APUNTES DEL RAFA | SOBRE LA ALTERIDAD

I

La alteridad fue una palabra que nos marcó en la década del setenta. Al menos hasta 1976. Todo el mundo sabe lo que pasó en 1976.

Palabras como alteridad nos motivaba, sobre todo, a aquellos que nos iniciamos con algún sacerdote de barrio periférico. Es que estos sacerdotes por más que pretendían hacerse los obreros, los humildes, los del barrio, les salía siempre algo así como la hilacha. No podían dejar de lado, de un día para otro, su larga preparación y, por lo tanto, explicar, por ejemplo, la alteridad, diciendo que es una palabra que viene del latín alter que se traduce como “el otro” y que el sufijo dad, se usa para indicar “cualidad”.

Podemos ahondar un poco más y decir que esta perspectiva proviene de la vieja Grecia y, por supuesto, se considera a Platón ¡Cuándo no! el primero en colocar a la alteridad como uno de los cincos géneros máximo del ser. Después viene Aristóteles, quien explicitó que la alteridad es algo más que la diversidad y vamos a cerrar este intricado asunto de los numerosos filósofos que se refirieron, diciendo que Descartes fue quien le dio un rotundo giro a la alteridad al postular la concepción del hombre basada en el pensamiento. Es decir, asegurando que el hombre es un ser que piensa y existe gracias a su autoconciencia.

De manera más sencilla, directa y sin más vueltas les voy a decir en este apunte que yo entiendo por alteridad ver “al otro”, sentir “al otro”; nada más, ni nada menos.

 

II

En la década del setenta -como comencé diciendo-, conjuntamente otros compañeros que nos iniciábamos en el campo de la política, masticábamos esta palabra, esta idea. Lo hicimos con cierta fruición al encontrarnos en la biblioteca del sacerdote barrial con el libro “La perspectiva política de San Lucas” de Arturo Paoli. La lectura de este libro, si bien, desordenada, nos dio una noción de lo que podría ser realmente un revolucionario y nos hizo llegar a la conclusión de que el hombre es una estructura de alteridad, que ha nacido para encontrarse con el otro, para darse al otro y quien no encuentra esta alteridad no encuentra la esencia misma de la vida.

Debo decir que recién con un poquito más de veinte años, alcancé a comprender que sólo alguien que acrecentara su capacidad de amar y que se despojase de su yo, estaría en condiciones de dar un paso hacia el crecimiento, de liberarse, como nos gustaba decir y tener las condiciones de descubrir realmente al otro.

 

III

Otro sacerdote, que no hace falta dar su nombre, le agradaba en algunas oportunidades discurrir sobre estos asuntos. Le gustaba comentarnos sobre la diferencia entre el signo y el símbolo, el ethos, aspectos de la Comunidad Organizada de J. D. Perón, la diferencia entre táctica y estrategia o detenerse a explicar esa extraordinaria anunciación conocida como Populorum Progressio. De todas esas charlas, que sabía reforzar con recortes de diarios o apuntes realizados con su desprolija letra, que sacaba de los bolsillos de su pantalón de obrero como si fuera un mago o algo parecido, recuerdo muy especialmente, una noche de vinos, de mates y de cigarros, en la cual nos supo asegurar la profundidad que tenía el tema de la alteridad. Nos dijo que en ese tema se encontraba la verdadera liberación, que no era otra cosa que salirse del yo y tener sed del otro; y pontificaba que para ello era necesario saber amar. Rememoro que nos preguntó a boca de jarro:

-¿Quién realmente de todos ustedes sabe amar?

Le respondimos con silencio, un vergonzante silencio ¿Qué otra cosa podíamos hacer? ¿Que le podíamos contestar?

Lo que sí puedo asegurar, a casi cincuenta años de aquella noche, es que tengo aún en mis oídos el tono de su voz al asegurarnos, que el infierno es justamente eso… no encontrar al otro, no poder amar al otro de manera genuina. Que ese es el mayor fracaso que puede tener un hombre o una mujer: no haber podido liberar el propio yo, no haber alcanzado la madurez y, sobre todo, no haber encontrado al otro o a los otros con los cuales vivir las dimensiones del amor.

Rafael Restaino

Compartir en:
Share on facebook
Share on whatsapp
Share on email
Share on twitter
Share on print