EL GOLPE DE ESTADO DE 1955 «ENGENDRÓ» UN PERVERSO «GENOCIDIO DEPORTIVO»

José María Gatica, Juan Domingo Perón y Pascualito Pérez

Fue con las dos primeras presidencias de Juan Domingo Perón (de 1946 a 1955) que por primera vez un gobierno argentino elevaba al deporte como política de Estado.

Dichas políticas se inscribían en el marco general de la ampliación de la intervención estatal que opero en varias dimensiones: salud, educación, legislación social y laboral, promoción de los derechos de la mujer, distribución de los bienes culturales…

El peronismo enfatizó el valor moral, estético y sanitario del deporte, rescatando especialmente su aspecto social y su capacidad de despertar sentimientos de cooperación, solidaridad, identidad nacional, disciplina y lealtad.

Se construyeron infraestructuras deportivas, se organizaron competencias nacionales e internacionales (Juegos Panamericanos 1951, Mundial de Básquet 1950…) y se apoyó económicamente a los deportistas (así Fangio pudo ser campeón mundial de Fórmula Uno).

El apoyo a los deportes no tradicionales fueron otra característica del gobierno peronista. La promoción del deporte fue entonces una prioridad tanto en el ámbito profesional como amateur y comunitario (como fueron los Juegos Nacionales Evita).

El golpe de Estado cívico-militar-clerical de septiembre de 1955 se propuso terminar con toda una época y una cultura del deporte y también con una camada de deportistas brillantes a los que se los prohibió y proscribió. Cualquier deportista sospechado de haber brindado su apoyo a la gestión peronista fue condenado a la exclusión social.

El escritor y periodista Víctor Lupo en su ineludible libro “Historia Política del deporte en Argentina” demuestra que más de 500 deportistas fueron víctimas de aquella dictadura que violó los derechos humanos, civiles y políticos de nuestra población.

Algunos de aquellos más de 500 deportistas fueron:

Mary Terán, quien fuera la primera deportista argentina en alcanzar los primeros planos en el tenis mundial. Y fue quien abrió este deporte a las clases populares, ya que a través de la Fundación Eva Perón proporcionaba raquetas a chicos y chicas de hogares humildes a quienes ella les daba lecciones gratis. La elite del tenis nunca se lo perdonó.

Osvaldo Suárez, atleta, corredor de larga distancia. Fue múltiple campeón panamericano de atletismo. En 1958, el presidente Arturo Frondizi lo indultó.

Enriqueta Duarte, la primera mujer argentina en cruzar a nado el Canal de la Mancha.

Eduardo Guerrero, ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952, en remo.

Delfo Cabrera, atleta santafecino que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948.

Pascualito Pérez, boxeador de peso mosca, ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1948 y primer campeón mundial argentino. Cuando combatía en el Luna Park, el presidente Perón ocupaba un lugar en la primera fila.

José María Gatica, boxeador nacido en San Luis, símbolo peronista. En 1956, la policía del régimen dictatorial lo llevo preso por haber peleado con su licencia vencida y acabó con su carrera.

Los basquetbolistas argentinos campeones del mundo en 1950, la dictadura los suspendió de por vida por haber recibido un regalo del gobierno peronista después del Mundial.

Para Víctor Lupo, aquella dictadura de 1955-58, llevo a cabo un «genocidio deportivo» que fue acompañado por un discurso monolítico propalado por todos los medios de comunicación.

Carlos Alberto Bonet

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