LA MILITANCIA ARTÍSTICA Y LAS CONVICCIONES POLÍTICAS COMO ORIGEN Y FUNDAMENTO

Los 50 años de teatro de Neme y aquellos jóvenes de los ’70 que dieron origen a la continuidad.

50 AÑOS DE TEATRO DE NEME - FOTO © LAURA RIERA

Neme Carenzo cumplió 50 años de teatro y lo festejó como debía, con público presencial en un espectáculo maravilloso en el que recordó algunas de sus mejores obras con sus compañeres de entonces y de ahora. Una sala repleta en el Teatro Unión aplaudió al actor por el festejo y reconoció su talento.

En pandemia, el actor, ya había hecho un video (porque los 50 los cumplió en 2020) que habría que ver con muchísima atención y como le digo a él, debería ser proyectado en las escuelas del distrito al menos, porque en la filmación no solo se resume la magnífica carrera del artista, sino que se hace un paralelo con lo que, en cada momento, sucedía en el país, quedando demostrado que la realidad influye en el arte y a la inversa, pero que el teatro independiente y regional -en este caso- nunca se detiene; diríamos que no hay barreras ni censura, ni trabas impuestas ni prohibiciones que lo detengan; más bien lo fortalecen.

Vayamos por parte. Carenzo cuenta sus inicios en Juventud de Teatro -grupo del que es cofundador- y hay una pregunta que siempre se ha hecho ¿Por qué se instala en la historia de la cultura local, de manera tan profunda, el nacimiento y trayecto de este grupo? Teniendo en cuenta que fue creado por jóvenes de apenas 16 años y algunos de menos también. Era 1970 –año en que comienza el largo camino de quien hoy homenajeamos- y sigue vigente hasta 1991, aunque sus “secuelas” son visibles actualmente también.

En fin, que ese grupo supero todo lo previsto. No recordamos en la historia del teatro de Pergamino actores que hayan persistido sobre el escenario durante 50 años y ya van dos de este grupo que los festejan, teniendo en cuenta que no serán los únicos; los años seguirán trayendo festejos. Fue, sin lugar a dudas, el grupo teatral más influyente de la historia del teatro independiente de esta ciudad y la región, objetivamente y sin olvidar la pertenencia de quien escribe la nota, al mismo. Las pruebas a la vista.

Fue creado en un clima de militancia juvenil en el que pertenecer a una institución de bien común era casi una necesidad, en épocas en que la juventud estaba movilizada y Pergamino disfrutaba de una Semana de la Juventud en la que todas las instituciones que eran cerca de 15 se unían para que la ciudad tuviera su gran fiesta. Instituciones de distintas ideologías y objetivos se ponían de acuerdo para realizar una programación de actos que superaba ampliamente otro tipo de festejos organizados por entes oficiales dependientes, por ese entonces, de gobiernos de facto o sencillamente dictaduras.

Vamos al texto del video que pertenece al querido y admirado Neme: “Durante la primera parte de la década setentista se dio el auge del teatro politizado, con gran influencia del teatro de vanguardia de los 60, apoyado en la poética del teatro del absurdo histórico. Hubo una gran influencia del legado del Instituto Di Tella, del Fray Mocho y de otros grupos, surgió una brillante generación de directores, dramaturgos, actores y actrices que dieron un salto de calidad al teatro nacional. La militancia política, gremial, social y cultural fueron las premisas a seguir; el compromiso con la ideología y el sentir que se podía cambiar el rumbo histórico del país, fueron los motores del día a día. Nace Juventud de Teatro, un grupo al que iba a pertenecer por más de 20 años y el seno del que salieron, prácticamente, todos los actores que pisaron los escenarios locales en las décadas del 70, 80 y parte del 90”.

Esa es una de las mejores razones; revisar ese momento histórico es tarea de todos y va mucho más allá del teatro que genero esta “militancia artística” y que ya lleva 50 años y más también.

Agrego los primeros párrafos de un libro sobre la historia de Juventud de Teatro que hace mucho tiempo escribí y jamás publiqué (será motivo de otra nota desandar el porqué): “… entrábamos de lleno en el verano del setenta, una década que marcaría a fuego a toda una generación a la que pertenecíamos y amábamos profundamente.

Por esos tiempos, en Pergamino, era imposible no vincularse a una institución juvenil. Los roles de solidaridad y participación estaban insertos en una juventud segura de que se podía luchar por un mundo diferente y decidida a hacerlo.

Pergamino tenía entidades públicas al por mayor, en donde los jóvenes podíamos discutir y cuestionar la realidad que se presentaba, con nuestros propios códigos.

Yo estaba en la parte joven del Rotary Club: el Interact, un grupo de gente que, a pesar de responder los mandamientos del club internacional, hacía su propia entrega y muchas veces no ocultaba sus disentimientos con la ‘colonización’ de la propuesta. La Acción Católica se había transformado en el Ateneo La Merced (negándose a seguir siendo agrupación “Pio XII, ya que ese Papa estaba ligado al nazismo) y muchos de nuestros amigos militaban en él. Pero, para mí, la vida tenía un solo nombre: teatro…y las máscaras de la alegría y la tristeza me acompañaban en cuanto proyecto asumía con mis apenas dieciséis años.

El punto obligado de reunión para los jóvenes era los domingos a las doce, en la Plaza Merced para ver salir a las chicas de la iglesia y muchas veces irnos con ellas a charlar (enamorarnos…) y a pasear por la calle San Nicolás.

Allí, en un banco de esa plaza, justo frente a la iglesia mayor, una tarde, me encontré con Hugo Conticello, “capo” del Ateneo, que me habló de hacer una obra teatral que se llamaba “Altitud 3.200”, y que según lo que me contó, había sido escrita por un profesor de la universidad francesa -Julien Luchaire- para sus alumnos.

Todo consistía en unir al Interact y al Ateneo para elegir de entre sus integrantes los actores que compondrían el elenco…”

Producto de la militancia que, en los años posteriores, tras el secundario ya no iba a ser por las instituciones, sino identificados con determinadas ideologías políticas.

Como dice en el video, Neme: “El segundo lustro de la década del 70 nos gana la dictadura más sangrienta de la historia: cierre de salas, prohibición de espectáculos, persecución y desaparición de actores y actrices, crisis, exilios y autoexilios; elegir una obra y sostener la actividad como sea, era la premisa fundamental. Luego de la elección de la obra teníamos que juntar el elenco y, a partir de allí, comenzaba la denodada búsqueda de un lugar convencional o no, donde subir a escena; tiempos en los cuales pensar qué hacer era prudente y hacerlo lo era aún más. Así fue que hicimos obras cortas del Clan Stivel que, claramente, estaban prohibidas…”

El resto es para una larga historia; parte de la cual disfrutamos el sábado 23 de octubre en el Teatro Unión festejando con Neme sus intensos 50 años de teatro.

Esto fue el principio y el porqué de la permanencia de este grupo. No solo había que saber hacer teatro, había que tener claro hacia dónde queríamos ir, con las convicciones lo suficientemente fuertes como para lograr esos objetivos; hacer arte implicaba claridad política

Así de claro y preciso.

Felicitaciones y gracias Neme, por estos intensos 50 años de Teatro y de historia del teatro independiente regional.

Jorge Sharry

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