COMEN… SIN PARAR

En septiembre del año pasado, un grupo de Intelectuales argentinos entre los que se encontraba Horacio González, compañero a quien rindo mi homenaje, redactaron  y difundieron un manifiesto que lleva por título «Un capitalismo que brutaliza la condición Humana». En su primer párrafo dice:

«Nos encontramos ante una situación inédita: el mundo atraviesa una crisis sistémica cuyas consecuencias dramáticas emergen como fractura expuesta por la pandemia. Mientras la economía de nuestro país ha sido devastada por el neoliberalismo, la peste desnudó la desigualdad, la pobreza y la miseria en una sociedad arrasada por el paradigma anti-humanista de la plus ganancia del poder económico concentrado y la opulencia obscena de la minoría que habita el vértice superior de la pirámide social.» […]-

Dos meses antes de publicarse este Manifiesto, Lisandro Aristimuño, uno de los músicos argentinos considerado entre los cinco mejores de la última década -y uno de mis preferidos- presentaba su último álbum con el  sugestivo nombre: «Criptograma»,  incitándonos al desafío de encontrar las claves que descifren el mensaje que encierra, y se nos transforme en inteligible.

Lisandro Aristimuño, es un explorador del mundo de las emociones, del espacio y del tiempo, externos e internos. Con su voz maravillosa plena de matices, y su poesía exquisita, no compone y canta cuando descubre algo, sino que compone y canta para descubrir, recurriendo a los instrumentos potentes y conmovedores de la palabra y la música.

Entre las diez canciones que integran el disco, hay una en especial que propongo compartirla, ya que había pensado incorporarla -junto al «Humor del maravilloso Quino»- en la nota que por inconvenientes personales no he podido finalizar para este número de «La Banquina» y que seguramente compartiremos en el próximo.

La canción se llama «COMEN», e invitó para interpretarla junto con él, a Valentín Oliva, artista urbano, rapero conocido artísticamente como «Wos», y que surgió en los territorios de las plazas, lugares donde se disputan las «Batallas de Gallos».

«Comen» reúne a dos artistas mayúsculos, que con la fuerza de la música y la poesía de Lisandro Aristimuño, más la de su voz, sumada al peso y la fuerza desgarradora y visceral de la de Wos, hacen del tema una metáfora profunda cruda y dolorosa de la «Brutalización de la Humanidad» a la que nos someten los intereses egoístas e insensibles de los neoliberales pandémicos, tal como con desesperación lo denuncian nuestros intelectuales en su «Manifiesto».

COMEN

Comen Dios
Comen barro
Comen piel
Comen otra vez
Comen paz
Comen rasgos
Comen hijos
Comen otra vez
Yo las vi, aunque no se muestren yo las vi
Juegan al invisible, pero están ahí
Bestias omnipotentes devorando en frenesí
Comiendo mucho más de lo que pueden digerir
Yo las vi, andan por ahí
Con nuestra sangre en sus manos
Y su cara de «yo no fui»
Llevándote a prisiones donde no podes sentir
Para que cuando te abran la puerta
Tengas miedo de salir
Tan vestidas y educadas siempre saben qué decir
Logrando que te pierdas para que las quieras oír
Disfrazan realidad con sus promesas fantasmas
Con pláticas vacías pueden comprar tu calma
O vender tu alma, prefieren un cuerpo ciego
Al que manejar y contentar con caramelos
Las bestias van por ahí
Tan distintas a mí, son tan iguales a mí
Comen sed
Comen árboles
Comen gas
Comen sin parar
Comen Dios
Comen barro
Comen piel
Comen otra vez
¡Vamos a comer más!
Ya está listo el banquete
El oro en filete
Que el intestino me apriete
¡Vamos a comer más!

Y en su banquete de soledad podrida
De dignidad corrompida
Nos hablan sobre tierras prometidas
Y para llegar hay que sacrificar lo bueno en esta vida
Su indiferencia homicida
Su necedad tan sombría
Maquinaria fría, exige que le creas
Sus botas son la ira pisoteando las ideas
Esa justicia muda con olor a muerte
Se piensa que el silencio es para siempre
¡No van a correr con esa suerte!
Los gritos que apagan van a retumbar más fuerte
Creando caminos, siguiendo latidos
Los llamados bandidos no seremos comidos
Esa espina no asusta a los cuerpos curtidos
Que esquivan tarascones de los dientes del olvido
Comen sed
Comen árboles
Comen gas
Comen otra vez
¡Vamos a comer más!
Ya está listo el banquete
El oro en filete
Que el intestino me apriete
¡Vamos a comer más!
Ya está listo el banquete
El oro en filete
Que el intestino me apriete
¡Vamos a comer más!
Ya está listo el banquete
El oro en filete
Que el intestino me apriete
¡Vamos a comer más!
Ya está listo el banquete
El oro en filete
Que el intestino me apriete
¡Vamos a comer más!

Reproducir vídeo

María Verónica Fekete

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