APUNTES DEL RAFA | REPARAR LA CULTURA

“El alma nacional ha sido descuidado hasta ahora. Es necesario volver a los fueros de nuestra propia nacionalidad, conservando y enalteciendo los propios valores de la nacionalidad, porque de lo contrario deberemos importar otros a los que no les reconozco ni mayor éxito ni mayores posibilidades de arraigo en el pueblo argentino”.

Juan Domingo Perón

“La cultura significa lo mismo que cultivo. Pero no sabemos que cultivar. No sabemos dónde está la semilla. Será preciso voltear a quien la está pisando. Pero pensemos también que esa semilla está en nosotros”.

Rodolfo Kusch

I

Hemos titulado nuestro apunte de hoy “Reparar la cultura”. Vamos a decir en primer lugar que, por reparar, entendemos: “componer, arreglar, solucionar el menoscabo que ha sufrido una cosa”.

No tenemos dudas y aseguramos que la cultura, la educación, la comunicación, han sufrido y mucho un avasallante menoscabo que se realiza por distintos aspectos. Entre ellos:

1.- Los contenidos de la cultura global que es transmitida con verdadero énfasis desde los medios de comunicación hegemónicos.

2.- El concepto de “libertad creativa” propuesto por los mismos artistas.

3.- La cultura dirigida sólo hacia el espectáculo con el agregado de que ésta es la más celebrada.

Esos aspectos, como otros, son los que suelen presentarse en esta profunda e intricada área denominada cultura. No se puede ser necio y no reconocer esos aspectos que se presentan llenos de complejidades y de difícil solución, ya que no existe una aduana que habilite o no los contenidos.

No es nada nuevo lo que decimos, lo que señalamos, y estamos seguros de que cualquier persona medianamente preocupada por su comunidad, por su gente, se detiene en este tema que involucra la lengua, la historia y los valores del pueblo, nada más ni nada menos.

La lengua, la historia y los valores que son la base de la cultura, por lo tanto, cómo no vamos a señalar la urgencia de fortalecer esos aspectos genuinos con el objetivo, bien claro, de preservar la identidad de nuestro pueblo. No en vano Arnold Joseph Toynbee, el enorme historiador británico, supo asegurar que “solo adquieren categoría de nación aquellos pueblos que han sido capaces de elaborar una cultura propia”.

A la acción de elaborar que expresa Toynbee nos animamos a agregarle, atrevidamente, las acciones de producir, mantener y acrecentar.

Esa es la forma para encaminar la cultura hacia esa necesaria resurrección y lograr lo que supo señalar un gran intelectual con el cual tengo una indisimulada prevención ideológica como es el caso de Octavio Paz, quien aseguró que “la resurrección de las culturas nacionales y regionales es un signo de vida”.

II

Es cierto que aqueja en estos días, como lo hemos señalado en el inicio de nuestro apunte, el problema económico. Todos señalan la urgente necesidad pos pandemia de recuperar la economía, pero no es menos cierto, que es de suma urgencia, la necesidad de reparar la cultura de nuestro pueblo. Nadie, con cierto grado de conciencia, desconoce el debilitamiento al que ésta viene siendo sometida en los últimos años.

De inmediato se debe establecer la necesidad de un proyecto regional-nacional consensuado, que otorgue al pueblo un plan que le permita recuperar su papel protagónico en lo cultural, en lo educativo y en lo comunicacional. Es que no tenemos ningún tipo de dudas de que a través de la cultura se puede lograr aspectos de suma importancia que han sido descuidados:

1.- Una identidad más firme. Un estilo de vida común.

2.- Mayor respeto en nuestras relaciones cotidianas. (Solidaridad familiar, deferencia para con los ancianos, sentido de la hospitalidad, mantenimiento de las tradiciones, el gusto de la fiesta, de la verdadera alegría, utilización del diálogo, la palabra para arreglar las diferencias. (Es que cultura, por sobre todo, es lo que evita que ese niño, ese adolescente, rompa ese árbol recién plantado.)

3.- Cultivar la relación con la naturaleza y entre nosotros mismos. Llegar a un nivel verdadero y plenamente humano.

En definitiva, la cultura es un transitable camino que nos lleva hacia un porvenir de grandeza y felicidad. Nos lleva a ese objetivo esencial que es la realización plena del hombre.

III

En este tema sobre la urgente necesidad de restaurar la cultura ¿cuánto hay para decir? Sólo voy a agregar en este apunte -aunque parezca una exageración-, que si bien el imperialismo avanza sobre su propia destrucción, siempre encuentra las maneras para asegurar la integridad y eficiencia de su estructura. Una de sus herramientas muy eficaz con que cuenta es la cultura. Esa es la razón por la cual no escatima recursos para imponer por todos los medios posibles los valores foráneos y, por sobre todo, la subestimación de los valores propios.

Esto que señalamos no es algo nuevo, es algo que viene aplicando todos los imperios desde los lejanos tiempos para llevar adelante sus objetivos.

En la actualidad, en estos tiempos de la llamada globalización, de los transnacionalismos, donde se busca el debilitamiento de los Estados y algo más, nuestra cultura no puede encontrarse tan indefensa. No puede estar tan debilitada ante esos embates de la transculturación. Siento, y es lo que quiero decir en este apunte, que sólo es posible detener ese fuerte viento manipulador que quiere llevarse los restos de nacionalidad, reparando la cultura. Es una tarea ciclópea, indudablemente, pero nada del otro mundo. Como cualquier otro aspecto significativo de una comunidad (economía, salud, educación, seguridad) la cultura es una tarea política, es una decisión política y es esencial tenerla como eje fundamental en un gobierno que se tilde de nacional y popular.

Reparar la cultura sería la gran consigna. Reparar esas esencialidades para que se revitalicen la creatividad inmanente del pueblo. Reparar para concretar una política protectora de nuestro patrimonio cultural y, por sobre todo, para devolverle al pueblo su capacidad creadora.

Rafael Restaino

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