EL SÍMBOLO Y EL SIGNO

A Jorge Galli y al Vasco Otaegui.

Roberto Azpeitía en el homenaje a Galli.

El Viejo Galli, el obrero que se hizo cura, sabía motivar con preguntas que tenían un trasfondo filosófico. Aprovechaba al máximo la curiosidad de los jóvenes entusiastas que no dejaban de participar en esas noches de salamines, queso y vino abundante y solía hacer ese tipo de interpelaciones inquietantes para incentivar la imaginación. Se pasaba de temas políticos, teológicos, deportivos a temas metafísicos, donde se preguntaba y se trataba de contestar sobre la existencia del hombre en la tierra ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué pasa después de la muerte? ¿Cuál es el significado oculto de algunos misterios? A veces era menos seria la propuesta como cuando preguntó:

– ¿Es posible mandarse dos macanas al mismo tiempo?

Ante el silencio dijo que estando en el baño mientras defecaba –en ese mismo instante- se le había caído del bolsillo trasero de su pantalón su apreciado metro portátil…

Podríamos seguir con este tipo de anécdotas que rayaban en muchos casos lo escatológico, pero vamos a detenernos en esa noche en que inquirió al elenco estable si alguien podía contestarle sobre la diferencia existente entre el símbolo y el signo. La mayoría estuvo de acuerdo de que eran sinónimos, de que no había disimilitud alguna, que se podían utilizar esas palabras en igual sentido.

Este viejo pícaro tenía la maña del pescador que tira y afloja del carretel, delicadamente, con la paciencia del experimentado. Sabe que ha picado la deseada presa y sabe que si se hace bien el ejercicio restante nunca se le puede escapar. De esa manera a cuentagotas daba información. Lo primero que dijo es que estábamos desacertados, que había una pronunciada diferencia entre estos dos conceptos y, que lo cierto, es que tanto el signo como el símbolo son formas de comunicación para trasmitir ideas, pero que los signos son representaciones gráficas como la del peso, la paloma de la paz, los zodiacales, la luz de los semáforos, que son entendidos por todos o casi todos; mientras que el símbolo son aquellas imágenes que tienen un significado pero no tienen representación, no tiene universalidad. Que los símbolos son formas de exteriorizar los sentimientos, los pensamientos, las ideas, mientras que los signos trasmiten una información exacta para todos.

Después de divertirse con las especulaciones sobre este tema que se hacían en el grupo, afirmó con un tono y gestos de viejo Vizcacha que el signo debe tener significado y significante en tanto el símbolo representa la realidad de quien lo vive y lo reconoce. Que el símbolo puede tener distintos significados según quien lo vea, mientras que el signo es mundial, colectivo, todos saben de qué se trata.

Finalmente dio este ejemplo. “Un hincha de Boca simboliza su actitud poniéndose la camiseta, el símbolo es ponerse la camiseta, pero el signo es defender a Boca inclusive aunque haya jugado mal…Justificarlo”. Dejemos de lado toda la batahola que dio ese engorroso y arbitrario ejemplo, y vamos a Guillermo Otaegui, el querido Vasco a quien considero el mejor discípulo de este sacerdote singular y quien le prestaba mayor atención a estos asuntos. Realizo esta diferenciación, ya que será justamente este Vasco, quien el 19 de mayo de 2002 al colocarse el nombre de Jorge Galli a una calle del Barrio Otero, expresó: “Entonces empecé a entender de a poco qué es esto de la significación ¿Qué significan los símbolos? Hoy me alegro porque estamos frente a un hecho que simboliza la vida de Galli y marca para nosotros la filiación de seguir el signo de su vida. Que esto no sea sólo un símbolo, como para muchos es ponerse una escarapela, aunque no les signifique la Patria y otros utilizan un montón de símbolos totalmente desprejuiciados de lo que significa su historia y su proyección…”

Rafael Restaino

Compartir en:
Share on facebook
Share on whatsapp
Share on email
Share on twitter
Share on print