NUESTRAS CANTORAS (UNA SERIE DE VARIAS ENTREVISTAS) | HOY: RENATA AYALA

Del tango a otra parte, con la dulzura de su voz y el corazón el sur.

Renata Ayala nació hace apenas unos años en esta ciudad.

Comenzó a los 14 años actuando en distintos lugares de Pergamino y la zona. Participando en concursos y eventos ha tenido el orgullo que la gran Eladia Blázquez le otorgue una «Mención Especial” a su interpretación de «Adiós Nonino».

Compartió escenario en la Casa de la Cultura de Pergamino con Cacho Castaña, quien le genero  gran admiración por el “Polaco” Goyeneche, al tener la oportunidad de interpretar «Garganta con Arena».

En 1997 es convocada al «Festival de Tango de Pergamino» compartiendo el escenario con María Graña, Raúl Lavié, Guillermo Fernández y Walter Ríos. Más adelante, y siempre con el tango, pisa el emblemático escenario de Cosquín. A principios del año 2000 en la ciudad de Carlos Paz, también tuvo la oportunidad de compartir escenario con Rubén Juárez, ante el gobernador y autoridades de la provincia de Córdoba ofreciendo parte de su repertorio. Ese mismo año obtiene el Galardón de Cultura que ofrece el Diario La Opinión y STC Canal 4.

Fue actriz y cantante en las obras teatrales “Tócala de nuevo, Cacho” y “Alma, el musical de tango”. Y la voz del “Quinteto del Alma”, durante largo tiempo

Gran trayectoria para una de las voces más dulces del tango que ha visto crecer Pergamino. Alguien que nació con aquella generación de “pibas” tangueras que sorprendió a todos y que aún hoy admiramos, aplaudimos y vivamos: Marina Luc, Evelina Rodríguez, Ivana Fortunati…

Aquí está, aquí dice…

Tus inicios: ¿Cuándo comenzaste a cantar; quiénes fueron tus maestros y por qué elegiste el tango para tu repertorio?
Comencé a cantar a los 14 años. Todo empezó cuando mis padres notaron que tenía cierto oído musical y me llevaron a tomar clases de guitarra con el querido Carlos Otero. Empecé a soltarme en las clases cantando y estábamos armando el festival de fin de año con la academia, cuando Carlos llamó a mis papás para que escucharan detrás de la puerta cómo cantaba (nunca le había dicho a nadie que me gustaba cantar)… ahí comenzó todo.

Empecé con los clásicos del folklore, y en esos festivales barriales que se hacían en otros tiempos, ahí las vi a ellas… mis colegas: Marina Luc, Evelina Rodríguez, Ivana Fortunati y quedé fascinada con el tango. Siempre le digo a Evelina que canto tango por ella.

Recuerdo, como si fuera hoy, verla cantar con su sombrero y su carisma. Me llegó, y dije “quiero cantar como ella!”. 

Después me fui animando con pistas, y en un festival me vió mi querido maestro Arturo Zeballos. De él aprendí todo: los tiempos, la interpretación, cómo interpretar el tango. Un genio de verdad. Él fue mi guía, mi maestro. Nos quedaron muchos tangos pendientes. Su partida fue una pérdida muy grande.

Los inicios, los padres, la familia

¿Tuviste acompañamiento y estímulo de tus padres?
Mis padres me acompañaron siempre,  me apoyaron en todo y lo siguen haciendo. Mi mamá me filma todoooo hasta el día de hoy.

Iba con ellos a todos lados porque yo era muy chica. Y tengo que decir que estoy muy agradecida a mis colegas en mis comienzos, porque me han dado su espacio en sus shows y así yo podía ir adquiriendo experiencias en el escenario. Tuve la suerte de cruzarme con Joaquín Medrán; él tenía 13 y yo 14 años. Aún hoy seguimos siendo amigos y uno de mis grandes acompañantes; gran amigo y gran músico.

¿Qué sentiste cuando estuviste por primera vez en un escenario con público escuchándote?
La primera vez que subí a un escenario, estaba muerta de miedo, miedo a equivocarme en algo… en la letra… en las partes de la canción… que los nervios me jugaran mala pasada…  Era muy tímida… hasta el punto que mis papás no podían creer verme ahí con lo tímida que era. Pero la pasión por cantar fue más fuerte y pude cruzar esa barrera.

¿Cómo siguió todo después de esos primeros años?
Esos primeros años fueron muy fructíferos, cantaba por todos lados: competencias, torneos bonaerenses, la mención especial de Eladia Blázquez a la interpretación de “Adiós Nonino”, finalista del Pre Cosquín. El premio del diario La Opinión y Canal 4 a la artista del año, Primer Premio en el Festival de Tandil… Fue todo muy hermoso. Y tuve grandes satisfacciones. Todo eso de la mano de Arturo (Zeballos). Y sólo en dos años. Después, me casé muy  joven, tuve tres hijos y me dediqué a la familia. Ahí me aleje un poco del mundo artístico; hacía algunas presentaciones, pero muy pocas en realidad. Cuando los nenes fueron creciendo de a poquito fui volviendo a los escenarios…

¿Considerás contraproducente el empezar tan pequeña?
Creo que nunca es tarde para hacer lo que uno ama… pero empezar de chica me hizo adquirir toda esa experiencia, que después, cuando uno es adulto, y tiene otras responsabilidades, es más difícil comenzar o animarse . Creo que es sumamente beneficioso para los chicos descubrir lo que uno ama y darle con todo a eso… En la niñez es más fácil aprender, no solo en la música, sino en todas las cosas que queramos hacer. También pienso que, siempre que sea deporte o arte, es una buena terapia y un cable a tierra.

¿Cómo evalúas la respuesta de Pergamino en aquellos años y en la actualidad?
En la época que yo comencé, le daban muchísima importancia a la cultura. Había muchos espacios, muchos festivales. En la actualidad, los medios apoyan mucho, pero esa variedad de festivales ya no se ven tanto. Una pena.

¿Abordaste otros géneros musicales fuera del tango?
Con el tiempo fui animándome a cantar otros géneros, volviendo a mis orígenes, cuando cantaba a escondidas, boleros. Luis Miguel me inspiró mucho… me encantaba escuchar “Romance”. También fui incursionando en el rock, blues y, hasta comedia musical con mi profesor de canto en Rosario.

¿Cómo te vas conectando con la evolución de tu voz y el perfeccionamiento de la misma a través del tiempo?
Con los años fui mejorando la técnica vocal. Tome clases con varias profes de canto en Buenos Aires y en Rosario en mis comienzos. Después, cuando retomé hace unos años, me perfeccioné en la Escuela de Valeria Lynch y en la actualidad con mis maestros en Rosario que saben sacar lo mejor de mí.

Adquirí muchísimo conocimiento de mi propia voz cuando la perdí y tuve que usar mi instrumento con lo que podía y tenía; solo con técnica vocal podía hacerlo y no me quedo otra alternativa que hacer fonoaudiología, vocalizaciones pre y post operatorio de mis cuerdas vocales. Pude sacar provecho de esa situación difícil. Y todo fue aprendizaje.

La cantante, la intérprete

¿Con que palabras podés definir a Renata Ayala en su tránsito artístico?
Si tengo que definirme con una palabra, me considero versátil. Me gusta interpretar. Me gustan muchos estilos y  me considero cantante, no cantante “de”; amo la música en su totalidad.

No puedo negar que al tango lo llevo grabado en mí, pero creo que eso es por el comienzo, el motor. Y me resulta más cómodo lo, por lo que decía anteriormente, que lo que uno aprende de chico, lo hace con mayor facilidad. Además al tango mientras pasan los años, más lo amás. Las letras, las historias, siempre hay un tango para cada historia de vida. ¡Es magnífico!

Hiciste teatro desde la actuación y compartimos algo, pero también te tocó estar en una comedia musical con la Orquesta del Alma, ¿qué me podes contar de esas experiencias?
Hacer teatro o volver a hacerlo, es una asignatura pendiente. Recuerdo cuando hicimos “Tócala de nuevo, Cacho“ que la pasé genial, fue una hermosa experiencia. Recién arrancaba, era muy chica y todos me recibieron de maravilla; aprendí muchísimo a nivel artístico. Los tiempos del teatro… era todo nuevo para mí. Y surgió muy natural todo. Hace unos años, el musical de “Alma…” fue una de las experiencias más satisfactorias que tuve: sala llena de la Casa de la Cultura durante un mes, fue inolvidable. Interpretaba el alma de una chica qué pasó una historia tremenda, ahora que lo menciono, en las dos obras compartí con Caro Herrera. En “Alma”, Caro era Alma y yo era el alma de ella que cantando contaba todo lo que le iba sucediendo. La musicalización era todo tango. Y después de ese éxito, con la orquesta, fuimos haciendo varias presentaciones. Muy linda experiencia.

¿Quedarte en Pergamino fue una decisión o probaste actuar en otro lugar, como Buenos Aires, por ejemplo?
Mi decisión de quedarme en Pergamino fue cuando formé mi familia. Me dediqué exclusivamente a ello y cómo era tan joven, siempre pensaba que tenía tiempo para cantar. Es bastante difícil movilizarse con chicos, el trabajo y la rutina que uno se va armando. De todos modos tuve el gusto de cantar en tanguerías icónicas de Capital. En Candilejas, por ejemplo, estuve en varias oportunidades. Es algo pendiente Buenos Aires…

¿Qué es lo que buscás entregar en cada interpretación?
¿Lo que busco en cada interpretación que hago? Eso mismo: contar y hacer vivir eso que estoy contando, que lo sientan, se emocionen. Que el que me está escuchando se meta en esa historia y no que esa composición, esa letra, pase de largo.

Una vez una amiga a la que no le gusta el tango me dijo: “Hiciste que me guste el tango!”. Eso para mí fue increíble!  Y Eso es lo que busco: llegar al público sin importar el género musical que le gusta a cada persona

¿Un sueño que hayas tenido en tu carrera y no pudiste cumplir?
Me quedan muchos sueños por cumplir? Siiiiii! Obvio!, muchos; algunos pude lograrlos, otros no. Pero, todo a su tiempo.

No olvidarse de los sueños, y nunca rendirse, esa es la tarea!.

Elegí un tema de tu repertorio que no dejarías de cantar jamás y por qué.
En mi repertorio tengo muchos temas que jamás dejaría de cantar. Pero si tengo que elegir uno, creo que es “No llores por mí Argentina“. Jamás lo sacaría de mis interpretaciones. Es icónico. Es Eva. Es historia, es mujer. Y Argentina. Qué más?

Con vos empezaron muchas chicas de tu edad y todas optaron por el tango ¿a qué se debió eso?
Cuando empecé, muchas cantábamos tango, creo que era el alma de los festivales, el tango y el folklore, y en ese momento había muchos donde podíamos presentarnos, pero casi nadie cantaba “un melódico.” Aunque nos gustara, no había espacio para eso, (es una percepción mía de ese momento). Yo sentía que quedaba “raro” si cantaba en un festival un tema de Céline Dion o Thalía por ejemplo. Hoy eso cambió muchísimo. Hasta en el Festival de Villa María hoy en día cantan artistas interpretando otros géneros; antes eso era impensado. La industria fue cambiando, las épocas; hay otras plataformas que antes no existían… todo ha evolucionado.

¿Proyectos?
Proyectos tengo muchos y, sobre todo, seguir perfeccionándome (eso en primer lugar), grabar y terminar de armar la banda que sueño.

Jorge Sharry

"ADIÓS NONINO" – RENATA AYALA

“LA ÚLTIMA CURDA” – RENATA AYALA Y EL QUINTETO DEL ALMA

“APRENDIZ” – RENATA AYALA

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