaron? Según la historia oficial, las razas europeas. Pero en la época de Roca se arrepentirán de lo que llega a la Argentina desde el extranjero. Lo empiezan a llamar la plebe ultramarina. La mayoría de los inmigrantes son italianos del sur, españoles más pobres, cuando el deseo era que vinieran de EEUU, el centro de Europa o de Inglaterra. Lo dicen textualmente Miguel Cané, Julio Argentino Roca, Bartolomé Mitre, cuando escriben «la ingrata plebe ultramarina que vienen con exigencias exorbitantes como pedir ocho horas de trabajo y descanso dominical. Así lo planteaban los anarquistas de una de las olas inmigratorias y eran expulsados con la ley de residencia, la 4144, hecha por Miguel Cané para echar extranjeros. Y él era extranjero, uruguayo».

LB: En tu libro Pedagogía de la desmemoria hay un capítulo en el que denuncias los crímenes de esa generación del 80 como el máximo campo de concentración de la historia, inclusive superior a la EX Esma…

MV: Si, pero no me refiero por extensión que es la Isla Martin Garcia, sino por la cantidad de prisioneros de pueblos originarios de la campaña del desierto de la época de Roca que no son asesinados en la Pampa-Patagonia sino trasladados. Porque Roca mata solo uno de cada diecinueve prisioneros. El resto los traslada a Bs. As. ¿Para que los trae? Él era tucumano y quería demostrar poder, quería ser presidente y lo va a lograr dos veces. ¿Qué hacen con los prisioneros?… Los reparten. Los barcos traían 600 prisioneros en las bodegas, pero quedaba un remanente. Ese remanente iba a Martin García, un campo de concentración que confinó a por lo menos tres mil indígenas, privándolos de la libertad, bautizándolos contra su voluntad, y sometiéndolos a condiciones de miseria, tortura y muerte. En una proclama difundida por el diario La Prensa en abril de 1879 cuando Roca era general ministro de guerra y marina en el gobierno de Avellaneda, se decía textual «En poco tiempo habéis hecho desaparecer numerosas tribus de la pampa que se creían invencibles con el pavor que infundía el desierto. Extinguiendo estos nidos de piratas terrestres y tomando posesión de la vasta región que los abriga».

LB: En tu libro «Cazadores de poder» revelás que Estanislao Zeballos, el ideólogo de Julio Argentino Roca, ¿era coleccionista de cráneos de indígenas?…

MV: Zeballos escribe un libro para Roca que es «La conquista de las 15.000 leguas» para convencer al congreso que le dé el dinero (1.500.000 pesos fuertes de la época) para hacer la campaña al sur. Estanislao Zeballos escribe textual: «La barbarie está maldita y no quedaran los vestigios de sus huesos». Esos restos esqueletarios están en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Zeballos los coleccionó y donó 200. Ese fue el ideólogo de Roca, fundador de la Liga Patriótica, la organización de ultraderecha de la época. Esto la historia oficial no lo cuenta.

Bernardo de Monteagudo (el real)

LB: ¿Deme tres ejemplos del valor de la presencia negra en la Argentina negados por la historia oficial?

MV: La cantidad de soldados negros que integran los ejércitos revolucionarios y libertadores de América. San Martin recluta 3000 para el cruce de Los Andes. Y esos negros fueron traídos esclavos. No bajaron de los barcos como relata la acomodaticia historia oficial. En ese ejemplo incontrovertible vemos como en los dibujos de la época, no hay soldados negros, son todos blancos. En el barrio de Belgrano en Capital Federal hay calles con los nombres de ocho regimientos que lucharon contra las invasiones inglesas, entre ellos artilleros, dragones, húsares. En realidad, eran nueve. ¿Cuál falta? Paradójicamente el más numeroso, el de pardos y morenos. La historia oficial oculta y miente. Y otro ejemplo que sorprende es que la mano derecha de San Martin en Perú fue Bernardo de Monteagudo que era mulato. Hay un óleo que muestra la historia oficial en la que se muestra blanco. Pero hay un óleo verdadero en el que se lo ve bien mulato. La historia oficial se avergüenza, oculta y miente. Y es injusto que todavía en la educación se enseñe la mentira de la historia oficial. Y un último ejemplo. Una estatua derrama sentido, derrama significación. Hacia fines del siglo 19 se colocó una estatua de un negro, el negro Falucho. Un soldado de la independencia que fue fusilado por no querer jurar lealtad al rey de España. Se mantuvo firme como patriota y lo fusilan. La estatua de Falucho abrazado a la bandera nacional la colocan en el comienzo de calle Florida y Plaza San Martin. La sociedad porteña empieza decir: «no vaya a ser que si viene un extranjero pasea y la ve piense que todos nuestros héroes son negros». La movieron y trasladaron de lugar seis veces, hasta que la tiraron en Palermo que en ese momento era una zona alejada de quintas de Bs As. Un periodista de la época con gran ironía esribió: «Uy este Falucho conoce los cien barrios porteños». Es injusto que la educación siga a rajatabla la historia oficial, plagada de olvido y negación.

Gustavo Pérez Ruíz

4 lonkos - Tráiler

Documental en la plataforma cinear (gratis, hay que registrarse):
https://play.cine.ar/INCAA/produccion/6782

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