ENTREVISTAS EN LA NOR-PAMPA | ORESTE MAGNANI

| “MAESTRO DEL AGUA, DEL GAS Y DE LA VIDA” |

Oreste Magnani nació en Pergamino el 21 de septiembre de 1942. Vivió siempre en la antigua casa de la calle San Nicolás y Biscayart.

Está casado con Ana Silva, madre de sus tres hijos: Marcos, Analía y Laura.

Desde muy pequeño trabajó junto con su padre como albañil, luego como plomero y gasista. Trabajó en la Cooperativa La Edilicia, donde se introdujo en distintas especialidades de la construcción. Al poco tiempo se incorporó en la empresa del ing. Ricardo Petroni, para pasar a trabajar como independiente a los 18 años. Más tarde en 1962 ingresará a Obras Sanitarias de la Nación, donde quedará cesante en 1982, una situación que lo llevó a retomar su oficio de plomero y gasista realizando obras significativas. A partir de 2006 hasta la actualidad se desempeña como instructor en el Centro de Formación 402, una actividad que le permite desarrollar su clara vocación de maestro.

¿Cómo se inició su vocación por los oficios de la construcción?

Mi padre era constructor, un gran albañil especializado, que entre tantas otras cosas fue uno de los fundadores de la Cooperativa La Edilicia que tantas obras realizó en Pergamino. Él me solía llevar a esta Cooperativa que estaba en Dorrego y tenía salida tanto por Alberti como por Moreno. Era enorme y en ese lugar se preparaban los trabajos de carpintería, de herrería, de mosaicos, es decir, todo lo referente a la construcción. Me formé en ese ambiente. Me atraía a tal punto que puedo decir que nunca tuve dudas de que por ahí pasaba lo que más me gustaba. Además de mi padre entre quienes considero como mis grandes maestros, se encuentran Pascual Manera en plomería, Rolando Flageat, quien fue mi profesor en la Escuela Industrial y el ing. Ricardo Petrone con quien me fui a trabajar cuando tenía 17 años. Si bien los trabajos de plomería por la década del ´50 en una casa de familia consistían sólo en un rollo de plomo, dos llaves de paso y tres canillas: una en la cocina, otra para la pileta de lavar y la tercera en el baño, debo decir que el agua corriente era algo mágico. No nos olvidemos que por esos años todavía el agua se obtenía de los aljibes, de los pozos o por medio de la bomba de agua manual.

Por eso digo y repito que era algo maravilloso abrir una canilla y que saliera agua. Cómo no me iba a gustar entonces este oficio de dar agua. Repito era en ese tiempo algo maravilloso, mágico, que saliera agua de una canilla.

¿Cuáles fueron sus primeros trabajos como independiente?

Tenía sólo 18 años y gracias a la recomendación realizada por el Ing. Petrone realicé toda una instalación de plomería en una casa ubicada en la calle Azcuénaga, enseguida a un gran comerciante de apellido Nicolari, para pasar a realizar las instalaciones a unos departamentos de Nadur, donde además de la plomería hice todo lo referente a cloacas, ya que me lo permitía la matrícula obtenida en la Escuela Industrial.

¿A pesar de tener trabajo decidió ingresar a Obras Sanitarias de la Nación?

Por diferentes trámites iba siempre a Obras Sanitarias. Un día me preguntaron si quería trabajar y acepté ya que tenía un horario de 6 a 13, que me permitía continuar con mis trabajos. Realicé varias tareas. Una de ellas fue controlar la calidad del agua, una tarea que se hacía dos veces por semana. Se salía temprano en una camioneta y se tomaban muestras en varios sectores: Otero, Barrio Trocha, San Martín. Se hacían diez muestras en frasquitos que se colocaban en un cajón con hielo seco. La hacíamos en casas de familias. Se limpiaba el pico de la canilla y luego llenábamos el frasco, se cerraba herméticamente y lo colocábamos en el hielo seco. Así en los diferentes lugares. Después le poníamos un reactivo que nos permitía saber el cloro que tenía y se anotaba en el frasco. Más tarde llevábamos las muestras al Ferrocarril Mitre para que las estudiara un laboratorio de Rosario, que lo único que pedían es que sacáramos el porcentaje del cloro, ya que por el tiempo y el movimiento el cloro se diluía. Debo decir que en los veinte años que estuve, siempre los resultados dieron como respuesta que el agua de Pergamino era potable, tanto en la composición química, física y biológica.

¿Los pozos de agua siempre estuvieron ubicados en el “Pueblito” Otero como se supo llamar a ese barrio?

Sí, siempre se captó el agua en Otero. Se hacía por medio de motores que funcionaban con fueloil, que generaban la corriente necesaria para los catorce pozos de la planta. Estos pozos tenían una perforación de casi 60 metros. Cuando la demanda se intensificó se tuvo que ir más abajo que es donde se encuentra más contaminada. Esto trajo un serio problema en Otero porque con la extracción se deprimieron las napas. El barrio se quedó prácticamente sin agua, había que perforar más de 14 metros para poder conseguirla. Para encontrar una solución Obras Sanitarias decidió instalar picos públicos para que la gente pudiera tener el agua necesaria.

¿Tiene usted una gran preocupación por el tema del agua?

El tema del agua siempre me preocupó como debe preocuparle a cualquier ciudadano. Es uno de los temas más importantes desde mi punto de vista, ya que en el tema del agua se encuentran los problemas de salud y de la vida misma. Hoy no se está valorando ni se está diagramando para el futuro sobre este tema. En mi tiempo había medidores y estaba regulado el consumo. Hoy veo como, alegremente, se llenan pelopinchos que llevan 4.000 litros de agua que es el consumo de una familia en una semana y así podría seguir.

Personalmente estoy seguro de que la creciente demanda y la necesidad constante de más recursos hídricos van a acrecentar este problema del agua tanto en la calidad, como en la cantidad que se va a requerir.

¿Después de trabajar en Obras Sanitarias continuó en el oficio de plomero por su cuenta?

En la época militar nos cesantearon a varios empleados de Obras Sanitarias. En mi caso fue en 1982. Fue bastante duro lo que me tocó vivir desde lo económico hasta que pude instalarme nuevamente con mi oficio de toda la vida. Llevé adelante numerosas obras que van desde casas particulares a edificios, barrios, estancias. Entre esas obras se destacan por la magnitud y la precisión el edificio de Mitre e Italia, las redes que instalamos en Goyita Salas y un aparte merece el trabajo realizado en el Instituto Nacional de Estudios sobre Virosis Hemorrágicas (INEVH). En ese lugar hicimos un trabajo de precisión concretando la instalación central de anhídrido carbónico y la de oxígeno. También todo el sistema cloacal. El Dr. Julio Maiztegui estaba al frente de todo el proyecto y supimos discutir muchísimo, pero quedamos muy amigos.

¿Después vino esta etapa de maestro?

Tuve una gran suerte de haber sido convocado para ser instructor en este Centro de Formación. Fue hace dieciséis años atrás. Desde esa época estamos sacando los plomeros y gasistas de Pergamino.

Debo decir que tenía vocación de maestro y que la había ejercido en 1970 en Obras Sanitarias. Esos alumnos eran evaluados por profesores que venían de Buenos Aires. Después intenté en la Escuela Industrial, pero por razones políticas me negaron esa posibilidad. Inesperadamente se presentó esta ocasión maravillosa que me ha dado vida, que me ha permitido mantener la curiosidad, porque además de la experiencia debo informarme continuamente por los cambios constantes en cuanto a reglamentos, artefactos nuevos, normativas de ENARGAS (Ente Nacional Regulador del Gas). Pero mucho más, ya que ser maestro me obliga a estar activo y a dar lo mejor de mí. Ser maestro es una actividad donde pongo mi vida misma, todos mis conocimientos, ya que enseño a los alumnos hasta soldar plomo y otras enseñanzas, donde está la historia de la plomería. Soy muy agradecido por haber tenido esta oportunidad de potenciar mis capacidades y las de los alumnos.

MISCELÁNEAS DE UNA ENTREVISTA

«La Cooperativa de Construcción La Edilicia fue una de los proyectos más notables en la historia de la construcción. Se fundó en 1928 y fue además de una escuela de operarios en las distintas ramas (marmoleros, carpinteros, electricistas, herreros, albañiles, pintores, yeseros).

Esta empresa constructora realizó obras significativas como el Banco de la Nación, el camino San Nicolás-Rosario y numerosas casas de familia».

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«Es bien cierto que Obras Sanitarias de la Nación tiene su inicio en 1927 dando servicio de agua y cloacas en la ciudad, pero su comienzo fue anterior yo creo que desde 1911 se empezó a trabajar en ello. En 1927 se hizo su inauguración de manera oficial».

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«Al ingresar como empleado de OSN existían 17 pozos que extraían el agua corriente. 14 de esos pozos estaban en la planta y tres de ellos en Almafuerte. En los años sesenta surtían agua para unas 7.000 viviendas urbanas».

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La red de picos de agua públicos que OSN instaló en Otero solucionó en parte el tema del agua corriente, pero trajo un serio problema con los vecinos que tenían esa canilla frente a su casa por el barro que se hacía, por los vecinos que iban y hasta con aquellos que bañaban a sus caballos. Esto produjo algunos actos de violencia.

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La evolución del soplete, por ejemplo, entre tantas otras cosas la viví plenamente. He soldado con sopletes de combustible líquido, que llevaban un depósito recargable unido al mechero, luego se pasó al de gas combustible para obtener una máxima concentración.

SOPLETE DE NAFTA

«En mis enseñanzas doy importancia a saber soldar. Sobre todo, el plomo, ya que siguen existiendo viejas cañerías de este material. Estoy seguro que se deben enseñar todos los requisitos, los cuidados, los métodos, la seguridad de su uso como la seguridad personal».

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«Desde mi lejano inicio en la plomería se produjo una evolución enorme. Se pasó de un rollo de plomo, dos llaves de paso y tres canillas que era el total de requerimientos en la instalación de agua corriente en una casa de familia a instalar hoy todo un sistema complejo de agua y drenaje. Asimismo hoy la tarea de un plomero involucra otras labores que van desde instalación de gas, calefacción radiante y mucho más. Además de ello es muy significativo la evolución de los materiales como de los artefactos».

"ORESTE EN UNA CLASE DE SOLDADURA CON PLOMO"

Rafael Restaino

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