EL COVID A TRAVÉS DE TESTIMONIOS

A lo largo de la historia, en el mundo se han presentado diferentes pandemias y epidemias. Entre ellas la viruela, que fuera erradicada hace 40 años; el sarampión, cuyo contagio, al igual que el ébola, se previene con vacunación; la peste bubónica, que estuvo activa hasta 1959, y provocó la muerte de más de 12 millones de personas; el tifus, el cólera, la gripe llamada “española”; la gripe asiática (H2N2); la llamada gripe de Hong Kong (H3N2); el VIH, que a partir de 1981 mató a más de 32 millones de personas.
El siglo XXI, con todos sus avances científicos, tampoco estuvo exento de grandes epidemias, desde el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS), hasta el actual COVID-19, pasando por la gripe aviar, la gripe A, el ébola y el dengue.
El 11 de marzo del 2020, la Organización Mundial de la Salud, calificó al COVID-19 como una pandemia.
A través de diversos testimonios trataremos de aproximarnos a esas diversas situaciones que produjo en nuestras vidas.

Eleonora García

Tengo 40 años y soy de Pergamino.

Radicada en Miami, EE.UU.

“Hace 3 años que estoy viviendo en Miami junto a mi marido Andrés y mis dos hijas de 7 y 3 años.
La pandemia desde aquí se vivió al principio con mucha incertidumbre como supongo, en todos lados, pero rápidamente se establecieron reglas bastante flexibles lo cual nos permitió hacer en parte una rutina bastante soportable. Además, tenemos la suerte de vivir en una casa y hemos pasado la pandemia nosotros solos, con algunos pocos amigos. 
Al comienzo nosotros mismo, nos pusimos muy estrictos con las prevenciones, por el miedo de contagiarnos en una ciudad donde no tenemos familia directa que nos ayude en un caso de emergencia y porque no sabíamos la magnitud que podía llegar a tener el virus, como se contagiaba exactamente por lo que el encierro total nos pareció una medida segura.
Mi marido, de viajar constantemente paso a estar en casa sin mucho trabajo y esperando a que de alguna manera se genere una nueva forma de trabajo remoto que se fue haciendo con el tiempo cada vez más natural, y las nenas, siguiendo la modalidad de clases por internet, cosa que nos ayudó un montón y en Estados Unidos comenzó bastante rápido por fortuna.
Al poco tiempo nos dimos cuenta que en el estado de Florida las reglas de la cuarentena eran bastantes flexibles apelando mayormente a la responsabilidad de cada uno y poco a poco empezamos a salir con precaución a hacer las cosas básicas que podíamos (compras, ejercicio, paseos por los parques de la zona, etc.) y eso nos animó bastante.
También nos permitió hacer un grupo “burbuja” pequeño de niños y padres para que nuestros hijos pudieran seguir juntándose a seguir las clases online con algo de vida social. 
Pasados unos meses, vimos que ya todo estaba volviendo a la normalidad y en enero de 2021 ya regresaron a la escuela todos los días en horario completo y manteniendo los cuidados básicos de mascarilla y distancia social. 
Todos los establecimientos están bien surtidos de alcohol y mascarillas gratis para quien lo necesite. 
A partir de ese momento, también volvimos nuestra rutina normal. Hacerse test también fue muy fácil, con un hisopeo de Faringeo (en la boca) y de forma gratuita en casi cualquier rincón de la ciudad.
Hacia abril de 2021 ya estábamos vacunados! Eso fue muy emocionante y sin duda el comienzo de una nueva fase mucho más soportable. Con la Vacuna las restricciones bajaron aún más.
Aquí, en general, solo hubo algunos pocos meses de tensión y miedo. Los contagios bajaron y subieron en fases como en todos lados, pero se veía una disminución muy marcada de los casos de riesgo y sobre todo de cantidad de fallecidos por covid.
Ahora mismo, cada persona tiene la libertad de cuidarse como crea conveniente, no hay cuarentenas obligatorias ni nadie te controla ni llama para saber si estás en tu casa o no. Tampoco es obligatorio la mascarilla, pero mucha gente la usa por precaución.
Si llegas de un vuelo no hay ni hubo nunca ninguna obligación de cuidarse ni hacer PCR, queda bajo la responsabilidad de cada uno.
Y así están las cosas, hoy en día excepto por el uso de la mascarilla en las escuelas, consultorios médicos y aeropuerto vivimos con total normalidad, casi como si nada hubiera pasado. 
Hace poco estuvimos en San Francisco, donde nos pidieron el carnet de vacunación antes de entrar a restaurantes y cafeterías, hasta para pasar solo al baño y eso nos pareció una idea maravillosa. Pero eso lo vimos ahí, y en Estados Unidos cada Estado determina sus reglas y actualmente cada uno es libre de definir las suyas”.

Carlos Molinaro

“Los proyectos se fueron al diablo”

Concertista de guitarra, profesor en el conservatorio de Nanterre, residente en París desde 1979.

“En febrero de 2020, volví a París luego de un hermoso viaje de dos meses, un mes en Pergamino, un mes en Rio de Janeiro.
Llegue a París con una agenda llena de proyectos: viaje a la Argentina en julio con Magdalena, nuestra hija Natalia y su compañero Cyril y nuestro nieto Evan Nahuel; a Brasil con Magdalena cantando y yo a la guitarra; en España dos conciertos y estadía en el castillo de Todolella; concierto con Arturo Zeballos en junio en París.
Así es que, al llegar a casa, la idea era de quedarme tranquilo y trabajar para esos proyectos. Pocos días después el corona virus se encargaría de eso; El 16 de marzo el presidente Macron nos anunciaba que “estábamos en guerra” (contra el virus) y decretaba el confinamiento a partir de las 12 horas del 17 de marzo.
La tranquilidad quedó, los proyectos se fueron … al diablo!.
Mi hija Maite consiguió tomar el último TGV (tren gran velocidad) para ir a su casa en Bretaña (al oeste de Francia) que está al borde del mar y con gran jardín.
Natalia vive con su compañero Cyril y mi nieto Evan en una casa grande con jardín al borde del Sena.
Así que por mis hijas no me preocupaba, no estarían encerradas.
Magdalena y yo vivimos a unos doscientos metros en el barrio de Montmartre en París, y como estaba autorizado salir durante una hora podíamos encontrarnos.
En pocos días el aire de París gano en transparencia, se apreciaba nítido el contorno de los árboles. Por las noches el brillo de los adoquines y las escaleras del Sacre Coeur (la basílica del Sagrado Corazón) me recordaban a las viejas fotos de Doisneau.
Fue también la revancha de los pájaros: ellos, en plena libertad y nosotros, encerrados! cada vez más numerosos y variados, convirtieron a la colina de Montmartre en un gran escenario para su “sinfonía ornitóloga” digna de Olivier Messiaen o de Charlie Parker.
La situación era grave y había que adaptarse. El presidente Macron puso de moda una palabra que políticos, periodistas, etc. repitieron hasta el cansancio: resiliencia.
Los comercios “no esenciales” permanecían cerrados, En el supermercado nos mirábamos todos de reojo y al salir del negocio parecíamos árboles de Navidad.
A las 19 el aplauso, asomado a la ventana, era también un intercambio de saludos con los vecinos.
Comencé a dar las clases vía Skype y Whatsapp. También por esos medios me recontacté con amigos que no veía después de años.
Pude leer los libros que esperaban en mi biblioteca “para cuando me jubilara”.
En realidad, ese primer confinamiento que termino el 11 de mayo, luego de dos prolongaciones, la del 27 de marzo y la del 13 de abril, resulto para mí, una experiencia enriquecedora y el primer gesto fue … comprar pasajes para Grecia.
Hoy, luego de otros confinamientos sucesivos, podemos al fin recomenzar poco a poco a dar conciertos (con publico reducido). Con Magdalena ya tocamos en Nanterre. En noviembre será en París junto con Natalia y habrá otros, siempre y cuando el coronavirus no se empeñe en hacernos aprender todo el alfabeto griego.”

Magdalena Ivanissevich

“Como nunca se vio lo que era importante”

Radicada en París (Francia) desde 1979.
Profesora en los conservatorios de Pierrefite y Acheres Coros y música de conjunto. Cantante.

“El viernes 16 de marzo recibo un mail: los conservatorios permanecerán cerrados hasta nueva orden.
París se paró. Nadaba en la bruma, el silencio y el vacío total.
La calesita histórica del Sacre Coeur era la elocuencia del tiempo gris y ahogado.
Al principio estábamos en una espera sin fin.
Montmartre sin un gato. Fue la venganza de los pájaros que tomaron posesión de los árboles de manera irreverente. Pájaros que nunca habíamos escuchado, otros, los conocidos, que no dudaban en despertarnos a las cinco de la mañana, tan contentos que estaban de ser los dueños de París.
Al principio la gente ni se asomaba a las ventanas. Poco a poco la cosa se fue ablandando. Así los basureros, como en tantos otros lados, fueron celebrados cada día. También retomamos la costumbre de salir a las 19 horas a aplaudir a las enfermeras.
En el edificio del frente una mujer embarazada dio a luz en pleno confinamiento. Presentó a su hijo a la ventana y todos los vecinos la aplaudieron. (Lo habrá hecho con o sin máscara? En ciertos hospitales exigían a las mujeres de parir con mascara)
Pero hubo poca relación de ventana a ventana. Ya saludarnos a las 19 era suficiente.
Ese primer confinamiento, me da vergüenza decirlo, fue un momento de calma, por fin, en mi vida ajetreada. Al ser tan repentino no tuve que dar los cursos por internet, fastidiosos e inoperantes dado que eran cursos colectivos (coros y conjuntos).
Así es como tuve el lujo de hacer mis cosas según las ganas del momento. ¡Oh lujo total! Toque el piano, la guitarra, cante a pleno pulmón, ya que el edificio había sido desertado por los vecinos. Huyeron a la provincia después del discurso presidencial del 16 de marzo. Hubo el embotellamiento más grande de toda la historia.
El tiempo pasando se fue desinflando el globo. La tonicidad se iba deshaciendo. Ya había ordenado una cantidad de partituras, tirado bastantes papeles (que después se volvieron a juntar). Hubo, por supuesto, una inclinación culinaria que compartíamos con Carlos.
Nos veíamos una hora por día ya que nos daban permiso de salir.
Medite, hasta recé. Descubrí Zoom. Participé en el festival de filmes de animación que organizo mi sobrina desde Inglaterra. También los amigos y las imágenes mandadas por WhatsApp eran una manera de estar cerca.
Más que nunca se vio qué era lo importante. Pero ahora ya parece que nos olvidamos del aire puro que se respiraba. Y volvemos a vivir “como antes”… y todo el mundo contento..!
Yo no.
Descubrir el tiempo para mí es algo que no me puedo olvidar.
Lo que si fue difícil era no poder ver a mi nieto.”

Ismael Rossi

“Un fenómeno que llegó para cohabitarnos”

Radicado en Puerto Vallarta (México) desde 2018. Psicólogo argentino. Actualmente se desempeña como Consejero y Psicólogo en la Asociación Civil SETAC y como co-conductor y panelista en diversos programas de TV MAR.

“Ningún análisis fenomenológico en México puede entenderse sin contemplar previamente algunas características propias: en primer lugar su diversidad y heterogeneidad cultural y en segundo, la soberanía en materia de salud y educación de cada uno de los Estados que lo componen. Por lo tanto, entender un acontecimiento como la pandemia no puede generalizarse para Chihuahua, Colima, Jalisco, Nayarit o Ciudad de México. Cada región tiene sus características propias que suelen expresarse perfectamente en sus expresiones culturales folclóricas y culinarias (quien haya visitado México habrá podido sorprenderse con estas cualidades).
Dicho esto, cuando hablamos de un suceso como una pandemia global, es preciso destacar que la respuesta a la misma, no fue homogénea. Cada Estado tuvo sus lineamientos desde el Gobierno Federal y los adaptó en función de su territorialidad, costumbres y recursos.
La ciudad donde radico, Puerto Vallarta, se encuentra en la costa jaliciense del Pacífico mexicano y por lo tanto la respuesta a la pandemia estuvo alineada con las disposiciones emanadas del Estado, con sede en Guadalajara.
El Dr. Hugo López Gatell, médico epidemiólogo, investigador, profesor y Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, en la Secretaría de Salud de México., fue quien cobró protagonismo a comienzos y mediados del 2020 al compartir todos los días, datos estadísticos y recomendaciones a la población (el “quédate en casa” tan recordado por los ciudadanos) y encabezó las distintas articulaciones respecto al tratamiento de la pandemia, siempre considerando la soberanía estatal para instrumentar las medidas de confinamiento y acciones específicas.
Las críticas fueron muchas y la gran mayoría recayeron en la figura del Presidente López Obrador quien a menudo parecía no corresponder las medidas sanitarias recomendadas por su propio Subsecretario. Además, López Gatell ha tenido que asumir el costo político de su exposición en este tiempo, con fuertes observaciones al tono “laxo” y “tardío” en la implementación de medidas.
Puerto Vallarta, es una ciudad turística y su economía depende casi en un 90% del “derrame económico” proveniente del turismo internacional y local. Por lo tanto, la pandemia golpeó muy fuerte. Las economías informales tales como los tradicionales puestos de tacos, los tianguis (mercados al aire libre) y la venta ambulante no se vieron restringidos sino a principios de abril de 2020 y sólo por unos 20 días. A lo largo del año fueron desenvolviéndose con protocolos (a veces inexistentes) y con miras a recuperarse conforme el turismo comenzó a retornar a las costas. Hubo horas de dramatismo con hospitales al borde del colapso y varios traslados diarios en helicópteros desde el IMSS (Seguro Social para empleados) de Vallarta a Guadalajara. El ejército habilitó su Hospital para la atención de casos que requirieron hospitalización y tuvimos períodos de “botón rojo” con restricciones a ciertas actividades (bares, locales bailables, restaurantes, playas y gimnasios). Nunca llegamos al bloqueo total de circulación, puesto que tal medida desde el principio se consideró “antidemocrática”, quizás uno de los pocos puntos de encuentro entre los Gobiernos estatales y el Federal. La vacunación tuvo una alta demanda en la ciudad, siendo la sorpresa los jóvenes, franja etarea que acudió en masa a recibir su primera dosis.
Al momento, se han reabierto los locales de recreación luego de haber cerrado por el lapso de 30 días en respuesta a la aparición de varios casos de la tan temida variante Delta en el Estado, han arribado varios cruceros y se espera una afluencia de turismo internacional para la temporada de otoño e invierno (desde Diciembre a Marzo).
La recuperación parece inminente y los números ya lo muestran. Agosto fue en su mayoría desalentador por las medidas de restricción comercial, pero septiembre augura ser un mes que devuelva las esperanzas (antes llamado “Septi-hambres” por los locales para referirse a un mes de baja demanda turística). Otras medidas tales como entradas “VIP” para personas vacunadas en locales recreativos y hoteles, ha alentado para adherirse a las políticas de vacunación. Las clases presenciales se han retrasado por la contingencia del huracán “Nora” en algunas escuelas, pero en muchas privadas ya puede verse muy temprano el escueto pero constante arribo de estudiantes.
Vallarta, se levanta y México está de pie a un costo que sólo la revisión histórica sabrá cobrar a plazo vencido a los funcionarios a quienes muchos ya se les ha comenzado a “pasar factura” por los “daños colaterales” de un fenómeno que llegó para co-habitarnos por un largo tiempo.”

Ana Morales

“Me cuido mucho y cuido a los demás”

Radicada en La Habana y luego en Consolación del Sur, Pinar del Río, Cuba. A esta pequeña ciudad, que se la conoce también como la Atenas de Vueltabajo, tiene unos 100.000 habitantes. Se encuentra en la parte occidental del archipiélago cubano y es la zona donde se obtiene la mayor producción de arroz y tabaco. Estudié en la Escuela 41 de Pergamino. Como artesana recorrí parte de América.

“Estoy desde hace unos siete años en este lugar que se llama Consolación del sur (Pinar del Río). Es un lugar muy bello, muy acogedor y sus habitantes son muy amables y agradables. Aquí no hay violencia, no hay armas, se puede salir a cualquier hora. Hay paz, hay tranquilidad, hay seguridad. ¡Qué país tan hermoso! Lástima que ahí está con sus tentáculos los Estados Unidos que nos asfixia.
Con respecto a la pandemia Pinar del Río es una de las tres provincias con más contagios en la isla. Lamento mucho no poder mostrar ningún dato estadístico, porque sencillamente no los tengo y, además no los quiero tener. Me estresa de sobremanera todo este asunto como otros. Me hace mal a tal punto que ni la televisión veo. Lo que si debo decirte es que desde que comenzó este lío me cuido mucho y cuido a los demás. Reduje mis salidas al máximo. No visito a nadie, ni recibo visitas. Sigo de esa manera a pesar de haberme vacunado y de encontrarme según los científicos inmunizada con la vacuna cubana que es efectiva en un 93%. Está considerada como muy buena y sus reacciones son mínimas. Sólo las personas alérgicas al Timerosal o las que están transitando por un ciclo de esteroides no se les puede colocar.
También sé que pronto comenzarán a vacunar a los alérgicos y de dos hasta 18 años.
Se piensa que en diciembre estarán todos los cubanos vacunados con una de las tres vacunas que hay aquí: Soberano-Plus, Soberana 02 y Mambisa. Se dice además que ya estaríamos todos vacunados si hubiésemos tenido un poquito de ayuda, ya que por el bloqueo se dificulta la llegada de ciertos insumos necesarios como las jeringuillas.
La vacunación de toda la población urge, es imprescindible para que vuelva a ponerse en marcha el turismo, que es el mayor generador de trabajo en la isla”

Pino Cuesta

“El virus nos perturbó la vida social”

Radicado en Toulouse, Francia. Nacido, criado y educado en Rojas y en Pergamino. Militante del PRT-ERP desde el ’70, en cana desde 1974, libertad en 1987. Viviendo en Francia desde 1989.

“Mi experiencia en pandemia hay que verla con dos características: la primera con los 13 años de cárcel y muchos encerrados solo en una celda sin salir hace que el encierro que vivimos aquí desde marzo de 2020 no me moleste. La otra es que vivo en un pueblo de montaña y aquí no le dimos mucha bola a la pandemia porque no tuvimos enfermos, el viento de todo el día limpia el ambiente, la cana desapareció así que siempre anduvimos sin máscara, manteniendo el metro de distancia, sin besos y abrazos y caminando mucho aunque el Estado dijo hasta 100 m. de nuestra casa. Igual todos mal porque aquí el virus no fue un problema de salud sino más bien social, nos perturbó la vida social. En las grandes ciudades sí fue jodido por la cantidad de gente en movimiento y en contacto.
De todos modos en un abrir y cerrar de ojos la pandemia ha cambiado la mayor parte de nuestra forma de vida, nuestra forma de existencia, nuestra cultura. Aunque nos quedamos con nosotros, nos encontramos inmersos en una nueva cultura, con sus extrañezas e incertidumbres. En tal contexto, se trata entonces de gestionar la pérdida del propio mundo habitual y de afrontar el desafío de añadir una nueva cultura a la original.
La pandemia que nos afecta está trastocando nuestros hábitos, nuestros estilos de vida, nuestras certezas. Altera nuestras actividades diarias y suspende nuestros proyectos por un tiempo. También nos hace sentir nuestra vulnerabilidad. Todas las dimensiones de nuestra vida se ven afectadas: la actividad económica se ve amenazada, las relaciones sociales se reconfiguran, la vida cultural se suspende en parte, incluso el ocio se ve afectado.
Las diferencias en el tratamiento político de la epidemia nos suscitan dudas. Los gobiernos luchan por llegar a un acuerdo sobre vacunas y cada gobierno por cerrar las bocas del pueblo. El contagio tiene su imaginación y la catástrofe sus representaciones mentales que los gobiernos utilizan para que la gente no salga a la calle y no proteste”.

Tito Jimenez

“Hablar de la pandemia es un ejercicio arduo”

Radicado en Venecia, Italia.

“Hablar de la pandemia tratando de hacer un análisis que más nos acerque a la realidad es un ejercicio arduo y riguroso, que requiere ciertos conocimientos y actitudes que lamentablemente este tiempo histórico no nos está brindando.
Nunca como en esta experiencia planetaria ha quedado tan claramente demostrado los limites enormes de la información y de los datos que nos ofrece la estadística. Los datos no son nada, o son muy poco, si no está acompañado de una interpretación, de esa red que, generalmente, llamamos sistema estructural del pensamiento, que no es más que conocimientos adquiridos (muchos o pocos) experiencias, emociones, prejuicios, intereses personales y una infinidad de otras pequeñas cosas. El dato es una parte que puede ser o no ser importante, y, como todo lo que existe en el universo, su importancia depende siempre en cómo se relaciona con lo que lo rodea. La importancia de la red son los nudos, la calidad de esa interrelación … y mucho menos sus partes. Nada, absolutamente nada, es algo por sí solo.
Existe actualmente una urgencia patológica que tiende a la simplificación y al desconocimiento de la complejidad, intentamos continuamente modelar la realidad para que pueda entrar en nuestro sistema de pensamiento que a la vez produce “realidades” que autoalimentan ese mismo sistema de pensamiento y va así perpetuando y justificando la ceguera que nuestra misma lógica produce. Es la base del sistema binario, el mejor sistema para alejar al hombre del desafío del verdadero conocimiento posible, ese conocimiento que tiene sus límites y que no logra descifrar lo que la realidad muchas veces nos esconde. Para el sistema binario la realidad es bien clara, no hay misterios ni hay complejidad, lo complejo y lo que no se entiende se desecha por la puerta trasera. Un caramelo para los políticos actuales que sobreviven y controlan a la sociedad fundamentalmente gracias al poder que tienen para aumentar esta estructura de pensamiento tan limitada.
Lo más relevante de la experiencia italiana con respecto a la pandemia creo que es el hecho de que haya sido el primer país europeo en sufrirlo. El segundo dato que yo creo relevante es que en el norte de Italia (donde empezó todo) el sistema sanitario estaba enfocado hacia otros intereses y menos preparado para este tipo de urgencias inesperadas. Hubo y hay un plan pandémico de prevención en caso de que ocurra de acuerdo con la comunidad europea, pero ese plan estuvo completamente desactualizado por errores o intereses de quien gobernó la sanidad años atrás.
El dato para mí que importa es que hubo 130.000 muertos en una población de 55 millones de habitantes. Luego si queremos hacer comparaciones (esa tentación que se ha convertido en deporte nacional) la cosa se complica enormemente por cientos de motivos (cultural, climático, nivel de pobreza, sistema sanitario, edad media de la población, políticas empleadas antes y durante, tipología de idiosincrasia, tipo étnico, etc., etc., etc.). Sin duda se pueden hacer mil críticas, de hecho, se hicieron y hubo un cambio del primer ministro que no es poco, pero son raras las situaciones donde se puede saber con certeza que haciendo otra cosa podía haber sido mejor.
Actualmente el debate en Italia está concentrado sobre la cuestión que millones de personas no se quieren vacunar porque no se fían de la vacuna y entre estas personas hay también muchos empleados de la sanidad como enfermeros y médicos. También hay gente que trabaja en la educación que no se han vacunado y en muchos otros sectores donde se está en contacto con las personas. El nudo del debate actual es: ¿tiene que ser obligatoria la vacuna? Por el momento no lo es, pero es como si lo fuera porque han creado un Green Pass que es dado a quien se vacuna (o quien ha tenido el Covid) y este Green Pass es exigido en todos los lugares públicos (restaurantes, cines, teatros, canchas de futbol, discotecas, etc.)
Es un debate en curso y se ha creado una ruptura dentro de la sociedad porque los medios de información, los políticos y las redes sociales ayudan a que esto suceda. Están los ultras legalistas y están los ultras contrarios a limitar la libertad de elección … de un día para otro tu amigo de toda la vida se ha transformado en tu enemigo, el poder del sistema binario es devastaste para el desarrollo de nuevas ideas y búsqueda del verdadero conocimiento, una loza sobre la evolución de nuestro sistema cognitivo a nivel planetario.
Espero que no hayan entendido mucho de cómo está la situación en Italia con respecto a la pandemia y que en cambio hayan aumentado las preguntas y las incertidumbres, de no ser así escaso valor tendrán estos pocos y aburridos renglones”.

Rafael Restaino

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