APUNTES DEL RAFA | MITO Y MÍSTICA

I.

No tengo dudas de que uno de los pilares válidos de la política se encuentra en la mística y en el mito. Es que en cada sociedad por más grado de civilización que alcance necesita de ellos y desde ahí coparticipan sus ideas emocionales. La oligarquía y la burguesía, bien acomodada por su naturaleza utilitaria, no pueden compartir esos mitos ni esa mística. Por lo tanto, el mito y la mística es un privilegio del pueblo humilde, del pueblo trabajador. Nosotros estamos plenamente seguros que desde el plano exclusivamente político en nuestro país, entre los diferentes creadores de la mística y que ascendieron a la categoría del mito convergen entre otros: Rosas, Yrigoyen y Perón. La oligarquía o esa burguesía acomodada tiene pleno conocimiento de esta riqueza intangible y esa es la razón por la cual busca destruirlos de todas las formas posibles, porque lo sabe y sabe muy bien que, si no hace caer a esos mitos y sino derrota esa mística, el pueblo logra tener dirección, brújula, banderas.

Si logramos entender esta profundidad que tiene la lucha entablada en la actualidad, entenderíamos el porqué de esta guerra descarnada que lleva adelante los multimedios en tratar de matar con la indiferencia o con la maledicencia los mitos donde se apoya el pueblo y porque aparecen esos ensayos tramposos que tienen a Beatriz Sarlo, Ceferino Reato, María O´Donnell, Marcos Aguinis, Santiago Kovadloff, Juan José Sebreli, a sus mejores representantes en el arte de confundir.

II.

Esos intelectuales de la oligarquía buscan por esos medios sinuosos y persistentes, debilitar al máximo el mito y la mística. Saben y muy bien que sólo de esa manera, aniquilando ese punto de apoyo del pueblo es posible infundir el sentimiento de inferioridad y de desconfianza a todo lo que es autóctono, y desarticular las posibilidades nativas. Saben hacerlo y cuentan con los medios. Tienen sus cantos de sirenas: progresismo, cambio, civilización, orden, libertad. Saben y pueden sembrar dudas contra aquellos que levantan las banderas que representan al pueblo.

Saben y cuentan con herramientas de todo tipo para extenuar al mito y la mística, pero tienen una falla mortal. Esa falla es la colonización cultural extrema que los constituyen en la esencia misma y que no les permite tener otro fin que la destrucción. No tienen mito y no tienen mística, ya que si lo tuvieran interpretarían en su totalidad la capacidad mitológica del pueblo y por ende no podrían dejar de estar a su lado.

III.

No se puede negar que la oligarquía o la clase privilegiada tiene sus capacidades, sus recursos y que por mucho tiempo logran confundir. Es así como Rosas quedó endilgado como símbolo de la barbarie, Yrigoyen, el peludo, quedó reducido a un simple representante de la chusma ignorante y Perón como un tirano o fascista. Los tres fueron derrocados violentamente y se les encasquetó los concebidos adjetivos de corruptos, asesinos y traidores. Indudablemente, no se puede ignorar, que tiene la clase privilegiada grandes cuadros, mentes lúcidas, para llevar adelante esas operatorias, pero que sólo pueden demorar la marcha porque lo nacional y popular se encuentra en la misma esencialidad del pueblo. Es la más pura reserva que se localiza en su profundidad y es lo que le permite en algún momento, en el menos pensado, sacudirse de esa compleja parafernalia con la que lo intentan debilitarlo y apenas, como sucede con los Kirchner, el pueblo olfatea, presiente la aparición de aquel que lo representa, sacan sin dudar el poncho y la lanza montonera. Es decir, el mito y la mística.

Por eso, yo no tengo dudas -que un día más o un día menos- de que a pesar de demorar la marcha, están perdidos y muy perdidos, porque sus objetivos no son nobles, son ruines y están impuestos y tienen meros fines utilitarios. Es la razón bien probada por la cual no exageramos un ápice al decir que hasta ganado van perdiendo.

Rafael Restaino

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