DIEGO RODRÍGUEZ REIS | PARA LAS CASAS

Uno por uno es siempre uno, sentencia… esta voz, “pero hay otro yo… deconstructor…”
Pienso en Fogwill y en los hallazgos de las cosas. Esto me pasa con la poesía de este autor, patagónico por adopción, encuentro antes de la búsqueda. Quizás la explicación hay que buscarla en el orden de lo metafísico. La palabra cae en el poema como un rayo que nos ilumina. Hoy, este pedacito de “La anchura y la llanura” nos deja esta certeza.

Carmen Rolandelli

Diego Rodríguez Reis

1.
Cuando estoy solo
el universo se descompone ante mis ojos
en una infinidad de partes
y cada una de esas partes
se multiplica sin fin a sí misma
uno por uno es siempre uno


2.
Hay otro yo
que mide estas palabras
unívoco, tirano y subalterno
prisionero
de mí mismo
es este yo


3.
Más recreador
que creador
más que constructor
deconstructor
y más que todo eso
autodeconstructor
en este bosque sin árboles
la luz no me deja ver el sol


4.
Mi cuerpo es testigo de mi mente
mi mente testigo de mi cuerpo
se atestiguan mutuamente
se dan fe


5.
No tengo tiempo
vivo como un animal
lo prefiero así


6.
Primero
crecemos
odiando lo antiguo
y después envejecemos
amando las llanuras
que deseábamos poblar
las ciudades
que anhelábamos destruír


7.
Hay estrellas que han muerto
y aún vemos
porque su luz
póstuma diferida
sigue viajando en el tiempo
así siento
tu voz y tu calor
a veces todavía
en noches de honda soledad cósmica


8.
La quietud y la soledad
de la lluvia
la infidelidad proverbial
del pan y del sol
el recuerdo perverso
y tu ignorado rostro mañana
las palabras no alcanzan
los días y las noches son largos


9.
Cuando estoy triste
prefiero
los atardeceres cortos

De La anchura y la llanura (Ediciones Patagonia Escrita, 2018).

Diego Rodríguez Reis

Carmen Rolandelli

La Meresunda

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