ÁNGEL RICARDO JUÁREZ: “RETOMAR LA GRAN TAREA… LA UTOPÍA”

Entrevista realizada por Rafael Restaino al pintor de la llanura.

El artista plástico Ángel Ricardo Juárez nació el 28 de noviembre de 1955 en Pergamino, Buenos Aires. Radicado en Rancagua, realizó en ese espacio llanero de la nor-pampa sus primeros trabajos y estudios. En el año 1979 se vinculó al Grupo Pintores Pergaminenses. Más tarde cursó estudios en la Escuela Municipal de Bellas Artes de Pergamino con los maestros Fioravanti, Bangardini y Ernesto Dauguet.

Fue becado por el Fondo Nacional de las Artes en el año 1985, que le permitió estudiar con el maestro Juan Grella en Rosario y en 1986 asistió al taller del maestro Hermenegildo Sabat, en la Capital Federal. Desde 1985 expuso sus obras en Centoria Galería de Arte y participa de manera ininterrumpida en salones nacionales y del exterior.

Años de trabajo firme y constante han hecho que su obra, en gran parte, se encuentre en colecciones nacionales y del extranjero.

Entre sus numerosos premios y reconocimientos se destaca muy especialmente el primer premio otorgado por el Comité Científico de la Bienal Internacional de Florencia que lo eligió en el 2013 como ganador del galardón “Lorenzo Il Magnifico” en pintura.

¿A pesar de haber obtenido ese ansiado premio en la Bienal de Florencia en el 2013 continúas con el deseo de estar presente nuevamente?
En primer lugar y, lo más importante, es que continúo trabajando con las mismas ganas todos los días. Lo hago de 9 a 12 con las mismas ganas de siempre y con esa ansiedad para observar qué es lo que surge. No ha mermado en un ápice mis deseos de pintar, de encontrar. Necesito hacerlo, continuamente, ya que para mí es una necesidad tanto física como espiritual. Lo hago sintiendo que esta es la tarea más maravillosa que puede realizar un ser humano, porque siento que es, entre otras cosas, una búsqueda de la armonía. Desde ese lugar que es la tela, los pinceles, las pinturas, se da todo, fluye todo como una continuidad. Desde esa continuidad está el proyecto de tratar con todas mis fuerzas el poder estar presente en la Bienal de Florencia 2023.

¿Cómo vas preparando ese ansiado proyecto que me figuro no debe ser tan fácil de realizar?
Esta Bienal que se realizará en el 2023 la veo como una nueva posibilidad. La veo con mayor trascendencia, ya que podrán asistir en esta oportunidad el público, artistas, jurado. Me entusiasma la idea de poder concurrir y representar a mi región como a la Argentina misma.

Por otra parte, es cierto, es bien cierto, que es difícil de llevar adelante este tipo de proyectos. Sobre todo por la diferencia que se presenta en el cambio de monedas. Pero tengo bien probado que cuando uno tiene en claro el proyecto, los objetivos, nada es imposible. Además en esta oportunidad tengo la suerte de que me acompañen algunos de mis alumnos como Jorge Costa, Gabriela Escoda, Judith Silva, Laura Castro, que ya vienen exponiendo en diferentes lugares. Y hacen que esta enorme tarea sea más llevadera.

También tengo la suerte de tener la misma fe, la misma esperanza y estar pleno de ilusiones como lo estuve en el 2013, cuando preparé aquella tela ambiciosa de 1,80 x 4 m., donde plasmé esa leyenda del Gauchito Gil que me permitió ganar el primer premio “Lorenzo el Magnífico”.

Para esta oportunidad pienso y llevo adelante el mismo objetivo de preparar algo nuevo, algo nuestro, algo sentido profundamente.

Por otra parte continúas trabajando con firmeza en tu Escuela de Rancagua.
No es algo que se encuentre aparte de lo que realizo en pintura. Como ya lo señalé anteriormente es una continuidad de mi quehacer. Tengo programado llevar adelante encuentros con diferentes artistas, realizar talleres, exposiciones, convertir a la Escuela de Rancagua en un lugar de encuentro. No tengo ninguna duda de que la Escuela de Rancagua tiene un solo camino: crecer.

¿Cómo si fuera poco en esa continuidad de tu quehacer estás a punto de reabrir tu galería “Escuela de Rancagua”?
Si veo con alegría como se va alejando lentamente este fantasma de la pandemia. Observar eso me estimula para volver a lo que he llamado “la gran tarea”. Pero la gran tarea en todo. Entre ellas se encuentra este esfuerzo que es el de reabrir la Galería, donde ya tengo programado dos exposiciones: una con el artista Carlos Vera y su grupo y otra que realizaré con mis alumnos. En una palabra retomar con felicidad la gran tarea… retomar la utopía.

Crónica de un cuadro: “Cercanías al Gauchito Gil”

Cercanías al Gauchito Gil obtuvo el primer premio otorgado por el Comité Científico de la Bienal Internacional de Florencia que lo eligió en el 2013 como ganador del galardón “Lorenzo Il Magnifico” en pintura. Esta es una crónica de su realización contada por su propio autor.

“Una vez que decidí participar de la Florence Biennale comencé a pensar en la obra. Debía ser algo especial, sentido, profundo, nuestro, bien nuestro. En un viaje de regreso a Rancagua me detuve en el acceso a la localidad donde hay una instalación del Gauchito Gil. En esa oportunidad me llamó la atención, me despertó, me iluminó y me convenció que ese debía ser el gran tema que estaba buscando.

Recuerdo que por aquello días viajaba diariamente y en cada viaje iba un rezo. Le rezaba por gratitud, porque sentía que había realizado algún bien para que se recuerde su memoria de esa manera.

Fue tan fuerte ese sentir que me juré que tenía que rendirle culto, que no alcanzaba con el rezo diario, que una pintura que naciera de mis entrañas debía ser el camino. Pero también sentí que debía encajar con otra figura a la que idolatraba desde chico: el Che Guevara. Que está dentro de esos tres ejemplos de mi vida: Evita, el Che y el Gauchito Gil. Me pareció que en este caso la presencia del Che era la ideal, porque el Gauchito con sus armas y el Che con las suyas, son buscadores de una misma meta. Al Che lo ubiqué formando parte de un árbol y en la base del árbol se encuentra mi perfil como sustentando ese pensamiento.

Luego busqué que el cuadro tuviera belleza. No concibo el arte sin belleza. Observando la instalación del Gauchito descubrí que un rastrojo de maíz daba como un fondo. Los tonos pardos, pasando por los ocres y amarillos refulgentes me decidieron. Ese era decididamente el fondo.

Así comencé a pintar a mediados de 2012, teniendo las dos telas unidas (1,80 X 4 metros en dos mitades de 1,80 X 2 arpillera sobre bastidor de madera). Tenía varios elementos, el fondo, la instalación, la figura del Che, luego aparecieron los perros, sólo me faltaba la presencia del hombre, imprescindible en la historia que quería plasmar. Lo hice aparecer en sulky, saliendo desde ese fondo, emergiendo como testigo de la escena. Tuve muy en cuenta que desde cualquier ángulo que se lo observe, el sulky siempre marcha hacia el Gauchito.

Para darle una ubicación espacial hice aparecer estrellas en pleno día, una forma de colocar la Cruz del Sur que significaba el Hemisferio Austral, la Argentina y al sentir que la obra necesitaba un grito de esperanza, improvisé un fragmento que se parecía a un arco iris, un símbolo vital para ese cielo.

También estudié profundamente la forma en que se unieran las dos partes, debía ser algo muy sutil. Lo encontré haciendo pequeñas marcas de colores que al unirlas forman las líneas de un corazón. Líneas que al ir de arriba hacia abajo y al volver a subir son los latidos de ese corazón, es la vida misma y hay otra línea horizontal, fría, inerte por la mitad del cuadro, es la línea de la muerte. Es que ella siempre está presente….

Fueron jornadas de 8 a 10 horas plenas de trabajo, donde quedaba exhausto. Lo hice con esa fuerza especial de sentir inspiración. No tenía dudas de que debía llegar. Sentía lo importante que era y por eso en este cuadro lo di todo”.

El Comité Científico de la Bienal Internacional de Florencia eligió al argentino Ángel Ricardo Juárez como el ganador del galardón “Lorenzo Il Magnifico” en pintura. Su trabajo fue premiado entre 1.800 obras presentadas durante la Bienal realizada este año en Florencia, Italia.

Rafael Restaino

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