NUESTRA MADRE MATRIA ES NEGRA, POBRE Y CAPITANA

…Te nombro, madre negra: generala de las llagas, coronela de la ternura y el fuego.
Ya no hay honores para los valientes, negra.
Hay que conformarse con la nada, nada, nadita y nada para el que lo ha dado todo.
Pero en cada horror hay una hendija, una esperanza, una alegría…[i]

El 25 de mayo es parte de nuestra memoria, parte de nuestra infancia, parte de lo que nos define como argentinxs.

LA REVOLUCIÓN DE MAYO VIENE OLIENDO A JAZMÍN

El proyecto libertario patriota contó con el aporte decisivo de cientos de mujeres, que dentro y fuera de las filas del ejército, las tuvo como protagonistas. Realizaron hazañas al mismo nivel de los hombres en una sociedad marcada por el género y el machismo. Es en las tertulias en sus casas donde se discuten ideas políticas y se planifican las acciones de liberación.

Percibidas como débiles e indiferentes a la política, ellas usaron esta condición para el espionaje y la organización de redes de información en las que actuaron como mensajeras, brindando información valiosa al ejército nacional, organizando manifestaciones, desarrollando ideas y manifiestos, recolectando dinero y joyas para la independencia, protegiendo a los insurgentes, transportando alimentos y suministros de guerra, reparando armas y dando apoyo a las familias; mayormente desempeñaron «tareas clandestinas». Otras mujeres van a las campañas, son llamadas rabonas o soldaderas, trabajan como cocineras, lavanderas, enfermeras y enterradoras. Algunas cargan armas en el campo de batalla, algunas se visten como hombres para ser aceptadas en el combate, y otras ejercen su condición de mujeres ostentando rangos militares.

Las mujeres que sobrevivieron al proceso de independencia debieron obedecer y regresar a las tradicionales funciones y responsabilidades propias de su sexo, fueron recluidas en sus casas, cárceles o conventos, confiscadas sus propiedades padecieron el destierro, la persecución, la burla publica, murieron solitarias y en la pobreza. Estas mujeres que dieron todo de sí, y pensaban en el futuro de su Patria, fueron edulcoradas u olvidadas por la pluma de la historia oficial estructurada en torno a próceres, héroes y caudillos.

LA "MADRE DE LA PATRIA"

¿Quién debe llevar el título de Padre de la Patria? ¿Belgrano o San Martín? ¿A qué mujer se le puede llamar Madre de la Patria? ¿Cuál de las mujeres tuvo el coraje, el sacrificio y el patriotismo de participar en el primer proyecto político de liberación de la Argentina?          

Fue notable la participación de mujeres del pueblo, aunque generalmente la historia oficial rescata solo a las más prominentes de la clase acomodada. María Remedios del Valle, mujer del pueblo, como otros héroes y heroínas nacionales, tienen un denominador común: el olvido. Ha desaparecido de la memoria histórica y de los registros del imaginario popular.

¿Qué podía ofrecer a la revolución una madre negra y pobre? No había tertulias en su casa, en las que se discutiera la política, ella solo tenía dos hijos, uno propio y un entenado, su marido y su vida entera. Todo esto lo entrego por la Patria.

María Remedios, llamada «La Capitana», «Madre de la Patria» y «Niña de Ayohuma» nació en la Ciudad de Buenos Aires, entonces Capital del Virreinato del Río de la Plata, entre el año 1766 y 1767; su legajo militar indica que es parda, una de las clasificaciones que se aplican a los descendientes de africanos reducidos a la esclavitud.

Durante las invasiones inglesas de 1807, nació la historia de entrega a la causa de esta heroica y olvidada mujer. Ante la inmovilidad del virrey los habitantes de la ciudad, tanto criollos como españoles, comenzaron a armarse para defender la ciudad con sus propias manos. Durante la batalla de Barracas, María Remedios se unió a la lucha, esquivando el aceite hirviendo que arrojaban desde las ventanas, ayudando y protegiendo las mochilas de los soldados para aligerar su marcha.

CAPITANA DE MANUEL BELGRANO

Luego de la Revolución de Mayo de 1810, el 6 de julio, se organizó la primera expedición al Alto Perú, más tarde llamado Ejército del Norte, al que se unió María Remedios del Valle con su compañero, cargando sus hijos, sus ollas, sus ropas y pocos enseres del hogar. No fue la única, otras mujeres iban con ella a la retaguardia de las tropas a las que ayudaban como podían.

Participo en las batallas de El Desaguadero, Salta, el Éxodo Jujeño, Vilcapugio y Ayohuma.

Su marido y sus hijos cayeron en combate y, a pesar de su pérdida, no abandono el ejército siguió ayudando a los heridos animando y alentando a los soldados.

Participo del Éxodo Jujeño que puso fin al avance enemigo marcando la victoria en las batallas de Tucumán y Salta. En vísperas de la Batalla de Tucumán, María de los Remedios se presentó ante Belgrano y pidió atender a los heridos en el frente. Belgrano no le dio el permiso.

Pero esta mujer era tan obstinada que durante la batalla se metió por detrás en el corazón del fuego, donde ayudó a los soldados y los instó a atacar al enemigo. Los soldados reconocieron su papel histórico en esta batalla y comenzaron a llamarla «Madre de la Patria». Belgrano no pudo evitar ceder ante su valentía y nombrarla Capitana.

NIÑAS DE AYOHUMA

La historia las traslada a libros e ilustraciones escolares, con una mirada ingenua: «Las niñas de Ayohuma», lo cierto es que estas mujeres no solo ayudaron a los heridos en la batalla, algunas llegaron a combatir como un soldado más, siendo una de ellas María Remedios quien allí fue herida y capturada por los españoles.

Durante su encarcelamiento ayudó a escapar a jefes, oficiales y soldados patriotas presos como ella. Fue descubierta y los realistas la sentenciaron a ser azotada públicamente durante nueve días. La ira solo puede explicarse como una tortura ejemplificadora que no propagara su actitud: la guerra estaba prohibida a las mujeres y tuvo el doble castigo por ser negra. Luego pudo evadir la custodia española y escapar. Regresó al ejército, empuñando armas y socorriendo a los heridos en el hospital de campaña. En siete ocasiones estuvo en «capilla» a punto de ser fusilada, sufrió seis impactos de bala, nunca perdió el apodo que le dieron los mismos soldados de «Madre de la Patria», y con fervor recorrió el camino de la defensa de la bandera celeste y blanca.

REGRESO SIN GLORIA

Luego de las guerras, regresó a la ciudad de Buenos Aires y vivía en un rancho en las afueras. Allí quedó en el olvido.  «…En la recova de la plaza de la Victoria o en el atrio de San Francisco, de San Ignacio o de Santo Domingo, veíase arrebujada en un manto de bayetón oscuro a una vieja mendiga, conocida en el barrio con el apodo de «La Capitana», su figura era familiar a los vecinos: encorvada y magra, diríase la imagen mísera de la senectud con su tez terrosa y arrugada, su boca hundida sin dientes y sus ojos empañados. Con voz débil ofrecía en venta a los transeúntes pasteles, tortas fritas o frutas que llevaba en una batea; a veces imploraba, por el amor de Dios, una limosna […] Aterida de frío en invierno, chapaleando barro bajo la lluvia o sofocada por el sol de enero, recorría el mismo trayecto cotidiano en procura de su pan. Era cliente de los conventos donde comía la sobra y los desperdicios que le daban…»[ii]

Pero a mediados de 1827, cuando el general Juan José Viamonte vio a una mujer andrajosa pidiendo limosna y se acercó a ella para darle una moneda, su destino cambió. Él preguntó por su nombre, ella respondió: «María Remedios del Valle», y éste gritó: «¡Es la Capitana y la Madre de la Patria!». Poco después, desde su banca en el Congreso, junto a otros compañeros, insistió en que se hiciera justicia y se le otorgase una pensión.

Luego de un tedioso y encarnizado debate, la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires se expidió: «Julio 18 de 1828. Acordado: Se concede a la suplicante el sueldo de capitán de infantería, que se le abonará desde el 15 de marzo de 1827″. Esta pensión consistía en una irrisoria suma de 30 pesos al mes, por entonces un kilo de carne costaba 2 pesos, el aceite 1,45 y la yerba 0,70.

En 1835, Juan Manuel de Rosas le otorgo el grado de Sargento Mayor con un sueldo de 216 pesos. Como agradecimiento, desde entonces María Remedios agregó al suyo el apellido Rosas pasara a ser «Remedios Rosas».

Su cuerpo y sus sentimientos dañados por la guerra resistieron más de 80 años y murió el 8 de noviembre de 1847. Ella también batallo la muerte en un momento en que la esperanza de vida era mucho más corta.

AQUÍ NO HAY NEGRXS

María Remedios del Valle, negra, de pelo rizado y labios grandes, fue una patriota sin monumentos, ni calles, ni biografías que contaran su historia; dice Norberto Galasso: «sufriendo una triple discriminación: Por ser pueblo, por ser mujer y por pertenecer a la raza negra».

En Argentina no hay negros, es una de las frases más repetidas y negadoras. Esta afirmación está relacionada con la invisibilidad de nuestros orígenes y la construcción del mito fundacional de un país argentino blanco, moderno y homogéneo que excluye a mestizos, indígenas y afrodescendientes. En los últimos años, gracias a las investigaciones sobre género y minorías, este mito ha sido cuestionado, matizado y discutido; ante este contexto la figura de María Remedios se resignifica y reivindica.

En 2010 Cecilia Merchán y Victoria Donda presentaron un proyecto en el Congreso Nacional para levantarle el adeudado monumento a la «parda María». Iniciativa que no se llevó a cabo.

En abril de 2013 se sancionó la Ley N° 26.852[iii], la cual conmemora al 8 de noviembre (fecha de su fallecimiento) como el «Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y de la Cultura Afro» en honor a María Remedios del Valle.

Fueron necesarios dos siglos, y aún más, para darnos cuenta de que la maternidad simbólica de nuestra Nación esta encarnada en una mujer negra, pobre, madre y soldada. Será por eso que las Madres en nuestro país son siempre el faro de todas las luchas por la justicia.

Laura Chaker - "María Remedios”. Música argentina radicada en Tilcara (Quebrada de Humahuaca, Jujuy)

La hendija de la esperanza (F. Astorga y P. Lemes) por Astorga Lemes Trío.

Fuentes:
Capitana María Remedios Del Valle – Madre De La Patria. Daniel Brion.2020. Ediciones Fabro.
Reconocimiento a María Remedios Del Valle como “La Madre de la Patria». Proyecto de Ley. Expediente 2497-D-2017.

[i] La hendija de la esperanza (F. Astorga y P. Lemes) Una de las canciones ganadoras del Concurso Nacional “Mi canción para la Madre de la Patria” 2021.
[ii] Carlos Ibarguren en «En la penumbra de la Historia Argentina» Edit. La Facultad 1932.
[iii] Ley 26852 http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/210000-214999/214825/norma.htm

Mónica Filippini

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