SOPAPA Y CACEROLA

(Escena confinada)
Miguel Fanchovich.

Personajes:
Matilde, la madre.
Katy, su hija treintañera, soltera.
Voz de Javier.
Voz de Nacho.

La escena transcurre en un departamento de clase media.

La hija está en la sala pintándose las uñas de los pies. Tararea una canción.

Madre (desde fuera): ¡Katy! ¡Katy!

Katy (sin dejar de pintarse las uñas, resopla): ¿Qué pasa, mamá?

Madre (desde fuera): ¡Se tapó el baño, eso pasa!

Katy (sigue en lo suyo): Ahí atrás del inodoro está la sopapa.

Madre (desde fuera): ¡Ya sé que la sopapa está detrás del inodoro, está ahí desde antes que nacieras, mirá si no voy a saber dónde está la sopapa….! ¡Si te llamo es para que vengas a ayudarme!

Katy: No puedo, mamá, estoy pintándome la uñas.

Madre (entra a la sala con la sopapa en la mano): Está rota. Nada funciona en este departamento de porquería.

(Tira la sopapa al piso)

Katy: Mañana voy al chino y compro una nueva.

Madre: ¡¿Mañana?! ¡¿Y qué hacemos, dejamos el baño inutilizado hasta mañana, con toda la porquería flotando en el inodoro, ésa es tu solución?!

Katy: Ufa, está bien, esperá que se me seque el esmalte y bajo en un rato.

Madre: ¿Y para qué te pintás las uñas de los pies, para ir al chino?

Katy: Me pinto…me pinto para mí, para verme bien, para no dejarme estar…

Madre (que no le prestó atención): Sospecho  del tipo que vive arriba… Vaya una a saber qué porquerías tirará en el desagüe que nos tapa el baño a nosotras.

Katy: Mamá, es algo normal que cada tanto un baño se tape. Cualquier cosa llamamos a Ricardo.

Madre: Ja… Ricardo, no me hagás reír, a buen puerto vas por leña. Ni siquiera limpia el palier, que es su obligación. Además no puede entrar, es muy peligroso, puede contagiarnos.

Katy: ¡Ay, mamá, no exageres!

Madre: ¡Ahora soy exagerada! ¡Soy precavida que no es lo mismo! ¡Pero claro, para vos, todo da igual!

(Pausa. Katy evita responderle mientras termina su tarea. La madre mira a través de una ventana. Observa con detenimiento, trata de ver algo más allá, en otro departamento. Hace un gesto como de decepción. Luego se vuelve hacia Katy)

Madre: Tendrías que ir arriba y hablar con el tipo ese.

Katy: ¿Arriba, para qué?

Madre: Para decirle a ese fulano que se nos tapó el baño, que deje de tirar sus porquerías por el desagüe…

Katy: Mamá, estás culpando sin ninguna prueba a un vecino que seguramente no tiene nada que ver con que se haya tapado el baño. Además sos vos la que tirás un montón de papel higiénico cada vez que vas al baño…

Madre: ¡Ahora la culpable soy yo! ¡Te ponés del lado de un extraño y atacás a tu madre!

Katy: No te ataco, mamá, sólo estoy señalando una de tus conductas. Ya te lo dije antes, ¿o no?

Madre: Claro que me lo dijiste, si siempre me estás criticando….A ver, ahora te pregunto yo a vos, geniecita, ¿cómo querés que limpie mis partes íntimas sin ensuciarme las manos si no es con el suficiente papel?

Katy: Es que vos usás demasiado, no es necesario envolverte la mano con medio rollo de papel cada vez que orinás y, encima, tirarlo al inodoro. Para eso hay un cesto.

Madre: Yo soy así, así me educaron y no voy a cambiar ahora porque una mocosa me lo venga a exigir. Además poner el papel sucio en el cesto me resulta algo repugnante, queda ahí, con todos los microbios dando vueltas, es un asco.

Katy: Está bien, no cambies tu conducta, pero después no culpes al vecino de arriba cuando se tapa el inodoro.

Madre: Igual tendrías que ir a hablar con el muchacho y pedirle que te preste una sopapa, así no tenemos que comprar una, es tirar la plata.

Katy: ¿Y por qué no vas vos?

Madre: ¡Yo! ¡¿Pero vos estás loca, ir yo que pertenezco al grupo de riesgo?! ¡Insensible!

Katy: ¡Está bien, mamá, me calzo las ojotas y subo a pedirle una sopapa al vecino! (piensa) ¿Estás segura de que Tita no está?

Madre: No, ya te lo dije, a Tita se la llevó su hijo mayor para que no pasara la cuarentena sola…Pobre, realmente la compadezco, debe estar padeciendo a su nuera. No tenía muchas opciones, o la soledad o la nuera… Esta noche la llamo.

(Katy se dispone a salir)

Madre (mira a Katy de arriba a abajo): ¡¿Y así vas a salir?!

Katy (sorprendida, se mira a sí misma): Sí, ¿por? ¿Cómo querés que me vista para ir hasta el piso de arriba?

Madre: No sé, arreglate un poco al menos, no vas a ir hecha una chirusa, qué va a pensar el hombre de nosotras.

Katy: De vos no va a pensar nada, a lo sumo pensará mal de mí, y no me importa.

Madre: Por esa actitud seguís soltera.

Katy: Mamá, ¿qué cornos tiene que ver mi soltería con ir así vestida a pedirle una sopapa a un vecino?

Madre (sentenciosa): Todo tiene que ver con todo.

Katy: Ya vengo.

Madre (la ataja): ¡El barbijo, ponete el barbijo!

(Katy no responde, sale)

Madre (menea la cabeza): ¡Qué cabeza dura esta chica…cabeza dura e irresponsable!

(La madre se acerca presurosa hacia la ventana. Mira atentamente. Se arregla el cabello. Se desprende los botones superiores de su blusa, se muestra. Ve algo, pero no puede distinguir bien, fuerza la mirada, frunce el ceño. Va a buscar los anteojos, se los coloca. Observa, le agrada lo que ve. La entrada de Katy la sorprende. Sale de la ventana, se quita los anteojos, se vuelve a prender los botones.)

Madre (con intención): ¿Y, qué tal? No veo la sopapa.

Katy: El vecino se llama Javier…estuvo muy atento. Es actor, pero trabaja en una dependencia judicial o algo así.

Madre: ¡Cuánta información, pero… no tiene sopapa!

Katy: No. Lo que tiene una linda sonrisa, es simpático.

Madre (capciosa): Ah, bueno, estamos salvadas, entonces decile que venga a destapar el baño con una linda sonrisa y su simpatía.

Katy: ¡Ay, mamá!

(Pausa. Por unos segundos cada una hace los suyo. La madre se acerca a la ventana)

Madre: Katy.

Katy: ¿Qué, mamá?

Madre: Vení un segundo, quiero mostrarte algo…

Katy (se acerca a la ventana): ¿Qué hay?

Madre: ¿Lo ves allá?

Katy: ¿Qué tengo que ver?

Madre: Allá, en el ventanal del departamento de enfrente, ¿ves a ese muchacho?

Katy: Sí, lo veo, ¿qué tiene?

Madre (embelesada): ¡¿Cómo que qué tiene?! ¡¿Acaso no ves todos sus atributos, su cuerpo atlético, ese torso que resalta con la musculosa, esos shorts cortitos y ajustados que casi no dejan nada a la imaginación, esas piernas depiladas, esos movimientos de cadera?!¡Una bendición verdaderamente!

Katy: ¡Pero, mamá, ese muchacho podría ser tu hijo!

Madre: Podría, sí, pero no lo es…yo tengo una hija…una hija aguafiestas…y ya te he dicho que  frente a extraños no me digas mamá y me llames Matilde, vos ya sos una muchacha grande y cualquiera puede calcular la edad…

Katy: Es igual, no nos escucha…

Madre: No importa si nos escucha o no, está ahí…todos los días, a la misma ahora, y, vaya  casualidad, justo cuando me asomo…Por momentos me da por pensar que…

Katy: ¿Qué?

Madre: Si no lo hará a propósito, para mostrarse frente…frente a mí…a veces mira para acá…Ayer me sonrió…

Katy: Quizá lo hizo porque te descubrió espiándolo…

Madre (burlona): Noto un dejo de envidia en las palabras de una que yo sé…

Katy: ¿En serio, mamá, pensás que te envidio porque el vecino ese te haya sonreído? Además, fijate bien la forma de moverse, su vestuario, el corte de pelo, los gestos…Se nota de acá a la china que ese tipo es gay…

Madre: Sabía que le ibas a encontrar algún defecto…

Katy: ¡Mamá, por dios, ¿qué decís?!  Que sea gay no es un defecto, es una orientación sexual como cualquier otra…

(Breve silencio)

Madre (de manera sentida): Hija, dejame disfrutar al menos de esta fantasía. Y de paso disfrutá un poco vos también.

(Katy la mira, pone el brazo sobre el hombro de su madre. Se quedan viendo por la ventanta)

Madre (luego de un instante): Si prueba una verdadera mujer, como las de antes, vas a ver cómo se le quita lo gay.

Katy: ¡Es imposible con vos, mamá!

Madre: Matilde.

Katy: Está bien…es imposible con vos, Matilde.

(Golpes a la puerta. Madre e hija en alerta)

Madre: ¿Quién es?

Voz desde fuera: Soy yo, Javier, el vecino del quinto.

Madre: Ah, sí, ¿y qué desea señor Javier?

Voz (duda): ¿Está Katy?

(Katy amaga a responder, la madre la ataja.)

Madre: ¿De parte de…?

Voz: De parte de Javier, doña, recién me presenté…

Madre (ofendida, por lo bajo): ¡Me dijo “doña” el mequetrefe! ¡Descortés, ordinario!

(La madre vuelve hacia la ventana, Katy sale a atender. Rumor de breve diálogo. La madre se acerca para escuchar.)

Katy (entra portando una sopapa en la mano como si fuera una flor): ¡De parte de Javier! ¡Dice que podemos quedárnosla, que después arreglamos! Él bajó al chino y se acordó…

(La madre se espanta al verla entrar blandiendo la sopapa)

Madre (se escuda con sus manos): ¡Atrás, vade retro! ¡Dejá esa cosa, Katy, puede estar infectada! ¡Andá a saber la de bacterias y gérmenes que trae! ¡No te acerques! ¡No te toques la cara! ¡Desinfectá ya esa cosa con lavandina!

(Katy se queda estática, estira el brazo para alejar la sopapa de sí, sale)

Madre: ¡Ponete alcohol en gel, lavate las manos!

(La madre se pone alcohol en gel en las manos, se las friega)

Katy: Tranquila, mamá, ya dejé la sopapa en un balde con agua y lavandina.

Madre: ¿Te lavaste bien las manos?

Katy: Sí, mamá.

Madre: No nos podemos descuidar, hija, hay que estar alerta.

Katy: ¿Qué te parece si hoy preparo una sopa?

(La madre hace un gesto, no desaprueba ni aprueba. Se acerca a la ventana. Echa un vistazo.)

Madre: Terminó.

Katy (está ordenando algunas cosas): ¿Qué terminó?

Madre: La función.

Katy: ¿De qué estás hablando, mamá?

Madre: Ay, hija, qué lenta que sos…del muchacho de enfrente, ya terminó de bailar.

Katy (sin darle importancia): Ah…

(Katy sale. La madre toma un mazo de cartas y se pone a hacer solitarios)

Katy (aparece con una cacerolita en la mano): Mamá, ¿qué le pasó a la cacerola chica? Está toda abollada.

Madre (distraída en su juego): No sé.

Katy: ¿Estás segura de que no sabés?

(La madre no responde)

Katy: ¡Arruinaste la olla, mamá…!

Madre: ¡A mí no me acusés si no tenés pruebas!

Katy: Te conozco, mamá, como que me pariste. Aprovechaste ayer cuando bajé a comprarte los remedios.

Madre: No sé de qué estás hablando.

Katy (blandiendo la cacerola abollada): ¡De esto, mamá!

(Se hace la desentendida)

Madre: Se le habrá caído a Ramona.

Katy: Sí, claro, siempre Ramona.

Madre: Es bastante atolondrada, con ese apuro para terminar de limpiar e irse… ¿Qué será de la vida de Ramona, confinada con todos esos críos, por dios?

Katy: ¡Vos estuviste caceroleando, mamá! ¡No te hagas la desentendida!

Madre: ¡¿Yo?!

Katy: ¡Sí, vos! ¡¿Quién otra si no?!

Madre: ¡Y si lo hice, ¿qué?! ¡Soy una ciudadana como cualquiera y puedo manifestar mis opiniones políticas! ¡Yo pago mis impuestos, señorita!

Katy: ¡Por favor, mamá, eso no es una opinión política…! ¡Eso es un…un…un odio de clase, eso es…!

Madre: ¡Tirana populista!

Katy: ¡Gorila!

Madre: ¡Ya te tuvo que salir la kuka que llevás adentro! ¡Vos no sos Katy, sos Kukita…! ¡De ahora en más te voy a llamar Kukita…!

(La madre se levanta, le quita la cacerola de un manotazo, busca algo con que golpear  y comienza a hacer sonar la cacerola mientras se acerca a la ventana)

Katy: ¡Cortala, mamá!

Madre (provocativa): ¡Corruptos, son todos corruptos, cárcel para los corruptos!

(Katy se tapa los oídos por un instante, hasta que se harta y  comienza a cantarle a su madre la marcha peronista a los gritos.  Ambas van subiendo sus tonos hasta un nivel escandaloso.)

(Golpes a la puerta. Las dos mujeres se detienen, quedan estáticas,  como estatuas, dirigen lentamente sus miradas hacia la puerta)

Madre: ¿Quién es?

Voz de Nacho: Hola, soy Nacho, el vecino de enfrente…

(Apagón)

Miguel Fanchovich

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