FUTBOL DE IZQUIERDA Y DE DERECHA, SEGUNDA PARTE: LOS ORÍGENES

En nuestra columna anterior ya definimos que significa “Futbol de izquierda y futbol de derecha”. Ahora vamos a desarrollar los orígenes de estas dos corrientes de pensamiento filosófico-futbolista.

El fútbol de izquierda nació en los barrios, en aquellos potreros que fueron escenarios naturales del futbol como juego. Allí, los pibes y los adolescentes lo practicaban en su estado puro, lúdico, sin planeamientos tácticos. Todo era alegría y libertad.

Después este estilo empírico se trasladó a la cancha grande, con otras responsabilidades (más juego asociado), pero siempre alentando la improvisación creativa y el atildado trato a la pelota. Ya en el profesionalismo este estilo se hizo muy popular, convocando la pasión de multitudes y transformándose en todo un símbolo de nuestra identidad nacional.

A este modo de sentir y jugar se le llamo “futbol criollo”. Y después, a través de una descripción que es toda una declaración de principios: “Hacer la nuestra”.

Esta expresión, bien de tribuna de tablón y mesa de café, surgió como irónica respuesta a quienes sostenían que era necesario “europeizar” nuestra forma de jugar. Sostenían que en las competencias internacionales los equipos europeos nos superarían “porque sus jugadores son más fuertes, más veloces, más resistentes, porque todos son atletas”.

Entones, la respuesta era muy sabia: “¡Que vengan estos europeos!… Nosotros nos adueñamos de la pelota, hacemos la nuestra y a estos atletas no se la dejamos ni tocar”.

“Hacer la nuestra” era la tenencia de la pelota, las mil y una gambetas, dar rienda suelta a la inspiración y jugar con mucha alegría y libertad.

Así nació y se desarrolló nuestro “fútbol de izquierda”. La línea histórica y actual la constituyen cronológicamente: Peucelle, Pedernera, Menotti, Basile, Pastoriza, Brindisi, Cappa, Bielsa, Peckerman, Maradona, Gallardo y Scaloni, entre muchos otros entrenadores.

En tanto, el fútbol de izquierda nació y creció en Argentina después del Mundial de 1958, donde nuestra selección tuvo una muy mala participación.

Entonces surgieron los técnicos y periodistas que pregonaron que había que cambiar radicalmente los valores que identificaban la futbol argentino por otros valores que era necesario importar del futbol europeo (colonización cultural mediante).

Estos valores importados privilegiaban la fuerza física por encima del talento y la primacía de la especulación por sobre la audacia del atrevimiento. Y buscaron imponer “que el resultado es lo único importante”.

En este contexto se desarrolló la línea histórica de entrenadores que impulsaron y sostienen al futbol de derecha. La conforman Di Stefano, Lorenzo, Zubeldia, Griguol, Bilardo, Inomiriello, Faraone, Bauza, Ruggeri, Caruso Lombardi y Simeone, entre muchos otros.

Son numerosos los equipos más representativos de ambas escuelas futbolísticas. Nos limitaremos a nombrar tres de cada una de ellas.

Por el futbol de izquierda, recordamos a “La máquina de River Plate (1941-46), el “Huracán” de Menotti (1971-74) y el Independiente de Pastoriza (1983-84)

Por el fútbol de derecha, evocamos al Estudiantes de Zubeldia (1967-70), el Boca Juniors de Lorenzo (1976-79) y el Rosario Central de Griguol (1973-76)

Carlos Alberto Bonet

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