FÚTBOL, POLÍTICA Y DERECHOS HUMANOS

Recuperada nuestra democracia fue recién con los gobiernos de Néstor y Cristina que los Derechos Humanos se incorporaron a la agenda presidencial como política de Estado.

Este cambio trascendental ejerció una muy positiva influencia en la dirigencia del fútbol argentino.

Hasta allí, el fútbol argentino como corporación deportiva, miraba de reojo y con desconfianza el compromiso con los Derechos Humanos. Por eso, hasta fines de los años 90, había sostenido posiciones inadmisibles.

Así, los genocidas Videla, Massera y Agosti, seguían siendo socios honorarios de River Plate. El almirante Massera también era socio honorario de Boca Juniors, al igual que el general López Aufranc. Por su parte, Suárez Mason sostenía el mismo status en Argentino Juniors y Viola en Colón de Santa Fe.

Por entonces las consignas Memoria Verdad y Justicia, eran ignoradas por completo en esta corporación deportiva, siempre ajena a indagar en el pasado para hacer revisionismo de las dictaduras cívico-militares y clericales.

Ya en el nuevo siglo esto comenzó a modificarse. A los generales los expulsaron de los clubes y las subcomisiones de Derechos Humanos, comenzaron a lograr visibilidad en muchos clubes. La política de Estado del Kirchnerismo resultaba propicia para este esperado cambio.

Así, muchas instituciones del fútbol argentino empezaron a homenajear a sus socios e hinchas detenidos-desaparecidos. Estas ofrendas contaban con la presencia de familiares y amigos de las víctimas del terrorismo de Estado. Y se dejaban inaugurados murales para recordarlos.

Los primeros clubes que tomaron esta iniciativa fueron San Lorenzo, River Plate, Lanús, Temperley, Banfield, All Boys, Racing Club, Argentinos Juniors y Rosario Central.

En septiembre de 2014, River Plate (presidencia D’Onofrio) entregó una plaqueta a la presidente de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto y a su nieto recuperado, Ignacio Guido. Ignacio había contado en los medios de prensa ser hincha fanático de River.

En tanto, el Club Defensores de Belgrano le colocó el nombre de Marcos Zucker (h) a su tribuna techada en homenaje al hijo del actor homónimo. El joven Zucker era socio del club, militante montonero, desaparecido en 1979.

En el Boca Juniors macrista (en sus dos versiones; Macri y Angelici), la promoción de los Derechos Humanos siempre fue ignorada, desarrollando además una política de olvido deliberada.

Pero la llegada de Jorge Ameal y Román Riquelme a la conducción del club de la Ribera, cambió radicalmente aquella política. Boca eliminó la condición de socios honorarios de Massera y López Aufranc y rindió oficialmente un homenaje a Ángela «Lita» Boitano, presidenta honoraria de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas. «Lita» es militante por los Derechos Humanos y muy hincha de Boca Juniors.

El 24 de marzo de 2018 una veintena de clubes afiliados a la AFA, conformaron la Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino, con el propósito de «usar la caja de resonancia que representa el deporte para contribuir a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia».

En este contexto, el 24 de marzo de 2021, la AFA realizo un acto en su predio de Ezeiza, en cuyo transcurso, su presidente Claudio Tapia, sembró un árbol en memoria de los 30 mil detenidos-desaparecidos.

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la mayoría de los clubes han comenzado a asumir que la defensa de los Derechos Humanos no es una cuestión que solo deba custodiar el estado. Es una tarea de toda la sociedad civil.

Carlos Alberto Bonet

Compartir en: