JUAN JOSÉ MADERNA: «NUNCA LAS LUCES DE LA GRAN CIUDAD ME ENCEGUECIERON»

Juan José Maderna, nacido en Pergamino, es un profesional sumamente respetado, tanto en el ámbito radial, como el televisivo, hoy alejado de ambos medios dentro del sector privado, y en la actualidad ejerciendo su tarea como Director General de transmisión de la Presidencia de la Nación, su trayectoria habla de los comienzos en Pergamino, su paso por Radio Rivadavia y su inconfundible imagen en el mítico Nuevediario del Canal de Alejandro Romay, junto a Juan Carlos Pérez Loizeau y otros periodistas.

Con un estilo franco, claro, y natural que lo acerca a su pueblo, y también lo reafirma como uno de los mejores profesionales de los medios de comunicación, a nivel nacional.

Una hermosa anécdota de su persona, las últimas veces que estuvo por Pergamino trabajando dentro de su rol profesional, fue para un festival de cine organizado por AluCinArte, aquel grupo que lideraba el inolvidable Omar Re.

Después ha vuelto para caminar las calles de su ciudad natal, y recordar maravillosos momentos con amigos, aunque jamás perdió el contacto con sus afectos, ni con su barrio.

Aquí, Juanjo Maderna, expresando un poco de los inicios, la gran trayectoria. Siendo parte de la historia del ámbito privado, y hoy incursionando en el ámbito público de la comunicación, sobre todo televisiva.

¿Cómo surgió en vos el deseo de estudiar y trabajar como locutor y periodista?

Creo que, prácticamente, nací sintiendo ese deseo. Era muy chico, en la Escuela N° 1 de calle Merced, una época en la cual, las celebraciones patrias se realizaban el día especifico, y solía tener alguna participación: lectura de poesía, o actuación, siempre bajo la supervisión de papá, que era un enamorado de la música, tocaba el piano, cantaba. Me fue trasmitiendo ese mundo casi naturalmente. De esa forma fui agudizando el oído tanto por él, como por mi abuelo, Juan Nicolás Fucci, también un personaje de Pergamino, tocaba la guitarra, y yo cantaba, zapateaba. Eso fue colaborando para que existiese una suerte de formación y exigencia para expresarse, tanto en la voz hablada, también cantada y en la participación con el público. Me resultaba muy agradable, lo sentía como parte de mí.

¿Cuál fue tu primera experiencia profesional?

Recuerdo mi primer contacto masivo, fue con un programa de radio en Pergamino, en Radio Más. El programa se llamaba «Anocheciendo con nuestros cantares» y era de folclore, los domingos por la tarde. Lo realizaba con un compañero y amigo, Luís Rubial. El dueño de la radio, en ese momento, era (Pololo) Masagué. Ese programa me permitió, en el Hotel Americano, entrevistar a un grande del folclore, en el año 1972. A Jorge Cafrune. Imposible olvidar esa figura emblemática de nuestro país.

También conduje durante la mañana, Radio Impacto de Colón.

Con más experiencia, tuve una posibilidad impresionante, una de las radios más importantes de la zona, LT 24 Radio San Nicolás, ahí estuve conduciendo programas, realizando locución comercial, y me encontré con personas muy significativas en mi vida: los dueños, Aldo Ramini, junto con Julio Martí.

Y generé vínculo con un gran amigo, Pupi Mendoza, él me vio condiciones, me motivo a estudiar locución en Buenos Aires, a prepararme profesionalmente.

Entonces, apenas terminé la secundaria, me mudé a Buenos Aires, y tomé la decisión de estudiar Locución, también Periodismo en La Escuela de Obreros Católicos.

Mi primera posibilidad profesional en Buenos Aires surge debutando en Radio Rivadavia. En Pergamino no teníamos televisión, escuchábamos radio, y trabajar con figuras que acostumbrábamos a escuchar fue increíble, trabajé con Héctor Larrea, Antonio Carrizo, Orlando Marconi, Llamas de Madariaga, Daniel Mendoza, Rubén Aldao, Rubén Bayon, Miguel Angel Merellano, con todos los integrantes del Rotativo del Aire, fui locutor de Muñoz, de Casarella, García Blanco, era una catedral, existía un grado de exigencia muy marcado. Fue mi verdadera escuela, aprendí muchísimo, y me sentí tan feliz.

¿Qué recordás como bisagra en tu carrera, o cómo un momento movilizante?

La experiencia de trabajar en Radio Rivadavia me abrió la cabeza, y como provengo de un hogar humilde, de trabajadores, comencé a pensar que debía ampliar el espectro laboral para tener un mejor ingreso, crecer en mi profesión. También daba clases de locución en la Escuela de Locutores. Y en esos tiempos, apareció lo mágico, lo que había soñado tanto que era poder trabajar en televisión. Ahí existió un grupo de personas increíbles, que no puedo olvidarme jamás, que me tendieron una mano para conocer un nuevo mundo como fue la televisión.

Y debo nombrar, en primer término, a un periodista deportivo, Tito Biondi, que falleció hace poco, él me convoco a una prueba junto a Mario Caligari. Fueron los creadores de los noticieros en televisión, armaron los noticieros de Canal 13 en la década del ´80. Y ellos me convocaron, comencé a trabajar en el año 1983, con Nicolás Kasanzew, Teté Coustarot y Silvia Merello.

Comenzó una etapa sorprendente, conocí a un hombre que, por los tiempos de los tiempos, estará en la cabeza de los argentinos, que fue Alejandro Romay.

¿Cómo era el vínculo con Alejandro Romay?

Alejandro era un distinto, viví todas las experiencias con él; Alejandro Romay me consideró como profesional, como persona, y me dio la posibilidad de, no solamente trabajar en el Canal 9, también me llevo a conocer Estados Unidos, con treinta y pico de años, fui Gerente de Noticias del Canal 41, que Alejandro Romay había comprado en Miami. Ya en esa época trabajaba en Nuevediario. Y por supuesto también hay que nombrar una persona muy importante en mi vida, fue un creativo absoluto en las noticias, Horacio José Larrosa, era un productor con una visión superlativa, con una capacidad de trabajo brutal, permitió que Nuevediario fuera, es y será un noticiero que marcó una época y el más visto en la Argentina, llegando en su momento hasta cincuenta puntos de rating.

¿Cómo fue tu experiencia en el mítico nuevediario?

Para la época, se logró llegar a los sentimientos de los televidentes. El espíritu creativo de Larrosa era impresionante, se manejaba como si fuera un entrenador de fútbol, poniendo a cada integrante del equipo en el lugar que debía poner. Las personas que realizaban espectáculos, eran las apropiadas para ese lugar, porque sabían y conocían. Como las personas que trabajaban en deporte, por ejemplo: Enrique Montoni, que lograba un vínculo con Maradona como pocos periodistas. Teníamos la posibilidad de ingresar a la casa de Diego, la relación con su familia, sus hogares en Buenos Aires y en Europa. Teníamos la capacidad de mostrar lo que otros medios no veían o no podían. Existía un esquema creativo que se había generado, y salía de esa estructura rígida, en la cual estaban acostumbrados los medios a ofrecer las noticas. Nuevediario era un noticiero con dialogo directo, familiar, afectivo. En muchos casos los entrevistados se sentían protagonistas, se les daba un lugar de iguales, sin poner distancia. Había una mística difícil de poder ver en noticieros anteriores y posteriores a Nuevediario. Hoy en día viendo Canal 9 no se logra lo que pasaba tiempo atrás. Te voy a contar algo reciente, hace cuarenta y ocho horas estuve en dialogo con Diego Romay, uno de los hijos de Alejandro Romay, con el cual me une una profunda amistad, y el comentaba, que difícil es poder lograr esa mística hoy, que se generaba con la presencia de su padre. Y yo le dije que Alejandro Romay no solamente era un hombre conocedor de los medios, si no que llegaba a los sentimientos de la gente. Como en mi situación, Alejandro Romay me prestó dinero para comprar mi casa. Ante ese tipo de actitudes, cualquier integrante tenía puesta la camiseta de una manera muy especial, donde nada nos detenía para dar los pasos que correspondían y ser los mejores en el rubro, dado también la actitud solidaria y empática con su equipo y la gente.

Después Nuevediario finalizó porque no supo generar los ajustes que debía realizar, pensando ya pasado el tiempo, creo que el problema fue sentimental, así como un entrenador de fútbol tiene que sacar del equipo algún amigo, para poner algún joven que se encuentra con mayor fortaleza. Son decisiones complicadas de realizar y no siempre se logran a tiempo. Los cambios que se realizaron en Canal 9 fueron tardíos, igualmente hay que comprender que todo tiene ciclos. Y a veces también los responsables del éxito se confunden, le dan paso a cierta soberbia, y eso frena el crecimiento, comienza a perderse, destruirse lo generado.

¿Cómo fue ser productor de noticias en un canal de televisión alternativo, Canal 26?

Debía buscar un campo de acción diferente, porque no estaba más el trabajo en Canal 9. Comencé a movilizarme de cero, recién aparecía al aire Canal 26, tuvieron la generosidad de darme trabajo, y fui Jefe de Noticias de Canal 26. También surgen nombres muy ligados, que nunca voy a poder olvidar, uno de ellos es Cacho Ayala, era el gerente de noticias, y otra persona, el dueño del Canal, sigo en contacto hasta el día de hoy, Alberto Pierri.

Hay que plantear una diferencia entre Canal 9 y Canal 26, la diferencia está dada en que Canal 9 era un canal de TV que da posibilidades no solo a noticias, sino también a distintos programas. Canal 26 era básicamente Canal de noticias, en donde tenés que alimentar esa pantalla las veinticuatro horas, se necesita un entrenamiento absolutamente distinto; se trata de información permanente. Cuando comencé el esquema de noticias era muy diferente al que se está realizando hoy en día. El Canal 26 de hoy es completamente distinto al que gestione yo en su momento. Pero fue una etapa sorprendente.

¿Cómo fue su trayecto periodístico en La Matanza?

Yo decido finalizar el ciclo en Canal 26, porque estaba en la búsqueda de otra experiencia. Y un poco desencantado. En los últimos tiempos, los medios de comunicación no son lo que eran, no me sentía identificado con lo que estaba sucediendo. Y como soy un hombre de Fe, creyente, necesitaba que se abra la posibilidad de algo distinto. Y apareció la incorporación al trabajo público, deje el ámbito privado, para seguir en el ámbito público. Comenzando a trabajar como Director de imagen del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, cuyo Jefe de Gobierno en ese momento era Daniel Scioli. Viví la experiencia de acompañar a Daniel Scioli, en su campaña presidencial, siempre desde el área que conozco, los medios de comunicación, en especial la televisión. Y cuando finalizó el trabajo con Daniel Scioli, cuando perdió con Mauricio Macri, apareció mágicamente la posibilidad de ser Subsecretario de Comunicaciones de Verónica Magario en La Matanza. Comencé a desarrollar esa actividad con toda la experiencia en el ámbito privado, sumado a la vivencia en la gestión pública. Cuando terminó este trabajo, me fui movilizando, siendo en el medio bastante conocido, fui convocado para manejar la Dirección General de transmisión de la Presidencia de la Nación de Alberto Fernández.

¿Qué recuerdos tenés de tu ciudad natal, Pergamino?

Hay direcciones que me llegan al alma. No me puedo olvidar donde nací, Pueyrredón 686. Ahí viví hasta que cursé sexto grado. Y tampoco puedo olvidar Emilio R. Coni 828, que fue mi segunda vivienda.

Hablar de Pergamino, es hablar del lugar donde nací, viví hasta finalizar la escuela secundaria y tomé la determinación de seguir mis sueños en Buenos Aires. Pero sigo arraigado a la ciudad, aunque no viajo con la misma frecuencia que lo hacía antes, pero siempre manteniendo contacto directo con mis amigos de la escuela primaria, secundaria. Los amigos de mi barrio. Es más, a través de la tecnología, he armada un grupo de WhatsApp con mis amigos de la escuela primaria, y una o dos veces por semana, nos escribimos; para mí es muy importante, porque me mantiene aferrado a mis orígenes. Yo tengo muy claro quién soy, de donde vengo, y nunca las luces de la gran ciudad me enceguecieron, soy fiel a la educación que he tenido, a como me he movido en la vida, me conozco mucho, sé moverme para sentirme bien y para hacer sentir bien a los que están cerca de mío.

Este negocio de la radio y TV es difícil, competitivo, poco solidario; encontrar amigos, referentes que te ayuden, no es tarea fácil. Hay una persona que fue muy valiosa en mi vida, uno de los conductores más importantes de la televisión argentina: Juan Carlos Pérez Loizeau, fue un hombre exitoso en todos los Canales que se desempeñó, y fue mi gran amigo, y gran persona. También me gustaría nombrar a (Carlos) Trincavelli padre, (Carlos) Trincavelli hijo, porque trabajé en LT35 Radio Mon en varios programas, y realicé un programa «Estado de ánimo» bastante conocido. Llegué a trabajar con Carlos Del Valle en otros programas de dicha radio. Tuve mucho trato con Gastón Calvelo, y también con (José Alberto) García.

María José Sharry

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