APUNTES DEL RAFA | SOBRE EL ETHOS

I
Desde Caseros, pasando por aquel septiembre de 1930 en que se produjo el golpe cívico-militar en contra del gobierno de Hipólito Yrigoyen, se llevó adelante con distintos métodos, que van desde los sutiles a los violentos,  la tarea de debilitar el accionar del pueblo. Ese mismo objetivo tuvo el golpe de estado cívico-militar- eclesiástico que aconteció, curiosamente, en otro septiembre: el de 1955 y ni hablar de ese sangriento y destructivo golpe perpetrado el 24 de marzo de 1976, que empujó no sólo al endeudamiento sino a la implementación del miedo a través del  terrorismo de Estado y llevó adelante ese ideario que buscan los enemigos desde los remotos tiempos: la destrucción del tejido social, el aniquilamiento del ethos, que es el fundamento sobre el cual se asienta una comunidad.

Ese enemigo, de adentro y de afuera, está enquistado por todos los rincones, tiene mil caras y sabe bien, que se debe atacar por todos los medios a la identidad del pueblo. Es que en la identidad del pueblo se encuentra la posibilidad de ser libre y de desarrollarse. Es el lugar donde residen los valores fundamentales que caracterizan al pueblo como pueblo y destruirlo es –como lo hemos señalado– la gran consigna de la anti-patria.

II
Antes de continuar vamos a preguntarnos ¿Qué es el ethos? ¿Qué entendemos por ethos? Vamos a sintetizar diciendo que se considera al poeta Homero como el primero en definirlo. No está muy claro, pero señaló algo así como “la guarida o el refugio de los hombres”. Luego otro griego, en este caso Aristóteles, le dio un sentido más firme al concepto del ethos, diciendo  que es “el carácter, costumbre o conducta que el hombre desarrolla durante su vida”.

Para aclarar un poco más decimos que es un conjunto de reglas, de comportamientos que se forman a través del paso del tiempo y permiten vivir en comunidad. Cada pueblo tiene o tuvo su ethos, es decir, su conjunto de reglas de comportamientos y principios morales, una serie de parámetros que no son fijos, sino que evolucionan y cambian con el paso de las generaciones.

Debemos decir que a pesar de esos posibles cambios siempre constituyen la riqueza auténtica de un pueblo, porque el ethos, en definitiva, denota solidaridad en la base entre sus miembros y, algo más; significa que todos se sientan unidos al todo no exterior, sino interiormente.

Creo que queda claro y, que no es necesario agregar algo más, ya con lo expresado nos debemos dar cuenta de la importancia de esta palabra que nos han retirado de la jerga popular.

III
Por lo declarado queda firme la importancia que le damos al ethos y alcanza su real dimensión las líneas con la cuales iniciamos nuestro apunte. Adquieren su auténtica proporción las razones de esos golpes de estado que hemos señalado: 1852, 1930, 1955 y 1976. Golpes neocoloniales que llevan adelante el objetivo de implantar el individualismo, es decir, lo contrario a compartir, a la participación en común, a la confluencia de intereses comunes. Vamos a repetirlo: no son golpes neoliberales, son golpes neocoloniales, porque llevan adelante por medios, que nos dudamos en señalar como criminales, el objetivo de romper el ethos, es decir, buscar la destrucción de la solidaridad, de la unidad, de los valores que conforman nuestra identidad, esa identidad que nos hace ser y trascender.

IV
Debilitar el ethos lleva, entre otras cosas, a un fenómeno que se ha acrecentado en estos tiempos: el desarraigo cultural. Con esto quiero decir que el desarraigo no lo sufre sólo los pueblos africanos que buscan desesperadamente un lugar en el mundo, ni los sin tierra de Brasil por decir algunos casos. El desarraigo cultural es, para quien esto escribe, el gran fenómeno que debemos considerar. Un fenómeno estimulado, un fenómeno que nos permite explicar no sólo los golpes de estado, sino la esencia misma de las políticas neocoloniales en general.

Indudablemente, no es posible llevar adelante ese nefasto proyecto, que tiene como objetivo la ruptura del ethos si no estuviera gran parte del poder comprometido: multimedios, justicia, políticos, militares, empresarios, que han intentado y siguen intentando con todas sus capacidades impedir que se produzca una verdadera red de participación democrática y que el pueblo no pueda enraizarse en su ethos, en los valores fundamentales de su ser histórico.

V
Por lo expuesto decimos a boca de jarro ¡Más claro imposible! Sólo nos resta asegurar sobre este asunto de vital importancia, que en el tema del ethos se encuentra la liberación misma de un pueblo. Si esta esencialidad está diluida o cautiva, lo está también su presente y su futuro. Porque la impiadosa colonización ideológica, mental y espiritual, que ejercitan hoy los imperialismos no es nada más que la forma actual de la vieja explotación del hombre por el hombre.

Rafael Restaino

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