ROMA VAQUERO DÍAZ, LA ARTISTA QUE PUEDE DETERMINAR “CUANTOS CUERPOS ENTRAN EN UN CUERPO”

“Considero la practica artística como una forma de conocimiento, una praxis de libertad que posibilita otras formas de encuentro, de entrega, de crear mundos en el mundo”

Cuántos cuerpos entran en un cuerpo | Libro | Roma Vaquero Díaz

Roma Vaquero Díaz es una artista multifacética y diferente que, actualmente, reside en Buenos Aires, pero dejó en esta ciudad una impronta señalada con obras profundas y reflexivas que los que las hemos presenciado no vamos a olvidar. Su trabajo en danza que desembocó en sucesivas performances de impactante interés y la identifico como una de las artistas más talentosas de esta ciudad, hasta que sus pasos se dirigieron a la gran urbe, para perfeccionarse y expandir su arte.

Nadie olvida cuando allá por 2011, en la muestra colectiva “Nadie Olvida Nada, Arte con Memoria”, presentada en la víspera y madrugada de un 24 de marzo, entre objetos expuestos por la memoria, la figura presente de una joven atada de pies y manos y con los ojos detrás de una venda negra, permanecía allí, expectante como para que nadie escapara a su magnetismo extraño y, de a ratos, intolerable, posibilitando la trascendencia de quienes sucumbieron, detenidos, torturados y asesinados en tiempos de la dictadura genocida eclesiástica cívica militar.

Presencia | Performance | Roma Vaquero Díaz | 2011

Allí estaba, serena, pausada, trabajando con la emoción dibujando el ritmo de su sangre, su figura impedida; tierna, oscura, tibia, expuesta, indefensa, golpeando nuestro instante en su injusta inmovilidad; y ese rostro que enamoraba y convocaba horrorosamente mientras latía la memoria de los 30 mil que ya no están.

Roma Vaquero Díaz, una artista maravillosa que continua en una búsqueda trascendente y plena de hermosura.

Aquí, una charla con ella, para La Banquina.

La herida como línea | Autorretrato | Roma Vaquero Díaz

¿Cómo nos explicas que es una performance?
Creo que es necesario correrse un poco de la duda ontológica acerca de qué es la performance y en su lugar comenzar a habitar esta idea de que la palabra performance, un organismo vivo que late, se nutre y muta. Es una palabra en movimiento, siempre inquieta.

Pero intentando ordenar un poco los múltiples sentidos podemos decir que la palabra performance se usa como sinónimo de rendimiento: “¡Tuvo una muy buena performance!”, como lente metodológico para analizar ciertos acontecimientos sociales como la ronda de las Madres de Plaza de Mayo; como procedimiento para el hacer, como es el caso de la escritura performática y, finalmente, como arte de performance. Yo me dedico a esta última.

El arte de performance es una práctica artística que se ubica en el espacio autobiográfico y es una forma de autoconocimiento, pero al mismo tiempo es una forma de conocimiento social y comunitario, ya que el núcleo del arte de performance no se centra en les performer o en la construcción de sentido, sino en la experiencia compartida con les presentes en la vivencia de performance.

En la presencia no aparece algo extraordinario, sino que en ella algo perfectamente ordinario se hace patente y deviene acontecimiento: un estado de conciencia, una totalidad que se experimenta con los demás donde se vive la propia existencia ordinaria como extraordinaria, como transformadora, donde la presencia suprime la dicotomía entre cuerpo y mente.

¿Hay una decisión de dedicarte específicamente a la performance?
Sí, construir y elegir este camino fue toda una aventura porque la palabra performance no estaba tan presente hace 20 años. Cuando era pequeña conocí lo que hacía Yoko Ono y sentí que quería hacer lo que ella hacía. Pero siquiera pensar ese hacer desde el Barrio Santa Julia de Pergamino me parecía casi imposible. Por eso me acerqué al conservatorio en mi adolescencia, me fui a estudiar música a Rosario, me sumergí en el mundo del rock y simultáneamente empecé a habitar la formación en Expresión Corporal, y a performancear en cada lugar que me era posible.

Sin embargo, siento que nací performancera cuando empecé a nombrarme como tal y el inicio de mi obra performática comienza en el 2011 con Presencia, una performance duracional realizada en la galería Lola Mora de Pergamino, el 23 de marzo de ese año, en el marco de la muestra colectiva Nadie Olvida Nada, Arte con Memoria. Ahí sentí que había encontrado mi voz en la performance y mi espacio en el campo del arte.

¿Qué temas del universo te interesan para tus acciones desde la performance?
Entiendo al arte como una manera de performar la vida, donde no sólo me transforma a mí misma en el hacer, sino que también soy partícipe de esa construcción. Considero la práctica artística como una forma de conocimiento, como una praxis de libertad que posibilita otras formas de encuentro, de entrega, de crear mundos en el mundo.

¿En qué punto se une el cuerpo a la tierra o a la inversa?
Cuerpo y tierra son parte de la misma materialidad. De allí venimos y allí iremos. Es parte del ciclo de la vida. Cuerpo y tierra se desarrollan y se expanden conjuntamente mediante el alimento, las costumbres y los saberes. Por eso es tan preocupante el nivel de contaminación que tenemos en Pergamino y la zona. Los agroquímicos se expanden en la tierra, los alimentos, el agua, el aire y la piel. Hay muchos barrios de la ciudad donde el agua no puede ya tomarse. Atentar sobre la tierra es atentar sobre la vida.

¿Cómo se arma una performance para que impacte en el público y logre sus objetivos?
No creo que un arte de performance pueda pensarse desde allí. Lo que sí puede buscarse es propiciar situaciones que posibiliten el encuentro.

¿Cuál de todas las acciones que hiciste te resulta más valiosa?
Creo que todas se van presentando en relación a las necesidades de su momento, por lo tanto, todas fueron necesarias para mí porque juntas van desarrollando un proceso, una vivencia de obra.

¿Hasta qué punto te expones en cuerpo y alma con tus trabajos?
Ser artista es parte de mi identidad y de mi elección de vida. Es la manera en la que transito el vivir. No siempre es fácil, claro. Pero no se hacerlo de otra manera, o no quiero. Por eso no creo que me ex-ponga, que me ponga afuera, sino que ese límite entre lo público y lo íntimo es una convención social y precisamente lo que me interesa en ponerlo en jaque o por lo menos, preguntarme con otres sobre esa frontera que no es tal.

¿En qué lugar quedo la danza?
El arte de performance y las memorias del cuerpo son el hilo conductor de mis proyectos que incluyen videos, fotografías, instalaciones y escritura. La danza entendida como investigación corporal es parte de los procedimientos que habito para el hacer, asimismo practico Contact improvisación semanalmente como una rutina del habitarme.

¿A qué te réferis cuando hablas de “las memorias del cuerpo”?
Cuando hablo de cuerpo me refiero a piel, carne, huesos, órganos, pero también pensamientos, ideas, recuerdos, dudas, urgencias, amores. Entiendo el ser cuerpo como el estar anudade a cierto mundo, donde cada experiencia vital nos provee saberes-del-cuerpo, saberes in-corporados, corporalizados, donde acción y pensamiento están unidos. Las memorias del cuerpo son ese entramado que lo habita y hace que esa persona, esa comunidad, sea esa y no otra.

¿En qué te favorece la incursión de tus trabajos en Latinoamérica?
Construir red posibilita inventar otras formas del hacer, abrir caminos alternativos, disfrutar del compartir y dar cuenta de que existimos, producimos y estamos juntes.

¿Desde qué lugar ves la última dictadura y los detenidos desaparecidos, ya que hiciste algunos trabajos sobre el tema?
La presencia de los cuerpos mediante el arte de performance en nuestro territorio latinoamericano, donde tenemos una historia de desaparecides y el feminicidio continuo de mujeres y disidencias, tiene una doble potencia, ya que lo corporal irrumpe, activa el aparecer, toma espacio físico y simbólico. Los cuerpos que se presentan en la performance citan a otros cuerpos: los cuerpos desaparecidos, los cuerpos perseguidos, los cuerpos coaccionados, los cuerpos asesinados. La performance presenta un cuerpo vivo y en acción con otres, es una apuesta a la vida y al mismo tiempo, una venganza.

¿Tus próximos proyectos?
Soy bastante inquieta y movediza en el hacer, así que siempre ando haciendo malabares con más de un proyecto. Durante estas próximas semanas voy a estar participando del Miami Performance Internacional Festival ´21, de la Feria Equinox con la galería Ortiga Contemporánea y en la IV Bienal de Libro de Artista, entre otras cosas.

Algunos datos biográficos de la artista en su plenitud.

Autorretrato | Roma Vaquero Díaz | 2021

Roma Vaquero Díaz (Pergamino, Argentina)

Artista multidisciplinaria, performera e investigadora. Sus trabajos y proyectos incluyen performance, instalación, fotografía y audiovisual. Magister en Lenguajes Artísticos Combinados (U.N.A.) y Licenciada en Arte Escénica (U.N.R.). Ha participado de exposiciones en Argentina, Chile, Uruguay, Ecuador, Venezuela, México, Colombia, Estados Unidos, España, Bélgica e India. Sus obras recientes se exhibieron en Centro Cultural Kirchner (CABA), Museo Provincial de Bellas Artes (La Plata), Espacio Idea MEC (Montevideo), Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (CABA), Museo Jacobo Borges (Caracas), Centro Cultural San Martín (CABA). Ha publicado diversos artículos en revistas y portales culturales en el ámbito nacional e internacional, entre ellos Revista Sudestada, Revista Perfomia y Le Monde Diplomatique. Es autora del libro Cuántos cuerpos entran en un cuerpo. Cuaderno de Territorios (Editorial Flanbé, 2020), y coautora del libro Mujeres de Kurdistán. La revolución de las hijas del sol (Editorial Sudestada, 2017). Desde 2017 dirige Mundo Performance, plataforma de investigación y creación en relación al arte de la performance y el arte contemporáneo. Vive en Buenos Aires.

Jorge Sharry

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