ENTREVISTAS EN LA NOR-PAMPA | MARY C. RUFFINI

REFLEXIONES DE UNA EDUCADORA

Mary C. Ruffini. Nació en San Nicolás el 23 de diciembre de 1946.
Sus progenitores fueron Cesarina Romani (ama de casa pero que a los 70 años viajaba a San Nicolás para estudiar y ser voluntaria de LALCEC) y Victorio Ruffini, un «Peronista de la primera hora», que fue delegado municipal varias veces de Conesa, y concejal en el Consejo Deliberante de San Nicolás, durante gobiernos peronistas.
Vivió en el pueblo de Conesa hasta su casamiento con Pier Lasagana con quien tendrá sus dos hijos: Mauro y Franco. Padres de sus cuatro nietos: Sofia, Santino, Tomás e Ignacio.
Realizó sus estudios en la Escuela Normal de San Nicolás. Llevó adelante otras carreras recibiéndose de Psicóloga Social, profesora en Educación Especial y Licenciada en psicopedagogía.
Desde 1964 trabaja en el sistema educativo bonaerense. En la actualidad se encuentra jubilada del rol de supervisora, aunque continúa desempeñándose en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnico Nº 5.
Ha publicado numerosos libros donde se encuentran sus experiencias pedagógicas. Asimismo, ha participado de numerosos congresos y encuentros internacionales y en diversas actividades artísticas como el teatro y corista.

Uno se da cuenta por la cantidad de libros que ha donado a la Biblioteca del ISFD y T Nº 5 que ha sido una gran lectora ¿De dónde le vino ese amor por la lectura?

No tengo dudas que es algo que he heredado de mi madre, que sabía jactarse de haber sido la primera bibliotecaria de Conesa. Una biblioteca que fuera fundada por Juan Torroba, un inmigrante español que estaba muy interesado en el desarrollo del pueblo. Por esa biblioteca o por mi madre tengo bien presente que durante el secundario supe leer las obras de Freud. Tendría quince años.

Además, es muy interesante señalar las maestras que tuve que nos interesaron en hacernos escribir y darle mucha importancia al teatro, dibujo, pintura, danza, música. Tuve una maestra inolvidable Elvira Estela, que todos los días nos hacía escribir una redacción.

Acto escolar en la Escuela Lainez N° 17 de Conesa. Mary se encuentra con gorrita blanca y a la izquierda su padre con perramus y anteojos.

¿Cómo se inició en la docencia?

Me recibí de maestra a los dieciséis años en la Escuela Normal «Rafael Obligado» de San Nicolás. Ahí tuve compañeros inolvidables como María Cristina Mutti Scuppa, María Cristina Mutti Echeverría, María Eugenia Cardinal, Susana Fiorito, Susana Vila, Susana Street, Mirta Graf, Susana Vita, María Nélida Torroba, las mellizas Elida y Liliana Seijo, “Chiquita” López, Héctor Pintener, María Teresa Flores, Ana María Bóscolo, María Elena Peralta, Susana Santiago, Ana María Donato, María Rosa Marcatelli, entre otros. Inmediatamente comencé a trabajar en San Nicolás. Viajaba todos los días. Nunca fue fácil sobre todo por los traslados. Es que los cargos me obligaban a salir de Conesa. Igualmente, radicada a partir de 1969 en Pergamino me tenía que levantar a las cinco de la mañana y regresaba a las 18. Lo hice durante años. Al nacer mi hijo comencé a trabajar en la escuela del pueblo Acevedo y en la Escuela Especial N° 502 Dr. Ovidio Decroly, que es una institución educativa de gestión pública, mixta y de formación laica. Este trabajo lo mantuve hasta que Ovidio Solari, Ministro de Educación del gobierno militar que se inició el 24 de marzo de 1976, hizo extender los horarios a los que trabajaban en el área de psicología y en asistencia escolar. Fue una táctica perversa para vaciar el plantel en esa área, ya que esa medida obligó a muchos docentes tener que dejar los cargos; yo en vez de renunciar pasé a trabajar en la Escuela Nº 41, que estaba ubicada en lo que se conocía como la «zona de hornos».

¿Cuándo comenzó a trabajar en el I. S. F. D. y T. Nº 5?

En el Instituto Superior de Formación Docente N° 5 comencé a trabajar desde 1970. Lo hice en la carrera de Educación Especial con compañeros como Alicia Trentín, Marita Zubiri, María Nélida Torroba, Rita Catalano, Silvia Camozzi, Antonia Carmen Posterari, Marta Garófoli, entre otras jóvenes provenientes de distintos partidos del norte de la Provincia de Buenos Aires.

Al poco tiempo gracias a la convocatoria que me hiciera Nelly E. Pujol, que fuera la profesora que fundó esa carrera en la institución, comencé a trabajar. En ese tiempo la directora era Susana López Gorrini de Sharry, una excelente directora que para mí fue quien marcó la ideología del Instituto. Ella impuso en aquellos años el respeto por la diversidad. Yo fui su secretaria y formé parte de su equipo y sólo el amor por el aula hizo que dejara ese cargo.

¿Quiénes se encuentran entre los profesores que para usted tuvieron un papel destacado?

Son muchos, por suerte. Entre ellos Juan Carlos Carena, un psicólogo que fuera Rector de la Facultad de Psicología; René Mario Longobardi, psicólogo de Rosario y Buenos Aires; Nelly E. Pujol en educación especial; María Cristina Plencovich, profesora e investigadora, Horacio Picco, un profesor que tuve de primero a quinto y al que considero el docente que me enseñó a pensar.

En los cincuenta años que lleva como docente ¿cuál es el cambio más notable en los alumnos que usted ha notado?

La población escolar ha cambiado sobre todo en el nivel terciario. Al principio los alumnos que acudían a este tipo de institución eran provenientes de la clase media. Eran jóvenes que por alguna razón no pudieron ir a la Universidad. Eran de alguna manera «universitarios frustrados» y tenían, por supuesto, una gran capacidad de estudio.

A partir de los años ochenta y, sobre todo, en los noventa ingresa un alumnado proveniente de familias socio-económico-cultural propio de las clases populares por la cual los docentes debimos transformar nuestras propuestas pedagógicas para darle una respuesta a las características que tenía esa nueva población. Eso demandó una fuerte adecuación a nuestra intervención docente. Lo que junto al desarrollo de la tecnología permitió utilizar los medios de comunicación social al servicio de generar interés y facilitar las producciones.

¿Me imagino que esos cambios debieron ser traumáticos?

Este cambio por supuesto que fue traumático. Entre otras cosas produjo un malestar en las instituciones porque muchos docentes encontraron que el rol ideal para el que se habían formado no podía ejercerse, ya que el rol real les producía frustraciones, angustias y un sentido de impotencia opuesto a lo que sería la actitud omnipotente que los había traído a la docencia.

Y fue traumático, además, porque se carecía de herramientas psicopedagógicas y didácticas.

Otro problema que se presentó en estos últimos tiempos es que los profesores de asignaturas específicas poseen una formación en la cual jerarquizan el contenido de su asignatura y la sobrevaloran sin tener en cuenta el perfil del egresado, es decir, sin tener en cuenta las competencias que se deben formar.

¿Un docente hoy en día en el nivel secundario o terciario que estrategias para usted debería aplicar?

Considero que para acercar el enfoque epistemológico de la cátedra que enseñamos al enfoque psicológico de las posibilidades cognitivas, intereses y preferencias del alumno que recibimos debemos hacer una síntesis negociada para la cual hay que trabajar en torno de la resolución de problemas concretos extraídos de la vida profesional a la cual el alumno va a incorporarse. Para eso hay que construir junto al alumno, proyectos de acción práctica articuladas en torno de necesidades emergentes de la práctica socio-comunitaria institución o áulica.

He podido observar como el docente en el trayecto de su carrera sufre un desgaste y hasta podría decir que en regla general se empobrece en los distintos planos que lo constituye ¿usted lo ha podido observar?

Claro que se empobrece y, sobre todo, si trabaja en un solo nivel de la educación. Se mimetiza y adopta medidas que tienen las características psico-sociales y culturales de ese nivel. Sería muy importante contar con grupos de reflexión. Para esto sería muy importante que los sindicatos pusieran la posibilidad de contar con grupos operativos de terapia de la tarea. Por ejemplo, Michael Balint, un psicoanalista de origen húngaro que creó en Inglaterra un enfoque de trabajo con profesionales médicos denominado «Clínica- Situacional». Ideó un método denominado «grupo Balint». Esta modalidad de trabajo se extendió luego a otros profesionales de la salud, de la educación y del servicio social. Con la supervisión de un coordinador y un observador, ambos psicólogos formados en esa técnica, se forman, quincenalmente, grupos estables de diez o doce personas a fin de discutir sobre casos profesionales que los participantes han encontrado en su práctica cotidiana y que le preocupan especialmente. Se presenta libremente dicho caso, de forma que permita a cada uno expresarse lo mejor posible. Y las intervenciones del coordinador y de sus colegas lo ayudan a ver la relación que existe entre sí. El objetivo es llevar a cabo una «Terapia de la Tarea», destinada a promover en el profesional, la vinculación emocional que le afecta en el caso que lo perturba, para poder así remover dicho obstáculo. Y optimizar su intervención profesional.

Yo estoy plenamente seguro de que un docente debe tener política, que la política, el entendimiento de lo que es la política lo completa. ¿Para usted incide?

La política incide en la educación y un docente es un político, aunque no sea un político partidario. Porque con su quehacer cotidiano gravita en el desarrollo histórico de su ciudad, de la región, del país, del mundo. Y debe ser un ejemplo de compromiso ético con el bienestar general.

¿Cómo ves la docencia hoy por hoy?

La defensa de la Educación siempre me ha definido y ahora nos convoca a los docentes este nuevo desafío que transitaremos en el 2022, luego de dos años de virtualidad. Sabemos mucho los docentes acerca de las dificultades que nos atraviesan y de los años difíciles que tuvimos y que aún tendremos que transitar. También sabemos que recuperar los vínculos y establecer cercanías nos permitirá encontrarnos para seguir definiendo la política necesaria que la Educación debe encarnar en todos sus niveles y modalidades. Es irrenunciable en nuestra labor el acompañamiento a las trayectorias educativas de los estudiantes, el fortalecimiento de la enseñanza y las políticas de cuidado para dar las mejores respuestas, porque nos reconocemos herederos de una potente tradición política y pedagógica.

¿Qué mansaje le daría a un joven docente?

Mi mensaje a los jóvenes docentes es que ésta es una carrera que debe encararse impulsado por la Vocación. La comunidad nos está demandando un rumbo claro y seguro. Los docentes caminaremos con ustedes, nuestros jóvenes, con la intención de compartir espacios de escucha y de trabajo, a fin de mirarnos y descubrirnos en el otro y de crecer y aprender juntos, que es la única manera de aprender, cooperativa y solidariamente. La construcción colectiva es posible. Es necesario que todas las voces se expresen y encuentren en las Instituciones espacios de escucha y participación que garanticen la democratización de nuestro Sistema Educativo.

Entre las diferentes actividades desplegadas se encuentra la que llevó adelante en el ciclo de “Abuelas cuenta cuentos”.
Ensayo de la obra Jettatore que estuvo bajo la dirección de Jorge Sharry.
Con el pensador y psicopedagogo Francesco Tonucci en Marche (Italia).

Rafael Restaino

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