FÚTBOL 1968: REPRESIÓN POLICIAL EN LA TRAGEDIA DE LA PUERTA 12

Año 1968 en Argentina. Dictadura. El General Onganía presidente de facto. Trece años de proscripción del peronismo. Presos políticos, Luchas estudiantiles. Plan económico liberal. Oscurantismo cultural.

El domingo 23 de junio de aquel 1968 se enfrentaron en el estadio Monumental de Núñez, River y Boca. Clásico que terminó empatado sin abrirse el marcador.

Era un partido aburrido, hasta que, en la mitad del segundo tiempo, se produjo un hecho impactante: parte de la hinchada de Boca en la tribuna popular, comenzó a cantar estribillos contra la dictadura y después pasó a entonar algunas estrofas de la marcha peronista.

Fue entonces que, en las inmediaciones del estadio, efectivos de la Policía Federal Montada, comenzaron a prepararse para darles un durísimo escarmiento a los subversivos hinchas xeneizes.

Terminado el partido, el público visitante empezó a abandonar la tribuna popular encaminándose rumbo a las puertas de salida. Entre ellas a la puerta número 12.

A la puerta número 12 se llegaba tras recorrer un oscuro túnel y después bajar 80 escalones resbaladizos por la humedad.

Cuando la multitud comenzó a llegar a la puerta 12, esta no se encontraba liberada en su totalidad. Se produjo, entonces, la primera avalancha.

Testigos que lograron sobrevivir contaron que cuando alcanzaban a salir, la policía montada los esperaba para reprimirlos a machetazos.

Así se desato la tragedia. Hinchas que retrocedían mientras otros intentaban avanzar. Nuevas avalanchas. Desesperación. Cuerpos que caían y eran pisoteados. Gritos de pánico.

Fueron 15 minutos fatales con consecuencias devastadoras: 71 hinchas de Boca murieron aplastados y otros 113 resultaron heridos.

A la noche se desarrolló un dramático velatorio colectivo en la Bombonera.

La explicación oficial del gobierno nacional, de la AFA y de la dirigencia de River Plate coincidió con las versiones periodísticas y con lo resuelto por la justicia. Todo había sido producto de fallas humanas. Primero por no estar abierta la puerta corrediza en su totalidad. Y segundo porque los molinetes no se habían retirado en el entretiempo, como correspondía. Ni una mención a la represión policial.

Pero la hinchada de Boca, a partir del domingo siguiente, comenzó a cantar la verdad desde la tribuna. Cantaban: “No había puerta, no había molinete, era la cana pegando con machetes”.

A 54 años de esta masacre, no ha habido para la justicia ni un solo culpable, ni un solo detenido.

En el año 2008, el cineasta Pablo Tesorieri, estreno el documental “Puerta 12” que indaga, con mucho coraje, aquella tragedia que la historia oficial ha olvidado deliberadamente.

Carlos Alberto Bonet

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