CON F DE FICCIÓN

De la vida perfecta a la vida es bella.

Partiendo de una nota de diario y una película, reflexiono sobre cierto rasgo de la época que construye una imagen de la vida perfecta como un objeto de consumo más y usa la tecnología como máquina de hacer creer. Esa visión encierra un imposible que intenta evadir y en eso se pierde la vida posible.

Parto de las preguntas que las cosas me van generando, las que veo, las que leo, las que escucho y entonces escribo.
Leo una nota, que no llega a ser noticia.
Veo una película de un admirado director.
La nota dice: FOMO – adolescentes – patología.
Y con esa nota pienso, reflexiono a partir de los elementos con los que cuento.
Luego, la película, que expone cierto rasgo de la época, sobre el que intentaré anudar algunas ideas.

FOMO – Dice la nota[i]: “Estás pasando historias desenfrenadamente en Instagram desde hace varios minutos, hasta que de pronto una te llama la atención y te detenés. Tu amiga del gimnasio está en un bar, con otras chicas. Todas tienen un trago en la mano, sonríen alegremente… y posan. En ese instante pasas a estar muy consciente de que es sábado a la noche y vos estás envuelta en una frazada en tu cama, eligiendo qué película mirar. Y pasaste en ese lugar la mayor cantidad de horas del día. Te sentís mal. Te hubiera gustado haber salido y estar pasándola tan bien como ellas. Eso que acabas de sentir, tiene un nombre. Se llama FOMO, una sigla en inglés que se desarma en Fear of Missing Out: temor a perderse de algo. Es una patología psicológica que puede manifestarse en una sensación de ansiedad ante la posibilidad de que otros estén viviendo una experiencia gratificante de la que uno se está perdiendo”.

Parece que el temor a perderse de algo va muy bien con las redes sociales, que como imagen de mundo (G. Debord “La sociedad del espectáculo”) construye una supuesta vida plena, llena de satisfacción, constituyéndose en la foto perfecta. La vida, en su imagen, pasa a ser un objeto de consumo más. Un consumo en cosas que se compran para la foto, esa que se da a ver y que cada unx en su intimidad crea y cree. Se compran cosas como ideas, o se carece de ellas en ambas caras de la posesión (como objeto y como idea); así ya el discurso capitalista con sus tentáculos llega a las vidas de todxs.

Ahora bien, lo que se plantea es que las redes sociales hacen consistir un sentir de pertenencia vía las identificaciones que promueve – por la red podemos ver, más en pandemia, que el músico que sigo está tan encerrado como yo-. Sabemos si nos detenemos un poco en las realidades que atraviesa cada unx que los encierros no han sido iguales, no han sido parejos, las diferencias, sobre todo de clases se han mantenido, todos los recursos por su agregado o su ausencia, hacen a esa diferencia de cómo vivir un encierro por ejemplo. Pero en ese punto, las redes, desde este costado funcionan como máquina de hacer creer.

Tenemos así el miedo de quedar afuera y la respuesta que ese miedo desencadena en cada unx. Esa respuesta tendrá una dimensión innegablemente singular. No obstante, desde los lugares a partir de los que estas situaciones son nombradas como enfermedades tecnológicas o más específicamente tecnopatías[ii], se hacen generalizaciones, situando en el lugar de la causa el exceso en el uso y algunos condicionantes que hacen a la subjetividad singular. En esto también el discurso capitalista hace lo suyo, se ofrecen nombres como objetos, cada vez más específicos, y el supuesto diagnóstico se transforma así en un objeto de consumo más. Con algún nombre para cernir aquello que nos pasa, ¿estamos más tranquilxs o no?

Entonces, partir del escenario de la época y luego leer la humanidad en cada unx. Los traspiés subjetivos a los que el mundo y su marcha nos confronta, nos convoca a responder unx por unx. Aún enlazadxs, contenidxs afectivamente en un ámbito familiar, colectivo, hay un paso que, si bien no es sin otros, es en soledad; el paso que es nuestra respuesta en esa encrucijada que la vida siempre nos confronta, a cada momento.

Family Romance, LLC[iii]

Veo la película del director alemán Werner Herzog, que con sus 77 años sigue sorprendiendo en sus producciones. Rodada en Japón, una ficción basada en una situación “verdadera”, se trata de una empresa dedicada al alquiler de personas que interpretan a pedido el rol de otra.

Las dos referencias que tomo, advierto mientras escribo, las dos F, FOMO y Family Romance, sitúan ciertos sucesos en adolescentes – púberes y, por otro lado, tratan de la ficción que cierta escena de mundo, en este mundo de hoy, intenta hacer desaparecer el vacío, la falta, la soledad, la insatisfacción, la ausencia, y siguen los etc., tantos como subjetividades encarna cada unx.

En Family Romance, el protagonista es a la vez fundador de la empresa dedicada al alquiler de personas que ocuparan a pedido el lugar de otra, “parientes de alquiler, los empleados de la compañía y el propio jefe encarnan a novios circunstanciales, padres putativos e incluso cadáveres en velorios ajenos”.

Alquilar, comprar para subsanar una falencia[iv], una lógica que habrá que pensar en cada sociedad, en el caso de la película de Herzog se mete en la cultura japonesa y esas coordenadas tienen otra historia en ese pueblo, y en ello no me voy a adentrar. Aquí hago un (h) uso, al modo de hilar alguna trama donde introducir la pregunta por la respuesta ante las carencias, o lo que se nos promueve como carencia desde el discurso que encarna el consumo y erige la vida como ficción, empujando a sobrevaluar lo expuesto, lo que se da a ver. Ese nuevo valor como lo proponía antaño Walter Benjamin[v], agregando al valor de uso y de cambio de K. Marx, el valor de exposición.

“La sociedad del espectáculo” de la que hablaba Guy Debord, sigue siendo actual para ubicar las coordenadas contemporáneas en la apología de la imagen, y la representación de mundo a través de la cual los sujetos se relacionan. Es decir que no hay relación directa, sino mediatizada por la imagen. El imperativo es “crear imagen”.

Hay algo que no es posible dar a ver, y ese es un límite, el desconocimiento de lo imposible empuja a cierta locura, en tanto desconoce ese tope.

Hay lo imposible de ocultar y lo imposible de evadir; allí sólo contará como solución los arreglos a modo de la invención que cada unx pueda agenciarse, como una manera de vivir y de armar su propia ficción para habitar la vida. Ficción como ese simbólico, ese lenguaje significante que contornea eso más real que escapa a los sentidos y nos permita armar un mundo del que, al contrario de Mafalda, no queramos bajarnos.

Hacer más vivible el lazo con los otros, soportando esa diferencia y ese vacío imposible de tapar. Suspender la creencia, empresa difícil; mantenerse a distancia de la creencia que opera en ese valor puesto en la exposición, para recuperar el lazo en la diversidad que cada unx engendra asumiendo su propia soledad y su propia carencia. Lugar de arribo necesario para inventar una vida y no vivir o pretender vivir la de otrxs que nos dejan pegados a las pantallas o a las ventanas, según la época. La propuesta va de la vida perfecta a la vida es bella, como la frase que al salir del campo de concentración enuncia Primo Levi[vi], tratando de dejar atrás el horror. De eso se trata la ficción de la vida, lo que permite velar el horror y enlazarse nuevamente, se vuelve al lazo con los otrxs, un lazo que tiene sus imperfecciones, sus fallas y su insatisfacción, ese límite que no desconoce cierta carencia es lo que nos humaniza. Y este no es un problema que nace con la tecnología, aunque ella le preste un nuevo ropaje. Cada civilización da una respuesta a viejos problemas.

Por eso con Freud, concluyo sosteniendo su pensamiento como horizonte “El único deber del ser humano es soportar la vida”[vii], dando así lugar a lo inédito de cada unx, en las buenas y en las malas.

………

[i] Qué es FOMO, la patología psicológica mas frecuente entre los adolescentes.

[ii] Las 10 enfermedades tecnológicas que nos están afectando

[iii] «Family romance, LLC» 

[iv] Julián Varsavsky analiza «Family Romance, LLC», de Werner Herzog

[v] Benjamin, W. El capitalismo como religión. Extraído de

[vi] Levi, Primo. Si esto es un hombre.

[vii] Freud, S. (1915). De guerra y muerte. Temas de actualidad. Tomo XIV, Amorrortu Editores

Gri Enrico

Resumen de la película.

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