BUENOS VECINOS, UN USO POSIBLE DE LA DIFERENCIA

Uno y Otro – Unx y Otrx. 
Lo Uno y lo diverso – Lx Unx y lo diversx. 
Singularidad y diferencia. 
Diversidad y alteridad. 
Cada época con sus modos de lazo y en ellos el tratamiento de lo diferente. 
¿Cómo definir eso distinto, eso Otro que no encaja y queda entonces como resto?[i]
Podríamos preguntarnos, ¿Cómo viven los unos y cómo se enlazan con los otros?
Una pregunta que supone una relación entre el modo de vivir y el lazo social.
¿Cómo entra allí la máxima alteridad que es el Otro?
Esa diferencia absoluta con la que nos topamos día a día. Otredad que desconocemos y en la que no nos reflejamos como en ningún espejo.

Los términos

Diversidad, dice el diccionario, se vincula a variedad –desemejanza– diferencia. Dice Carlos Skliar, investigador, diversidad «es al mismo tiempo, todo y nada, una marca, un consumo»[ii].

En tiempos donde el territorio humano se divide en variadas segregaciones, la diversidad como nombre que intenta incluir lo distinto, no siempre lo logra. Porque no es sólo una cuestión de nombre, de nombrar, de enunciados y proclamaciones. Alzar la voz es de un valor importante, pero no alcanza muchas veces a inscribir en el cuerpo social a modo de introducir una nueva cartografía que haga de brújula.

En el tratamiento que eso tenga en el lazo y en el cuerpo social, estará la cuestión: ¿inclusión–exclusión-segregación–racismo? En ese sentido, es que no da lo mismo, vivir en una sociedad, en una comunidad, un mundo más o menos ampliado donde quepan otros mundos, muchos mundos, el mar de fueguitos del que nos habló/escribió Eduardo Galeano[iii] o no.

Ser buenos vecinos, una fórmula que implica la convivencia en la diversidad, un trato con el otro como diferente, a distancia de lo más singular, no sin considerar esa diferencia.

C. Skliar, lo trata en relación a la escuela, apoyándose en lecturas de la filosofía y pedagogía de la diferencia[iv], no veo inconveniente en extrapolar o servirnos de algunos de esos desarrollos para pensar la vida en comunidad. Tomando su puño, diríamos que «la condición plural y múltiple de lo humano» no puede ser tomada «como una catástrofe que habría que remediar. De ahí la inveterada tendencia a pensar la política, la sociedad, la cultura o el lenguaje de modo homogéneo y altamente problemático: lamentablemente vivimos entre diferencias y, se nos dice, nuestra tarea consiste ahora en rehacer cierta unidad o, por lo menos, administrar la diversidad siempre desde el punto de vista del provecho del Capital y del orden del Estado. Habría que recomponer la pluralidad y no la libertad desde la perspectiva de una ligera enunciación que repita, sin pasión, todos los nombres de la alteridad».

El tratamiento, el trato que en una sociedad determinada tenga la diferencia–lo diferente nos dará los modos de relación y de funcionamiento de esa sociedad. Por ello la importancia en situar la función de introducir ciertos términos como la diferencia o diversidad y no como una marca a consumir.

Aquí retomo una referencia de J. Lacan cuando sitúa fraternidad y su reverso: la segregación, es decir de modo muy sintético y reducido, lo que hace conjunto y define lo fraterno, deja por fuera –segregado– lo que no. El destino de eso segregado dará determinado funcionamiento de un lazo social. Uno de los modos de la segregación es bajo la premisa universalizante, del discurso del para–todos, en tanto queda excluida la diferencia.

J. Lacan, llama a la segregación, manía de la fraternidad, y nos invita a interrogarla, ubicando el origen de la fraternidad en la segregación, que implica separar, dejar afuera. Va a decir: «sólo conozco un origen de la fraternidad, es la segregación (…) todo lo que existe se basa en la segregación, y la fraternidad lo primero, la fraternidad se concibe sólo como fundamento del estar separados»[v].

La segregación en algún punto se vincula con el racismo, en tanto el odio racial se dirige al ser del Otro, no es simbólico, sino que extrae un rasgo, un pedazo de su cuerpo que es el señalado como a partir del cual se instaura la segregación. De allí la importancia en que los cuerpos tengan lugar, en su variedad y en su diferencia, en el funcionamiento de una sociedad determinada a fin de favorecer la vida en comunidad.

Vecindades, un término posible

No en todos los lugares existen lxs vecinxs, ni a cualquiera se le adjudica este nombre, están lxs que viven en el mismo barrio, en el mismo edificio, al lado, enfrente, arriba o abajo, en fin, territorialidades. Pero vecinxs, son aquellos cercanxs y distintxs, no viven en la misma casa ni son del medio familiar, pero pueden participar de cierta intimidad siendo externxs, hay cierta banda de Moebius que bien podría definir la vecindad, en esa especie de extimidad que la caracteriza, un circuito que a veces nos lleva al interior y otras nos deja en el litoral.

BANDA DE MOEBIUS

Lo éxtimo, ese neologismo de J. Lacan, lo más próximo, lo más interior, sin dejar de ser exterior. La buena distancia, que permita un vacío donde tenga lugar la diferencia, ese resto del que muchas veces no se quiere saber, eso que no encaja. Sólo ahí será posible la invención de un lazo social que no se fundamente en la segregación. Ser buenxs vecinxs–la buena distancia, hará posible la cercanía, a veces más y otras menos. Por el contrario, cuando esto se desconoce, es la instauración de la segregación con sus formas contemporáneas, es lo separado al modo del rechazo, de la intolerancia, de una sociedad solo para algunxs, lo que retorna en lo peor.

[i] Svankmajer, Jan (1982). Dimensiones del diálogo. Stop Moción – cortometraje surrealista extraído de https://www.youtube.com/watch?v=L-gGpWpra-g&t=24s
[ii] Skliar, C. extraído de www.flacso.org.ar/investigaciones/imagenes-y-discursos-de-la-diferencia-en-la-escuela
[iii] Galeano, E. (1989) “El mar de fueguitos” en El libro de los abrazos. Siglo XXI Editores. Uruguay.
[iv] www.flacso.org.ar/investigaciones/imagenes-y-discursos-de-la-diferencia-en-la-escuela
[v] Lacan, J. (2006). El reverso del psicoanálisis. El Seminario – Libro XVII. Ed. Paidós, pág. 121.

Griselda Enrico

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