YO NO ME RINDO. YO NO COLABORO

ARROSTITO, Esther Norma. (Paula, Gaby o Gaviota)

¿Aplicar la perspectiva de género de hoy para el ayer? No, no es eso, sólo es un intento de superar los estereotipos que presentan a los hombres como combativos y a las mujeres como pacíficas. Hacer un análisis de los diferentes roles asignados a unos y a otras en algunas organizaciones políticas en la década del 70, es importante para determinar cuál es el papel que jugaron ellas como combatientes.

Tratando de ponerle un rostro a alguna de esas muchas mujeres, se visualiza la imagen de Norma Esther Arrostito, La Gaby. Quizá también aparezca una reflexión de cómo, pese al intento de borrar su nombre, ella aparece, se abre paso en el túnel de la memoria entre tantos hombres y logra superar las contradicciones, los vacíos y las rupturas que le deja su participación como cuerpo armado.

A veces dejamos de nombrar a alguien porque resulta incómodo hacerlo… o porque es incómoda la mirada de «los otros». Otra cuestión es cuando se deja de nombrar a alguien en determinada época porque es peligroso, esa época fue un tiempo de muerte y desapariciones. La realidad es que por razones muy diversas fue innombrable. Tampoco en este texto tratamos de analizar las razones, aunque se podrían pensar algunas tesis, la idea es hacer un aporte para que se conozca quien fue, para eso he ido recopilando de distintas fuentes y obviamente la elección es algo subjetivo, casi siempre.

El perfil de Norma Arrostito es, tanto por lo que tiene de leyenda como por lo trágico, uno de los capítulos que merecen ser tratados.

Singular y paradigmática, pero a la vez con mucha similitud a las militantes de su época. Nacida en una familia de clase media cuya infancia transcurrió en Villa del Parque lleva en sus espaldas los ideales y las traiciones de las jóvenes a quienes la autodenominada Revolución Libertadora dejó un sabor amargo. Impronta de desconocimiento en la niñez, y despertar en la adolescencia sacudiéndose el antiperonismo, en esa década de los 60 y en la siguiente intentaron –como Marx y Rimbaud exigían- cambiar el mundo, cambiar la vida. Si el destino particular de Norma Arrostito arroja luz es porque su papel no fue el de una heroína o una víctima (aunque fuera las dos cosas) sino porque refleja con generosidad los conflictos y las armonías de una época que merece, lucidez y entendimiento del contexto de esta mujer soslayada por la historia argentina. Había nacido el 17 de enero de 1940 en esta capital. Se recibe de maestra, pero no ejerce su profesión. Para 1967 rompió con su marido Rubén Roitvan y con el Partido Comunista (PC) en el que militaba. Ingresó tiempo después a Acción Revolucionaria Peronista (ARP). Al poco tiempo lo conoció a Fernando Abal Medina con quien la unió un gran afecto. Para 1968 recibe instrucción militar en Cuba. Al volver de La Habana, con Abal Medina deciden irse a vivir juntos. Con otros compañeros conforman el comando “Juan José Valle” y se lanzan a la lucha armada. Cuando Abal Medina muere en un enfrentamiento con la policía provincial en la localidad bonaerense de William Morris, será para todo el resto de la organización, dicho esto con inmenso respeto: «La Viuda». Estuvo a cargo de una Unidad Básica Revolucionaria de Combate (UBRC) en Lomas de Zamora, por lo que era parte de la Columna Sur de Montoneros. Debe saberse también que cuando fue el regreso definitivo de Perón el 20 de junio de 1973, Arrostito con el sobrenombre de guerra de «Irma», avanzó sobre Ezeiza para esperar al Líder, como parte de la Columna Sur N° 2 y fue herida en una pierna. Hay muchos testimonios, el de Comanche, un militante montonero que la admiró mucho y fue su chofer, que recuerda: «Como ella tenía una responsabilidad estuvo en Ezeiza donde recibió una herida de bala, por lo que la llevaron al hospital. La Orga, previniendo que algo podía ocurrir, destinó varias ambulancias en la zona. Yo manejaba una de ellas, así que con la ambulancia la saqué del hospital».

Esther Norma Arrostito fue uno de los «bronces» de la organización político-militar Montoneros y formó parte del grupo que secuestro al General Pedro Eugenio Aramburu el 29 de mayo de 1970. Y a medida que pasa el tiempo su historia se agranda y se multiplican las investigaciones y homenajes. En 2008 con la dirección de Luis César D’Angiolillo se estrenó en el cine, una película de 90 minutos de duración titulada: «Norma Arrostito. Gaby, la Montonera» interpretada por Julieta Díaz. Por otro lado, dos producciones audiovisuales, tuvieron el mismo gestor: la Escuela Secundaria N° 20 sita en San Martín, provincia de Buenos Aires. Los alumnos de dicho establecimiento educativo se preguntaban porque Esther Norma Arrostito no estaba en el listado ni el homenaje mural que dicho colegio propiciaba para sus ex alumnos asesinados por el Terrorismo de Estado. Así fue que confeccionaron primero: «Norma Arrostito. La INNombrable» (2010) y luego «Norma Arrostito. La INNombrable vuelve a la escuela» (2011), gracias a la investigación que llevaron adelante.

YO NO COLABORO

«Yo no me rindo. Yo no colaboro. Mi nombre es Norma Esther Arrostito. Mi nombre de guerra es Gaby. Mi grado es capitán del Ejército Montonero. Esta es la única información que les pienso brindar».

«Yo no colaboro» le dijo acercándose a su oído, en tanto hacía que la saludaba a Graciela Daleo, la nueva secuestrada de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en el barrio de Nuñez. Era la forma que encontró «Gaby» Arrostito para hacerle saber a su compañera de militancia, que más allá de lo que dijesen los marinos genocidas o ella mismo aparentase, esa era la única realidad: «no colaboraba con los represores». Arrostito estaba en cautiverio desde el 2 de diciembre de 1976 cuando fue secuestrada por un grupo de tareas en Bánfield, provincia de Buenos Aires. Cuando la levantaron ella tomó la pastilla de cianuro, pero los represores se la sacaron. Como tenía otra pastilla en el corpiño, más tarde también se la tomó y obtuvo el mismo resultado. La torturaron pero no dijo nada. Sus captores falsearon la información e hicieron creer que había muerto en el enfrentamiento previo al intento de captura.  

Tal como relata en parte de su nota Daniel Cecchini en Infobae del 4 de diciembre de 2021: El 4 de diciembre de 1976 los principales diarios argentinos tenían una noticia principal «Abatieron a una cabecilla de la subversión», tituló el de mayor circulación, con una bajada que aclaraba: «Es Norma Arrostito, figura clave de un grupo sedicioso». La censura de la dictadura impedía nombrar a la organización a la que pertenecía la guerrillera «abatida», pero todo el mundo sabía que el «grupo sedicioso”» innombrado e innombrable era Montoneros, de la cual Arrostito era una de sus principales dirigentes. Tal como expresaba al comienzo, aparece lo que no se nombra lo innombrable, no se publicaban los nombres de las «organizaciones subversivas», y casi toda la información sobre la «guerra antisubversiva» se basaba en los comunicados de las Fuerzas Armadas, los diarios casi siempre los reproducían textualmente. Por eso no es de extrañar que en la mayoría de los diarios apareciera esta fake news.

La verdad es que por más de un año estuvo con grilletes en sus pies sujetos a una bala de cañón de 25 kg y fue mostrada por sus asesinos como un trofeo de guerra. El 15 de enero de 1978 le aplicaron adrede una inyección letal de pentotal y su cuerpo fue desaparecido. Otros testigos dicen que la fecha fue el 9 de enero del mismo año, es decir 6 días antes, pero por una inyección mal aplicada. Su cuerpo fue quemado en la ESMA. Al morir contaba con 36 años de edad.

Fuentes:

  • Baschetti, Roberto/ Militantes del peronismo revolucionario uno por uno
  • Cecchini, Daniel/ Infobae. La falsa muerte en un “enfrentamiento” de la líder montonera más buscada por la dictadura.
  • Makovsky, Pablo / El Ciudano . Vida cotidiana en los 70: morir dos veces
  • Seidón, Gabriela. La Montonera.  Biografia de Norma Arrostito

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Silvana Gerlo

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