OSCAR ROVITO, ACTOR Y MILITANTE PERONISTA

“Aunque ya tengo 81 años, conservo la esperanza y el empuje para sumarme a esa marcha inexorable de los pueblos que luchan por su liberación”

Oscar Rovito (81) es uno de los actores más importantes de nuestro país. Transitó por la radio de aquellas épocas de programas en vivo e historias narradas; por el cine de la segunda mitad de los años 50 en que los directores contaban de la rebeldía adolescente («Edad difícil», «Demasiado jóvenes»; ambas junto a quien fuera su primera esposa y madre de sus hijos, la inolvidable actriz Bárbara Mujica) y el buen teatro hasta hace muy poco. Además, o prioritariamente, es un activo, comprometido y convencido militante peronista, habiendo integrado en los años ’70, previos al retorno de Perón, el Centro de Cultura Nacional «José Podestá», junto a otros intelectuales y artistas argentinos que formaron lo mejor del arte de aquellos tiempos y que la dictadura cívico eclesiástica militar y genocida asesinó, encarceló, persiguió y exilió, solo por haber sido ideológicamente coherentes y defender al peronismo hasta sus últimas instancias y en su rol más progresista.

Muchos saben que Rovito tiene una íntima relación con Pergamino, ya que aquí reside parte de su familia.

En el mes de la memoria hablamos con él que, además de darnos su palabra, nos dejó el documento fundacional del Centro de Cultura Nacional «José Podestá», que acá publicamos y un link para ir al LP «Cancionero de la liberación», que editaron en esa época con canciones interpretadas por artistas como Piero, Marilina Ross, Leonor Benedetto, Vico Berti, Mauricio Kartun, Ana María Castel, Paulino Andrada y otros y que, en su gira, presentaron en 1973 en la Escuela Industrial de Avenida de Mayo en esta ciudad, hecho que conmocionó a nuestra gente que acompañó, aplaudió y coreó las canciones que trajeron les artistas.

-¿Cuál es tu relación con la ciudad de Pergamino?

-La mayoría de mi familia materna era y, en parte, sigue siendo de Pergamino. Algunes provenientes de Manuel Ocampo donde, hasta su muerte, vivió mi bisabuela y dos ties abueles (adjunto foto de 5 generaciones, donde aparecen los dos hijos de mi primer matrimonio con Bárbara Mujica, Gabriel y Pablo). Yo nací y soy de la Capital Federal, donde vino a vivir mi mamá cuando conoció y se casó con mi papá. La mayor parte de las vacaciones de mi infancia las pasábamos en Pergamino y también hacíamos viajecitos de fin de semana; de allí que se llegó a suponer que yo era oriundo de Pergamino.

TARZANITO

-Vamos al principio: ¿Qué fue de aquel "Tarzanito" y cómo nació?

-Tarzanito nació cuando la compañía Toddy, que auspiciaba el programa radial «Las aventuras de Tarzán», organizó un concurso buscando al niño que iba a desempeñar el personaje del hijo de Tarzán. Así fue que, como tantos chicos, que escuchábamos apasionados ese radioteatro, le dije a mi papá que quería presentarme a concursar; él estuvo de acuerdo y resultó que después de una cantidad de pruebas de selección, fui elegido para hacer el personaje. Por entonces yo tenía 12 años. El programa tuvo un extraordinario suceso, de tal forma que quedó grabado a fuego en la memoria popular y, con él, el personaje de Tarzanito (como aún hoy, a mis 81 años, siguen llamándome muches).

-¿Cómo recordás aquel chico y adolescente de “Sin familia” o “Demasiado jóvenes”?

-Después de tantos años siguen vivos en mi memoria momentos particulares e inolvidables de toda aquella experiencia actoral juvenil que se prolongó hasta promediar la década del ’70. De vez en cuando los hago presentes volviendo a ver los videos de aquellas viejas películas. No sucede lo mismo con la radio y la televisión de los que no poseo los pocos registros sonoros que existen. Ni qué hablar de las experiencias teatrales, donde cada función en vivo muere en el instante en el que cae el telón. Hoy día, con los avances tecnológicos queda registrado prácticamente todo.

LA MILITANCIA

-¿Cómo nos acordamos del Centro de Cultura Nacional "José Podestá" y el teatro militante de esa época? Inolvidable aquel "Cancionero de la liberación" en disco de vinilo que, en su gira, fue presentado en la Escuela Industrial de nuestra ciudad en el 73.

-Fue una época muy intensa, con un fuerte compromiso de muches compañeres que bajo la consigna de «Perón Vuelve» nos lanzamos a una militancia activa con las herramientas de nuestro quehacer cultural. Eso llegó a costarle la vida, la cárcel o el exilio a muches, cuando vino el ‘proceso militar’ del ’76. En mi caso sólo fue la prohibición de continuar como actor en los medios. Creo que mejor que explayarme en detalles de esa experiencia, el documento fundacional del Centro de Cultura Nacional «José Podestá» -que te adjunto por separado- es un claro testimonio de qué éramos y qué nos proponíamos. Por si te interesa, aquí va el enlace al Cancionero, que lo tengo subido a la nube para su libre uso:

-También fuiste uno de los que conformó la "barra" inolvidable de las películas de Palito Ortega que hoy reivindicamos ¿Cómo resultó esa experiencia?

-Muy gratificante, sobre todo porque esa película: «Los muchachos de mi barrio», era una ‘remake’ de aquella otra de los años ’50 que se llamó: «La barra de la esquina», protagonizada por Alberto Castillo y en donde actuaron grandes de la escena nacional, como José Marrone, y tantes otres.

-¿Te gusta más el cine que el teatro y la televisión?

-Como gustar me gusta todo, pero en el devenir de la carrera actoral nada supera al teatro como desarrollo y satisfacción profesional, al menos para mí.

LA VIGENCIA

-¿Sentis que los productores se han olvidado un poco de vos, después de haber tenido actuaciones inolvidables?

-No, de ninguna manera. Como te dije, mi carrera quedó trunca en el ’76 y con la vuelta de la democracia también fue parte de mi decisión no retomar la actividad pública, aunque algunas propuestas recibí. Sí lo hice en algunas experiencias de teatro independiente y en la esfera gremial cuando integré, junto al ‘Negro’ (Carlos) Carella, la conducción de la Asociación Argentina de Actores.

-Cuando no te llamaban para actuar tuviste trabajos alternativos ¿Cómo te sentías haciendo otra cosa fuera de lo que habías elegido como forma de vida?

-Sí. Por una parte, retomé el oficio de diseñador gráfico publicitario -heredado de mi padre- y compensé la escasez de ingresos subiéndome a un taxi durante 8 o 9 años desde el ’76. El trabajo es dignidad, sea cual fuere la actividad que toque en suerte. Por otra parte, cuando comencé en los ’70 a intensificar mi militancia política ya sabía a qué me estaba exponiendo. Vengo de hogar peronista y aunque mi viejo cuidaba de que no me expusiera para no poner en peligro mi trabajo de actor, vengo de la resistencia que comenzó en el ’55 y en el ’76 no fue más que cumplir con un designio.

-Te definís en las redes sociales como un artista militante ¿Qué sería eso?

-Esta respuesta también la vas a encontrar en el documento de la Podestá…

-Desde el ser peronista de toda la vida ¿Cómo ves la marcha de este gobierno y que cosas cambiarías?

Este gobierno -mi gobierno- casi que no ha podido gobernar. Las dos pandemias son lo suficientemente desastrosas como para atar las manos de las mejores intenciones y postergar los planes de las más profundas convicciones. No puedo ni debo abrir juicio sobre la marcha en este contexto y condiciones sino tratar de aportar mi granito de arena militante para salir de este atolladero y retomar la senda del Proyecto Nacional y Popular.

-¿Cómo ves el futuro del país? ¿Los sueños que se cumplieron con los Kirchner se podrán recuperar?

Ya lo dijo Cristina: «Los pueblos siempre vuelven»… y creo que, aunque ya tengo 81 años, conservo la esperanza y el empuje para sumarme a esa marcha inexorable de los pueblos que luchan por su liberación.

-Contame de tus proyectos.

Esos los determinan mis 5 hijes, mis 10 nietes, y mis 5 bisnietes…

CENTRO DE CULTURA NACIONAL "JOSÉ PODESTÁ"

Buenos Aires, Mayo de 1973

Documento fundacional

En 1945, frente al prestigio de la cultura, el Pueblo movilizado levantó una consigna que en ese momento escandalizó a los cenáculos intelectuales y universitarios: «alpargatas sí, libros no».

Con tan sencilla manifestación, el Pueblo resolvía la contradicción que los sectores «inteligentes» del país, recién ahora comienzan a resolver: se señalaba a la cultura como un arma de penetración antinacional y se negaba en bloque todo un mundo de cultura libresca que en la coyuntura del 45, tomaba partido por las fuerzas de la antipatria, aliadas en la Unión Democrática.

La alpargata era símbolo de la movilización popular y, por lo tanto, arma cultural enfrentada con los libros a través de los cuales se habían educado generaciones enteras de entreguistas y cipayos.

El Pueblo intuía que la prestigiosa actividad de los intelectuales tenía trampa porque simulaba ser un aspecto de la existencia separado de lo político. Las masas sabían a su manera que eso no era verdad. Reclamaban entonces el derecho a realizar su propia cultura, expresión de la lucha contra la dominación extranjera, lucha que en aquel momento, bajo la conducción de Perón y Evita, alcanzaba su máximo grado de desarrollo y de avance hacia la liberación nacional, al organizarse por primera vez como clase trabajadora alrededor de su conductor.

A partir de 1955, el proyecto imperialista, retomado como bandera por el Partido Militar, se vio enfrentado con la resistencia popular. El pueblo, a partir de sus sectores trabajadores, resiste y se enfrenta durante dieciocho años, con las fuerzas imperiales y sus aliados. Es una lucha que genera desde acciones aisladas y desesperadas, pasa por el intento del sector nacional del Ejército con apoyo popular del 56, se hace combatividad gremial a través de las huelgas, los planes de lucha, las tomas de fábricas, la creación de organismos de solidaridad y llega hasta las grandes insurrecciones de los últimos años, junto con la aparición de las organizaciones armadas. Este es el gran acontecimiento cultural argentino, que retoma la línea de las luchas montoneras del siglo XIX. En este proceso, la clase trabajadora que se enfrentó sola con el régimen, logra incorporar, por su acción orientadora y esclarecedora (educadora) a los sectores medios, a la lucha de liberación que lleva el Movimiento Peronista: estudiantes, profesionales y todos cuantos toman conciencia de que su suerte está ligada a la de los trabajadores. La resistencia popular se transforma en la conciencia nacional movilizada. Pueblo y Perón culminan este proceso con los formidables triunfos del 17 de noviembre del 72 y del 11 de marzo del 73. Perón regresa al país traído por su pueblo y produce la gran acometida que derrota al régimen en las urnas.

Cuando Perón califica a la cultura como un todo indivisible, se hace intérprete del sentir popular y señala que sólo es cultura nacional la acción y la expresión por el pueblo de su lucha de liberación.

Ese quehacer permite ahora el acceso de las mayorías al gobierno y pone al enemigo en situación táctica de retirada. Convertir esa retirada en derrota total, en poder real del pueblo, es el objetivo estratégico.

La afirmación del proyecto de liberación, el tránsito del gobierno al poder, pasa por todas las formas de organización popular, requisito imprescindible, que ha de convertir la teoría en práctica de toma del poder.

Es en ese contexto, que la Agrupación Actoral José Podestá se formó, y desarrolló sus objetivos políticos de participación en la lucha popular. Poner nuestras herramientas de trabajadores de la cultura al servicio de los objetivos populares, dio sentido y marco a nuestro trabajo.

La activa participación de la Agrupación en la campaña electoral, accionando dentro de la coyuntura táctica de toma del gobierno, permitió una experiencia profunda junto a las organizaciones de base del Movimiento Nacional Peronista. En esa práctica en la que se estableció una comunicación directa y genuina, rompiendo los estrechos moldes de la deformación profesional que el sistema nos impuso, desarrollamos nuestra tarea militante. Y esa misma práctica nos demostró la necesidad de adecuar nuestras formas organizativas para permitir albergar otras formas de expresión, además de la actoral. Es así que nace el Centro de Cultura Nacional “José Podestá”. Bajo la advocación de quien supo crear, por ser pueblo, una de las manifestaciones más ricas y totalizadoras de la cultura nacional, el circo criollo, el Centro se propone trabajar, y organizar a sectores de la cultura del MNP para participar de esta lucha de liberación. Organizado por mesas de trabajo que abarcan lo creacional y lo político intenta elaborar, a través de la acción permanente junto a las organizaciones populares, los mensajes expresivos de la movilización y la organización por la definitiva toma del poder. El teatro, el cine y los medios audiovisuales, la plástica, la música, la literatura, el periodismo, la educación, junto con nuestra propia movilización y adoctrinamiento y la planificación en nuestra área, forman el complejo de acción que nos proponemos.

Nosotros somos pueblo y esta es nuestra forma de organización.

El Centro de Cultura Nacional “José Podestá” ofrece ese marco concreto de acción política a los creadores, a los trabajadores de la cultura del MNP; es nuestra herramienta política al servicio del Movimiento. Ningún individuo aislado puede realizarse en una sociedad que no se realiza. Sólo la acción totalizadora, producto de la práctica política de todos los sectores del Movimiento y su lucha revolucionaria, hará posible la toma del poder y la liberación de la Patria.

Los trabajadores peronistas de la cultura tienen un lugar en esa lucha. Nuestra voluntad de ser protagonistas del proceso de reconstrucción nacional nos afirma en nuestro trabajo de organización y de práctica revolucionaria, único camino posible hacia una patria más justa, libre y soberana: la patria del socialismo nacional que Perón nos señala como meta.

COORD. DEPARTAMENTO POLÍTICO: EMILIO ALFARO
MESA DE MOVILIZACIÓN: ARMANDO CORTI
MESA DE ADOCTRINAMIENTO: RICARDO GIL SORIA
MESA DE PLANIFICACIÓN: LAURA YUSEN

COORD. DEPARTAMENTO DE TRABAJO: JUAN CARLOS GENE
MESA DE TEATRO: JUAN MERELLO
MESA DE CINE Y AUDIOVISUALES: MIGUEL PEREZ
MESA DE MÚSICA: OSCAR ROVITO
MESA DE LITERATURA Y PERIODISMO: HECTOR AURE
MESA DE EDUCACIÓN: MATILDE SCALABRINI ORTIZ
MESA DE INFORMACIÓN: MARTA LARREINA

COORD. DEPARTAMENTO GREMIAL: CARLOS A. CARELLA

Jorge Sharry

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