ELLA CAMINA DESCALZA | MARIE ANNE ERIZE DETENIDA-DESAPARECIDA

Tocar la tierra con sus pies descalzos eran para ella la libertad, su salvaje y particular modo de andar se enlazaba con la época en la que las mujeres pisaban fuerte y hacían ruido, mucho ruido.

 “La esperanza revolucionaria se encuentra en las mujeres que son abandonadas por la historia”
Ángela Davis[i]

Los últimos años de los ´60 y gran parte de la década de los ´70 estuvieron marcados por la sensación de que el cambio revolucionario era inminente y se gestaba en todos los niveles. Entre la juventud había una valorización de la política, que era esencialmente revolucionaria.

En esos tiempos la participación social de la mujer fue en aumento; lo que hasta entonces solo se había reflejado en el voto femenino promovido por Eva Duarte en 1947. La condición de militantes políticas parece ser el punto desde donde centran su construcción subjetiva las mujeres y se perciben a sí mismas como diferentes, liberadas o igualadas con los varones. Amaban, luchaban, y rompían fuertemente aquellos mandatos que devenían de mujer a mujer, en la familia, en lo social y en lo político.

Cambiaron todo, la militancia, la pareja, la maternidad, no hubo espacio en el que ellas no se atrevieran. Lucharon en las calles y en el ámbito privado por la igualdad, la libertad y la justicia. Para las militantes el feminismo no estaba en el horizonte de sus reivindicaciones y prefirieron demostrar que poseían la misma capacidad, compromiso y condiciones que los varones y, a veces, ellas también fueron insurrectas en sus organizaciones. Constituyeron un momento en el que las categorías varón y mujer se vieron movilizadas frente a las tradicionales formas de entender los roles asignados.

El espacio entre el sueño de una mujer que podía escribir la historia y el momento para llevarlo a cabo no tenía intersticios, sucedía al mismo tiempo. Abrían un camino que, tal vez, ni ellas mismas dimensionaban.

Este avance epocal intenso requirió el equipo más pesado y siniestro de nuestra historia para aniquilarlo. A medida que crecía el poder represivo del Estado, se encarnizaba sobre la construcción de un «nosotros» conformado por clases de hombres y mujeres que eran disruptivas; y todo este proyecto de cambio social se detuvo y hubo que ocultarlo.

Marie Anne Erize Tisseau, y en ella todas las mujeres a las que les debemos todo.

Su primer llanto al nacer fue en Espartillar (Bs. As.), el 28 de marzo de 1952. Era una de lxs siete hijxs (Marcos, Yolanda, Marie Anne, Bernard, Esteban, Jean, Marie Noelle) de un matrimonio francés, Françoise y Alberto. Dos años después, la familia se mudó a Wanda, un pueblo de la selva misionera sin agua ni luz. Lxs chicxs fueron criadxs en el monte, entre las arañas pollito, el barro colorado y la selva. Marie Anne, en su infancia, fue apodada «tacuarita» por su estatura y delgadez.

Sin secundaria en Wanda, la familia se mudó a Buenos Aires. Marie Anne asistió al Colegio Inmaculada Concepción, una congregación de ascendencia francesa. Allí se graduó como maestra, comenzó a misionar y viajó por el país como Scout.

Poco después de su adolescencia Marie Anne, y hasta sus 24 años, vivió muchas vidas a la vez siendo modelo publicitaria, maestra y militante montonera.

Fue maestra jardinera en el liceo francés Mermoz, iba a la villa y se mezclaba con la gente para dar lo que sentía «Solo quiero ser pobre entre los pobres»; y, a su vez, dio los primeros pasos como modelo. Participo en el certamen de belleza de Punta del Este y Miss Siete Días. Quedo inmortalizada en las portadas de las revistas Gente y Siete Días. Hizo comerciales de cigarrillos Jockey y Avianca, apareció en películas, fue a bailar a Mau Mau y participó en todos los desfiles de alta costura que se realizaban en Buenos Aires en ese momento. Enamoraba con su belleza salvaje y su simpatía.

Paco de Lucía y Marie Anne estuvieron juntos en Nueva York, cuando el guitarrista gaditano se presentó en el Carnegie Hall (año 1972).

Llegó a París en 1969 con una guitarra y un colorido poncho, a la edad de 20 años. En Europa conoció a Georges Moustaki, Serrat y Paco de Lucia. Luego viajo a Nueva York y ayudo a Paco de Lucía a promocionar su espectáculo en el Carnegie Hall. Regreso a París para participar en debates sobre el capitalismo, el Che en Cuba y Allende en Chile. No ocultaba su militancia en la JP y se reía cuando la llaman «burguesa». Luego regreso a Argentina.

A lo largo de su carrera como modelo, se la vio en la villa como una militante más. Lxs niñxs querían a esta chica, que les hablaba en francés para hacerlos reír, les tocaba la guitarra, les enseñaba como una maestra y, algo que no entendían, andaba siempre descalza por la villa soñando con un país más justo.

En el ’73 dejó de modelar y empezó la carrera de antropología en la UBA. Participó en reuniones y manifestaciones con miles de jóvenes compartiendo un compromiso político y encontró un sentido de pertenencia y un camino a seguir en la organización revolucionaria Montoneros. Por entonces tuvo un novio veterinario que ella conducía por las noches en los pasillos de la villa, con los ojos vendados, a curar algún compañero o a colocar una inyección. Militó en la villa de Belgrano para pasar luego a la 31 de Retiro junto al padre Carlos Mugica.

Luego trabajó en Austral hasta que, en 1975, su pareja de entonces Daniel Rabanal, militante montonero con mayor responsabilidad en la organización, se mudó a Mendoza. Los tiempos son difíciles y ella se va con él. El 6 de febrero de 1976 Rabanal fue detenido.

Durante un acto en homenaje a los caidos de Trelew, Marie Anne se topó con Daniel Rabanal, quien sería su novio hasta su desaparicion.

Poco después de enterarse del arresto, Marie Anne renunció a Austral y se refugió en San Juan, ya no la llamarían Marie Anne sino «Lucía» o «Sofía», vivió en un campamento en Cerro Negro, dormía en una carpa, trasladaba el agua en baldes y solo comía arroz, pastas y alguna conserva. Relata una compañera «Me llamó la atención la profunda melancolía con la cual tarareaba una canción quechua.». Luego vivió en casas de compañeros; ofrecía clases de francés y apoyo escolar a los más pobres y trabajaba en la recolección de los olivares. Tenía muy poco para vivir, y lo compartía. Si sabía que un compañero estaba detenido le llevaba comida a la compañera que se estaba quedando sola con sus hijos.

Logra hacer un viaje relámpago a Buenos Aires, pero ella y su familia no sabían que ese será su último encuentro.

En cuanto a su participación en Montoneros, se puede decir que fue una verdadera militante de base, sin grandes responsabilidades, pero fiel a sus principios y a la determinación que la llevó a escoger la lucha política entre tantas vidas que vivió al mismo tiempo.

La mañana del 15 de octubre de 1976 sale en bicicleta hacia el taller de Domingo Palacios, llevaba un vestido largo, chinelas y sombrero. Deja la bicicleta en arreglo y regresa más tarde a buscarla. Al salir un auto clava los frenos y tres soldados descienden, Marie Anne supo que venían a buscarla, gritó, la tomaron del brazo y Palacios trató de intervenir, pero lo golpearon y lo empujaron a su taller, ella sigue pidiendo ayuda, pero sabe que es inútil y, ciertamente, no puede saber que le espera la tortura, la violación y desaparición.

En la calle quedó su bicicleta y una chinela, llegó descalza al recinto del horror. Más tarde hubo testimonios de que fue llevada a La Marquesita, el centro de detención clandestino más terrorífico de San Juan, donde sufrió vejámenes, tortura y violación. El entonces mayor Jorge Antonio Olivera y el coronel Eduardo Cardoso se jactaron ante el ejército de haber violado reiteradamente a la francesa (sin dudas, a Marie Anne).

Treinta y cinco años después, llegó la justicia. El juicio por los crímenes de Marie Anne y de otras víctimas de San Juan comenzó el 7 de noviembre de 2011. Los responsables del secuestro, violación y desaparición fueron Luciano Benjamín Menéndez, Daniel Vic, Jorge Olivera, Osvaldo Martel, Carlos Malatto y Eduardo Cardozo. Su desaparición es una de las más icónicas de la dictadura en San Juan de la década de 1970, dada su proyección internacional.

Los delitos contra la integridad sexual durante el terrorismo de Estado.

El golpe de Estado implemento una política de represión sistemática. Las mujeres militantes fueron particularmente castigadas y perseguidas, no solo por expresar opiniones políticas sino también por cuestionar roles y espacios que se consideraban naturales para las mujeres: el hogar y la familia. Tenían que ser sumisas.

Así, la dictadura utilizó la violencia, y más específicamente la violencia sexual, como castigo a las mujeres por ser mujeres, como la violación, la tortura, los nombramientos (puta) y otras formas de humillación, y como medio para imponer el terror y la disciplina en sus cuerpos e ideas. Los represores tenían fines específicos con las mujeres: «recuperarlas», en su jerga, o hacerlas desaparecer.

Incluso en los casos en que la violencia contra la mujer fue la misma que la violencia contra el hombre, tuvo efectos diferenciales en unas y otros, así como un objetivo diferente. La tortura sistemática y otros castigos destinados a dañar los órganos reproductivos de la mujer picaneando los genitales y los senos, y por lo tanto, afines con la maternidad. Una de las mayores crueldades fue la sustracción de bebes de madres detenidas-desaparecidas que fueron apropiadxs, la mayoría de las veces, por los mismos militares o familias afines a la dictadura. Continuaron torturando a la siguiente generación con el robo de identidad, incluido el adoctrinamiento de hijos e hijas apropiadxs.

Todas las mujeres privadas de la libertad durante la dictadura sufrieron diferentes tipos de abusos sexuales y tuvieron que pasar muchos años, el juicio a las juntas, el punto final, el indulto, y los nuevos juicios hasta que estos graves delitos se lograron incluir como delitos de lesa humanidad en nuestro país. Testimoniar este acto de violencia sexual ante los tribunales incluye señalar las marcas que dejo el terrorismo de Estado y, por extensión, el poder patriarcal y la misoginia.

En junio de 2010 se condenaron por primera vez los delitos contra la integridad sexual en el contexto del genocidio.

Desde el presente restauramos el pasado capturándolo en relatos que presentan la memoria como un constructo (o reconstrucción) más que como un recuerdo. Hoy, después de 46 años de búsqueda de Memoria Verdad Justicia, el cuerpo descalzo de Marie Anne Erize junto con lxs 30.000 continúan sin aparecer, y el silencio de los genocidas es un ruido aturdidor.

" LA MONTONERA" JOAN MANUEL SERRAT | MEMORIAS DE LA TIERRA (ii)

"CANCIÓN PARA MARIE ANNE ERIZE" NICO FAVIO (HIJO DE LEONARDO FAVIO) (SUBTÍTULOS EN FRANCÉS)

Referencias y fuentes

[i] Ángela Yvonne Davis es una filósofa, política marxista, activista afrodescendiente antirracista, feminista, defensora de los derechos de las personas LGTBIQ+, abolicionista del sistema carcelario y profesora del Departamento de Historia de la Conciencia en la Universidad de California en Santa Cruz de Estados Unidos.

“La desaparecida de San Juan”, de Philippe Broussard. (2011) editorial Planeta.

“Mujeres insurrectas: condición femenina y militancia en los ’70” de Patricia Graciela Sepúlveda (2015) Editorial: Universidad Nacional de Quilmes.

Megacausa | CAUSA ERIZE EDITADO/ Lesa Humanidad San Juan.
https://youtu.be/fFWbkYDWJ_8

[ii] Esta canción icónica de Joan Manuel Serrat fue adjudicada a Marie Anne, sin embargo, Serrat lo ha desmentido. Nunca fue incluída por el autor en su discografía, ha generado una ola de misterio, aunque su letra les cabe a todas las mujeres que formaron parte de Montoneros.

Mónica Filippini

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