MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA EN PERGAMINO

La militancia también es una memoria de elefante | Mario Benedetti.

Es bien sabido que desde el poder se apuesta al olvido y esa es la razón por la cual, principalmente desde los gobiernos liberales se busca dinamitar la memoria. Para llevar adelante ese objetivo cuentan con variados recursos: impunidad, estimulo de la frivolidad, compra de voluntades y el acecho permanente de las fuerzas armadas para contener o destruir al que resiste. Esto acontece tanto en gobiernos de dictadura militar como en democracia. Eduardo Galeano es preciso en este aspecto bastante engorroso al decir, aproximadamente, que en los gobiernos militares hay miedo de escuchar, miedo de decir y que en la democracia hay miedo de recordar. Por suerte es contundente al señalar que «no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria».

Ahora bien ¿qué entendemos por memoria? Plenamente seguro defino por memoria esa barrera, ese dique que se construye de manera colectiva para no dejar pasar al olvido y poder decir con fuerza que no, que no todo es posible.

¿En Pergamino hay memoria?

Hemos dicho en más de una oportunidad que no ha existido un acontecimiento histórico a nivel nacional que no haya repercutido de manera proporcional en nuestra ciudad.

En este norte de la provincia de Buenos Aires a lo largo del siglo XIX hubo matanzas, injustos encarcelamientos, persecuciones, exiliados, pero sólo se buscó reparar algunos de esos atropellos por medio de la venganza.

Al inicio del siglo XX nos basta recordar la cantidad de hombres y mujeres de nuestra ciudad y a lo largo y ancho del país que fueron expulsados por aplicárseles la despótica ley N° 4.144 de Residencia de Extranjeros, una legislación argentina de 1902, que autorizaba al Poder Ejecutivo esta arbitrariedad de impedir o de expulsar extranjeros «cuya conducta comprometía la seguridad nacional».  

El golpe septembrino de 1930, que puso fin al gobierno de H. Yrigoyen, también llevó adelante este tipo de política represiva: encarceló, torturó y obligó al exilio a cientos y cientos de personas. Entre los relatos que describen sólo en parte esas aberraciones se encuentran el realizado por el anarquista Laureano Riera y por el radical Rodríguez Jaúregui. Por ellos sabemos que no se levantó ninguna voz. No existieron reclamos colectivos.

Una prueba evidente de cómo se va dando una escalada de la represión la podemos observar sin esfuerzos en el golpe de 1955. Este golpe fue salvaje y asesino: fusiló, encarceló, torturó, cesanteó a miles y miles de empleados públicos y tampoco hubo una reacción a la magnitud de esos hechos funestos.

Hasta el día de hoy no se tiene precisión de la cantidad de muertos y heridos que produjo el cobarde bombardeo de la Marina de Guerra a los tanques de combustible ubicados en el puerto de Mar del Plata y los cientos y cientos de muertos en Córdoba, Ensenada y otros lugares.

En nuestra ciudad fueron más de cien los cesanteados (maestros, profesores, ferroviarios, bancarios) y una cantidad parecida los que sufrieron la cárcel y el exilio.

Podemos asegurar que hasta estos años no existía una preocupación por la memoria histórica, social, la memoria reparadora, la memoria barrera, la memoria dique. Hasta estos años la víctima sobreviviente vivió la injusticia de manera vergonzante. En la mayoría de los casos ni siquiera a sus familiares cercanos quisieron darles el testimonio de lo que atravesaron.

Por lo tanto, con fundamento aseguramos que la memoria hasta estos años estaba signada en registrar el ascenso social, genealogías de la llamada clase tradicional, acontecimientos históricos, pero no registraba ningún aspectos que tuviera que ver con lo social, con el dolor y las injusticias que sufría el pueblo trabajador.

La Comisión Permanente por los Derechos Humanos

A inicios de la década del setenta en Pergamino existía una violencia que venía desarrollándose en el país. Se vivía un panorama confuso, aleatorio e incierto. El 29 de mayo de 1970 se produjo un movimiento que se denominó “El Pergaminazo” y otro movimiento de parecidas características el 12 de noviembre de ese mismo año que fuera violentamente reprimido deteniéndose en un primer momento unas treinta personas siendo 16 menores y 14 mayores que fueron llevados a la comisaría y dos de ellos (Felipe Rippa y Raúl Raimundo) a la cárcel de San Nicolás. Este hecho fue relevante, no quedó en el anonimato y comenzaron a levantarse voces entreviendo la necesidad de organizarse ante esa represión desmedida.

Un operativo antisubversivo que se realizó en la noche del 10 de mayo de 1972 fue la gota que rebalsó el vaso. La reacción ante los hechos arbitrarios de ingresar a los golpes en casas de familias y de llevar detenidos a ciudadanos de Pergamino hizo que se decidiera la conformación de una Comisión Permanente en Defensa de Presos Políticos, Gremiales y Estudiantes. La misma quedó conformada el 26 de junio de 1972 en las instalaciones de la Unión Ferroviaria. La comisión quedó conformada con estos integrantes: Eros Vázquez (Unión Ferroviaria), Edgardo Magnani (Partido Socialista), Alejandro Giménez (Encuentro Nacional de los Argentinos), la socióloga Elba Rossi, el ingeniero agrónomo Roberto Gray, el escribano Omar Piaggio, el R. P. Marciano Alba, el abogado Carlos Varas, Rury Dánna, Daniel Ulla, Silvio Leclercq, Luisa G. de Rippa y Amadeo Viglierchio Biscayart (Partido Justicialista).

En esta reunión se decidió un programa que tenía nueve puntos:

1.- Por la defensa de las libertades públicas y los derechos humanos.
2.- Por la libertad de los presos políticos, sociales y conexos.
3.- Por la disolución de los organismos parapoliciales y paramilitares.
4.- Por la investigación y castigo de los responsables de torturas y secuestros.
5.- Por la derogación de la pena de muerte y leyes represivas.
6.- Por la anulación de toda la reglamentación electoral prescriptiva y tramposa.
7.- Por la solidaridad con todas las manifestaciones de lucha popular.
8.- Por la creación de un cuerpo de asesores legales.
9.- Por la organización de la solidaridad moral y material con todos los organismos gremiales en lucha.

En estos puntos hay una fuerte mirada política, hay conocimiento de la necesidad de estructura para enfrentar a un enemigo considerable y esa es la razón por la cual consideramos a esta Comisión como el primer antecedente válido en la historia de las luchas por los Derechos Humanos en Pergamino.

Actividades de la Comisión

En otras reuniones se tuvo en cuenta lo que debieron pasar vecinos de Pergamino y se consideraba muy especialmente que en este año había un desaparecido (Luis Enrique Pujals), un preso (Rubén Bonet) y tres detenidos políticos (Raúl Raimundo, Felipe Rippa y Ricardo Terrile).

En esas reuniones tuvo un papel descollante el ingeniero Enrique Pujals, quien expresó la necesidad «de asumir un compromiso moral por la restauración de las libertades individuales».

En la segunda asamblea de la Comisión realizada el 6 de agosto, aseguró «Nosotros hemos sufrido en carne propia la angustia de la persecución, el dolor de la desaparición del ser querido y el oprobio de mendigar en las antesalas de los despachos oficiales por el reclamo de una vida y de justicia para un hombre joven, sacrificado por el solo delito de querer el cambio que el país espera y necesita».

No sólo manifestó su dolor, sino que en varias oportunidades arengó la urgente necesidad de conformar comités que «denuncien la barbarie de las torturas y los asesinatos para que el caso de su hijo no se repita…»

Fueron palabras proféticas, palabras de un hombre que supo ver más allá de su propia herida.

La comisión llevó adelante a lo largo de 1972 una serie de actividades que buscaban esclarecer, sembrar conciencia, sacudir el miedo reinante. Entre otras acciones se encuentra la defensa al sindicalista Agustín Tosco, a las presas políticas de Villa Devoto, las conferencias (Jacobo Tirmeman, la socióloga Elba Rossi, Solari Irigoyen, Víctor Bracchi) y la confección de documentos donde se denunciaba la represión.

Este movimiento que integraban la Juventud Peronista, la Liga por los Derechos del Hombre, APINTA, Empleados de Farmacia y numerosos adherentes, con el triunfo del FREJULI, en septiembre de 1973, que finalizó con el gobierno militar iniciado en 1966, se fue lentamente diluyendo.

La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos

El 24 de marzo de 1976 se dará el golpe militar más sangriento, más salvaje de toda la historia Argentina. Dejó entre otras cosas el triste balance de 30.000 desaparecidos, miles y miles de exiliados, miles y miles de presos políticos y otras aberraciones realizadas por las fuerzas armadas: violaciones, secuestro de bebés, torturas, robos. Se llegó a un estado tal de terror que era imposible denunciar algunas de esas crueldades.

Recién con la llegada de la democracia tomó cuerpo la necesidad de constituir la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. De manera cronológica su primera reunión se realizó el 19 de enero de 1984 en la Cámara de Comercio con la presencia del Dr. Enrique Stola y del profesor Eduardo Cabrera. La misma estuvo coordinada por Carlos A. Fusco. Participaron entre otros: José Pellita, Dr. Héctor Ferrari, Blanca Lidia Faba, Raúl Salazar, María Fekete, Obdulio Torrent, Marciano Alba, Miguel De Luca, Nicolás De luca, Susana Auil, Rafael Restaino, Jorge Fernández, Jorge Jater, Manuel Pacheco, Celia Ferrari, Guillermo Illia, Leandro Peñaloza.

El 26 de enero en el local del Centro de Vendedores de Diarios y Revistas se eligió la mesa directiva; Gastón Romanelo, presidente; Héctor María Ferrari, vicepresidente; Carlos A. Fusco, secretario; Roberto Iriarte, tesorero; Miguel De Luca, y Raúl Salazar, vocales titulares; José Pellita y Nicolás De Luca, vocales suplentes.

En esa oportunidad el párroco Gastón Romanello expresó: «Si hubiésemos juzgado, condenado y gritado los abusos y atropellos cometidos por los distintos sectores de la sociedad, hubiésemos evitado muchas muertes, muchos N. N., muchas familias que lamentan hoy la desaparición de sus hijos. Por eso hay que detestar las injusticias que se cometieron y las que se siguen cometiendo».

El mismo Gastón Romanello el 6 de febrero de 1984, en una sesión extraordinaria realizada en el H. C. D. finalizó un contundente discurso, diciendo: «Cada uno de los miembros que conformamos la Asamblea somos conscientes de lo difícil de nuestra misión. Debemos estar preparados para cualquier ataque abierto o artero y en ese sentido debo decir que me muevo por medio de una frase que solíamos cantar en nuestras asambleas litúrgicas: ´Tú necesitas mis manos/mi cansancio que a otros descanse/Amor que quiero seguir amando´».

Esta Asamblea llevó adelante una gran cantidad de gestiones principalmente en solicitar la liberación de presos políticos que seguían en distintas cárceles a pesar del sistema democrático y también en el reclamo de los desaparecidos. En este sentido fue emocionante el primer discurso dado por una de las madres. Fue Amanda de Pérez en el homenaje a la mujer que fuera organizado por la APDH el 8 de marzo de 1984. En esa oportunidad esta querida madre manifestó: «Hoy nuestro aporte es buscar a nuestros hijos, a todos los hijos desaparecidos para que no le ocurra al hijo de ese señor que no quiso firmar la solicitada, ni a los hijos de nadie, lo que les sucedió a nuestros queridos hijos».

Se firmaron petitorios, se llevaron adelante debates, marchas, conferencias, peñas, seminarios.

Asociación por la memoria y los Derechos Humanos

Más adelante tomará el nombre de Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos de Pergamino, que viene trabajando denodadamente, recomponiendo la memoria y apostando por la verdad que es apostar por la vida. No ha sido ni es tarea fácil llevar adelante esa lucha. Sólo la conciencia de saber qué es lo que se debe hacer y la militancia como forma de vida hace posible tamaño esfuerzo, ya que se debe enfrentar a la indiferencia, a las miradas burlonas, a los dimes y diretes entre otras armas que como hemos dicho en nuestro comienzo están bien activadas y tienen ese espurio objetivo que es el olvido.

Los numerosos miembros que conforman la Asociación lo saben muy bien. Desde hace años están abocados a esa lucha constante que es contra el olvido, el miedo y la reparación. Son numerosas e incontables las realizaciones concretadas y las planificadas: articulación con la Mesa Regional Cholo Budassi, acompañamiento a familiares de víctimas de la masacre de la Comisaría Primera, declaración de la Comisaría como Sitio de Memoria a partir de su señalización como lugar de detención ilegal durante el Terrorismo de Estado, acompañamiento a personas que dudan sobre su identidad conectándonos con organismos nacionales, colocación de baldosas por la Memoria en homenaje de las víctimas del terrorismo de Estado, intervenciones varias por casos de violencia institucional, jornadas de reflexión y concientización sobre Derechos Humanos y Trata de Personas, participaron de diferentes encuentros sobre Derechos Humanos.

Esta arbitraria enumeración de hechos concretados sólo es una parte de la enorme tarea que viene realizando la Asociación, haciéndolo a través de una militancia que tiene el claro objetivo de luchar por una sociedad más justa, equitativa y solidaria, que nos permite decir «a boca de jarro» ¡Pergamino tiene memoria!

Rafael Restaino

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