1 | ASÍ COMENZÓ TODO

A través del correo llegó al “Centro de Estudios La Dormida” un cuaderno de 100 páginas escrito con buena caligrafía y con textos sobre cuestiones del arte, la política, la metafísica y las soldaduras eléctricas. Todo bajo el título de: “Metodología de lo inclasificable”. Fue enviado para que la gente de La Dormida lo analizara y se expidiera al respecto.

El Centro de Estudios La Dormida funciona en la Biblioteca Pimpollito, un salón de seis por cuatro construido arriba del buffet del Club, iniciativa de la Sra. Elvira, docente jubilada. La Biblioteca cuenta con muchísimos manuales del alumno bonaerense de Editorial Kapelusz, una colección Billiken completa, otra de Salvat, un diccionario Espasa Calpe, seis tomos de la colección Lo Se Todo y los trece tomos de la Historia Argentina de José María el Pepe Rosa. Completa el Club una cancha de bochas, techada.

Las reuniones del Centro de Estudios suceden cada diez días, más o menos. Nunca con menos de cuatro de sus integrantes asegún marca el Estatuto.

Quintillo e Isea son de asistencia perfecta dada su condición de muertitos. Ellos se presentan tanto en cuerpo como en espíritu y cuando alguien elogia sus constancias en este quehacer del pensamiento no falta un desfachatado de los del buffet que contesta:

—¡Y claro, si están todo el día al pedo, lindo sería que no vengan, así cualquiera! Quintillo, que por asunto de respeto, en los últimos tiempos se le otorgó el “Don”, ahora es Don Quintillo, es aquel que supo conducir durante muchos años la Unidad Básica “Liberación o Dependencia”, albañil delicado, aunque distraído debido precisamente a su condición de pensador permanente y que a causa de eso dejó una Máquina Mezcladora en el interior de una pieza pequeña que estaba construyendo, piecita que quedó muy linda, si no fuera porque después tuvieron que romper la ventana a martillazos para poder sacar la Mezcladora.

Isea supo ser enfermero ejemplar, que por esas cosas de la vida tres veces tuvo que realizar intervenciones quirúrgicas en situaciones extremas, una de apendicitis y dos extracciones de balas. Uno sobrevivió.

Isea es el mismo que donó los trece tomos de la Historia Argentina del Pepe Rosa y al igual que pasó con Quintillo, Isea fue declarado “Doctor”.

También está “Carlito”, el mejor Chapista del pueblo.

Carlito no es uno sino tres, tiene dos hermanos, son un bloque: “Mística”, “Táctica y Estrategia” y “Acción Directa”, asegún haga falta, mucha seriedad, con estos no se jode.

Cada tanto aparece el profesor Antognoli, profesor de Historia retirado de las aulas y otrora director de grupos de teatro filodramáticos y famoso por aquella representación de la obra Juan Moreira en la cual él era el protagonista y en la escena final donde el personaje del milico Chirino debe decir: —¡Entregate Moreira! El actor, esa vez improvisado con alguien del público, emocionado o nervioso gritó: —¡Entregate Antognoli! El primer día que se reunieron para el análisis del cuaderno fue árido. El Pity leía y el resto escuchaba atentamente. Hay que decir que el Pity tiene mucha capacidad para leer y al mismo tiempo ir adaptando lo leído para su mejor entendimiento, a veces directamente suprime párrafos enteros que él considera no hacen a lo central de la cosa. Los textos que enviaron pertenecían a distintos autores pero los muchachos del Centro de Estudios lo escuchaban como si fuera todo de un solo autor, es más, cuando hacían algún comentario decían: Tiene razón el Muchacho o No se le entiende una mierda al Muchacho, en referencia al compañero que había mandado el escrito.

El Pity, sin duda, es el más certero en asuntos del conocimiento.

Una vez analizó la mirada de un perro, una mirada para arriba. El Pity en esa ocasión aseguró que cuando un perro mira de ese modo es porque está triste o melancólico, ahí le aclararon que no dudaban de su apreciación sobre la mirada de los perros en general pero que ese perro en particular estaba mirando atento el tapial ya que a esa hora todos los días pasaba un gato.

Continuará…

INTEGRANTES DEL CENTRO DE ESTUDIOS LA DORMIDA

Don Quintillo, conductor político y social del arroyo para acá.

El Doctor Isea, doctor de todas las disciplinas habidas y por haber y de las indisciplinas también.

Elvira, docente jubilada de autoridad indiscutida en la zona.

Calamuchita, hombre muy leído.

El Profesor Antognoli, director de teatro retirado.

Dominguez, que no se sabe muy bien si es que no terminó de irse del más acá o está volviendo del más allá.

Carlito (sin ese), se presenta singular, pero en realidad son tres hermanos en uno.

El Pity, joven escritor encargado de llevar al papel (lo mejor que se pueda) la oralidad de los integrantes del Centro de Estudios.

El Ruben, levantador de quiniela y tesorero de la Institución.

El Víbora y El Gitano, cuando les conviene son uno solo.

María, una bella e inquieta muchacha con ideas transformadoras.

Roberto Iriarte

Ilustraciones: © Luis Farías: Nació en 1976. Estudió dibujo con Luis Contrera y colabora con Roberto Iriarte en algunas publicaciones. También es profesor de historia.

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