CALLADITA TE VES MÁS BONITA

La violencia de género en línea.

La violencia digital contra mujeres y niñas es perpetrada, instigada o agravada, en parte o en su totalidad, por el uso de tecnologías de la información y las comunicaciones. Esta violencia puede verificarse en una gran variedad de plataformas de internet y puede ser de muchas maneras: el ciberacoso, ciberhostigamiento, ciberbullying, los mensajes de texto sexuales, el acoso, el grooming, la humillación y la exageración, amenazas, difamación, hostigamiento, humillación, ataques que afecten la libertad de expresión de las mujeres, abuso, explotación y/o trata de mujeres y niñas por medio de las tecnologías y ataques a grupos, organizaciones o comunidades de mujeres, entre otras.

La violencia contra las mujeres en el medio digital no es un fenómeno aislado, sino que se encuentra dentro del contexto social más amplio de desigualdad de género y discriminación contra mujeres y niñas; estamos hablando de un antiguo sistema de dominación que ahora está utilizando una nueva plataforma para replicarse y afecta cada vez más la privacidad y seguridad de las mujeres dentro y fuera del ciberespacio. Se inicia en el momento en el que ellas comienzan a habitar las plataformas digitales, y resulta imposible minimizarlo, necesitamos hablar sobre este tema que genera gran impacto cuando logramos dimensionarlo y darle nombre: el ciberacoso que padecen millones de mujeres. Estas situaciones de violencia las ejercen contra ellas por el simple hecho de ser mujeres, de estar ocupando espacios públicos y ser parte de la vida de una sociedad.

El ciberacoso es análogo al acoso que experimentan las mujeres en la calle, se las ataca principalmente en el cuerpo y en la ruptura de mandatos patriarcales que ellas elijen cuestionar o romper, y se las castiga porque invaden los espacios públicos “destinados a ellos”. Las manifestaciones más comunes son el acoso sistemático, y algo que tiene como característica es que son comunidades de trolls, no es una, ni dos personas son cientos que a veces se organizan e incluso interactúan entre sí, es sistemático no es azaroso.

El ciberbullying o ciberintimidación es el uso de tecnología por parte de un/a menor para humillar, molestar, alarmar, insultar o atacar a otro/a menor, o para difundir información falsa o rumores, así como para intimidar, aislar, excluir o marginar a las víctimas. En la mayoría de los países se asume que, en los casos de ciberbullying, son principalmente los niños y niñas y/o adolescentes los responsables y las víctimas de esta forma de violencia, aunque los adultos pueden participar.

Otro tipo de acoso es el robo de identidad, crean un perfil falso y luego en ese perfil comienzan a burlarse; otro caso muy común es que se difunda la información personal de una mujer: vive en tal lugar, trabaja en tal sitio, y eso lo único que genera es más violencia en el plano físico y real, donde la mujer se siente totalmente expuesta y vulnerable. Otros ejemplos son la difusión de su comportamiento sin el consentimiento de la víctima, datos e imágenes personales. 

También se observan nuevos comportamientos en parejas jóvenes, que se han normalizado en el actual contexto online, disfrazados con ideas y mitos del amor romántico, pero que en el fondo buscan el cibercontrol y la limitación de la vida digital de las mujeres.

Las mujeres se ven afectadas por algún tipo de ciberviolencia de forma desproporcionada en comparación con los hombres. Es muy claro y contundente el espacio a las típicas justificaciones machistas como se lo busco, porque habla de esa manera, porque hace su vida pública, o porque está mostrando tanto; la justificación sexista utilizada en todos estos casos de acoso es: “ella lo provocó”. Estos ejemplos nos permiten afirmar que la violencia se comete contra las mujeres porque son mujeres y por ningún otro motivo. Porque preexiste un imaginario a nivel social de que las mujeres no existen, de que las mujeres deben estar en un lugar en donde ni siquiera se las escuche, porque son el accesorio del varón, no tienen voz, no pueden decidir, ni hablar sobre temas sociales, ni mucho menos hablar de feminismo, del aborto y de las cosas que les importan.

Es muy importante remarcar que hay una serie de eslabones que están creados para que esto suceda, no podemos dejar de lado toda la cultura patriarcal que sustenta y crea el acoso que luego va aumentando, va escalando.

Este tipo de violencia causa daño psicológico emocional refuerza estereotipos, daña la reputación, causa pérdidas económicas y plantea barreras a la participación de las mujeres en la vida pública, tanto que a veces puede ser abrumador. Las mujeres se debaten entre responder a la violencia o ignorarla, son mensajes digitales que no son tangibles, porque alguien les envía mensajes para violentarlas y luego el acosador lo borra ¿Cómo comprueba que eso realmente ocurrió? No debemos caer en el error de considerar que la violencia en línea es un fenómeno separado de la violencia en el mundo “real”, pues forma parte de las manifestaciones continuas e interconectadas de violencia que las mujeres ya vivían fuera de internet. Tenemos que entender lo mucho que puede afectar, el impacto que produce y especialmente porque busca silenciar la voz de las mujeres.

Muchas mujeres cierran sus perfiles, el acoso les causa altos niveles de ansiedad, de depresión, algunas veces a causa de que han publicado su dirección y no pueden ir a ningún lugar sola, o porque se ha revelado su intimidad o se las avasalla y degrada, y se van de internet.

Es importante frenar la normalización de la violencia digital y, sobre todo, sancionarla. Las mujeres son parte de la sociedad y están día a día conquistando derechos. Ya no van a poder regresarlas a la cocina, ni pedirles que no hablen de cosas que nadie quiere escuchar, ya es indiscutible que no habrá ni un paso atrás y que, además, tienen una visión distinta del mundo en el que vivimos y tienen mucho que aportar.

La violencia digital ha sido reconocida y sancionada como un delito, y es el resultado colectivo de años de esfuerzos de mujeres feministas que han trabajado primero para visibilizarla y luego buscaron sancionarla. Se sigue luchando para derribar el mito de asociar la mujer al constructo de lo femenino y ¿Cuál es el lugar de lo femenino a nivel social? Calladita te ves más bonita.

Las mujeres han comenzado a tejer fuertes redes de sororidad en las que se siguen sosteniendo, se cuidan, y cuantas más voces sean, mayor será el eco para que no se vaya una más de las redes.

«I don`t want to say goodbye»[i]– Katy Summer [ii]

[i] No quiero decir adiós, es la última canción de Katy Summer, que fue creada con más de 800 archivos de audio y video de toda su vida, gracias a la Inteligencia Artificial. Katy era una adolescente chilena que en 2018 se quitó la vida por el ciberacoso que sufría, incluso de sus compañeros de colegio y el temor a terminar una relación tóxica porque había sido amenazada con que sus “pack” (fotos íntimas) serían subidas a Instagram. Los padres de la chica de 17 años crearon una fundación con su nombre para combatir este tipo de acoso, para apoyar la fundación se puede ingresar a www.goodbyeciberbullying.com 

[ii] Noticia sobre el suicidio de Katy Summer: Revelan cómo fueron los últimos días de Katy Winter y padres critican el actuar del Nido de Águilas

Mónica Filippini

Compartir en:
Compartir en facebook
Compartir en whatsapp
Compartir en email
Compartir en twitter
Compartir en print