TODO SIGUE IGUAL…

Aún conmocionado por lo que sucedió, el horror me golpea en varios lugares, por lo que no puedo ser objetivo ni analizar el hecho dejando mi corazón afuera.

Cristina es la líder que elegí desde que abracé, felizmente (porque es la parte feliz de la vida), el peronismo, a los 17 años. Fue Perón que me impactó con sus escritos en «Los vendepatria», Eva con «Mi mensaje» y una larga espera que fue del «Tío» Cámpora a la llegada de Néstor que vino del Sur, como corresponde. A Cristina ya la conocía; había venido a Pergamino para hablar sobre el conflicto del Canal de Beagle apenas llegada la democracia; ese día supe que esa mujer traía un mañana.

Digo que no pasó lo peor porque el tirador cometió un error, pero el arma estaba casi tocando su rostro, feliz por estar acariciando a su gente, los «descamisados» de Eva siglo XXI. Pero pasó porque el magnicida se sintió empoderado y legitimado a partir del discurso de odio que se esgrime desde los principales medios de comunicación; de la justicia (el insólito show de Luciani haciendo la acusación en una miniserie de varios capítulos); de la pasividad del Presidente de la Nación elegido por ella misma y la oposición que manda sus «tropas» a reprimir y cómo nadie les responde, les pone a mano dos camiones de piedras para que hagan algún desastre que permita molerlos a palos.

El discurso de odio de Pergamino, cuando los concejales del PRO-UCR no aprueban ningún proyecto del Frente de Todos, haciendo uso de la soberbia y la burla, aun cuando esos proyectos son imprescindibles (como el de alcohol cero) y cuando ni siquiera reconocen las amenazas (porque eso fueron) de un concejal suplente de su propia lista.

Román Gutiérrez, un ignoto y enriquecido hombre de campo, subió un video en el que, al ver pasar la caravana que, con felicidad, acompañó a Cristina en su respuesta a la justicia, dice: «Ahí los tienen a los negros planeros hijos de mil putas defendiéndola a la conchuda hija de mil putas que hay que fusilarla a ella y a todos estos hijos de mil putas…», tal cual fueron las palabras que se escucharon. Reporteado por Radio Criterio, el «hombre de campo» y concejal electo de JxC, sostuvo (muy suelto de cuerpo, reconociendo su responsabilidad) que el video que viralizó dice «lo que piensan muchos». Si eso no es odio…

Los concejales del Intendente actual prefirieron dejar pasar el hecho, a pesar de que el Frente de Todos hizo un pedido de repudio y pidió el alejamiento del señor Gutiérrez de la posibilidad de acceder a una banca, ya que es suplente. Como él hay muchísimos más, pero esto paso acá y la gente «a fusilar» son vecinos nuestros y, de paso, me «toca» a mí.

Estas son las causas por las que «un loquito», como siguen diciendo ellos, tomo un arma y le gatilló a la Vicepresidenta a la cara… Habrá pensado: «con las cosas que dicen de ella, la mato y soy diputado en el 2023…» Y no está lejos de la verdad ¿O acaso no estaba ejerciendo el mandato del diputado neuquino del PRO Francisco Sánchez que pidió la pena de muerte para Cristina Fernández de Kirchner?

Los «apoyos solidarios» ya terminaron como protocolo y forma, y el odio sigue. Hay que ver en el día después, como titulan los medios del «periodismo de guerra», como ellos mismos lo llaman y Lanata ya habló de «autoatentado». Todo sigue igual, como cuando en el 55 bombardearon la Casa de Gobierno y el Palacio Unzué porque «hay que matar a Perón…». El ignoto García Moritán quiere demoler el edificio desde donde nuestra Eva hizo el histórico renunciamiento.

Todo igual… no bajemos los brazos, compañeros, a Cristina la tenemos que cuidar entre todos; no nos relajemos; hay como ellos dicen «loquitos sueltos» que «ellos» habilitan para todo; no tienen otra forma de salir «bien parados» en una elección: la derecha lleva como bandera violencia y muerte.

Y no quiero dejar de decir que esto no solamente fue un intento de magnicidio, sino de femicidio, porque a Cristina la odian no solo por ser la estadista más importante que existe en Latinoamérica, sino porque es mujer.

Lo que dijo el concejal suplente de JxC, el tal Gutiérrez, nos recuerda claramente a Adolf Hitler cuando mandó a morir a millones de judíos, basándose en «lo que piensan muchos…».

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Jorge Sharry

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