4 | VA QUERIENDO

El “Centro de Estudios La Dormida” no establece día ni horario para sus encuentros, los mismos suceden por eso de que para estos asuntos del pensamiento y la acción hay que estar siempre en estado disponible, en el territorio y alerta, para fomentar, interpretar y expresar los sueños, sin ir más lejos, del mismo modo que lo hace el Ruben en su tarea de levantador de quiniela clandestina. Y esto del análisis de los escritos que envió el Muchacho los metió de cabeza en una nube del conocimiento donde no se distinguía si era de día o de noche, conversaciones apasionadas llenas de historias y acontecimientos que les permitían ejemplificar eso de lo uniforme y homogéneo vs. lo diverso y heterogéneo.

Es cierto que el Pity no registró la mayoría de las historias que se contaron, es que le molestó mucho que el Ruben desnudara ante todos, su amor por María. Tan boliado estaba, que a una conversación puramente técnica sobre soldaduras eléctricas y fabricación de palanganas de zinc, el Pity la tituló: “El amor es una mierda”. Encima lo escuchó a Don Quintillo decirle al Doctor Isea lo feliz que él estaba de saber que después del trabajo este en que los dos se sumergieron, se podían ir en paz a la cotidianeidad de su mundo natural, porque María reúne todas las condiciones para liderar el Centro de Estudios La Dormida, porque es una buena piba, respetuosa, maneja muchos conocimientos y todo tipo de información sobre la actualidad, tan necesario en los tiempos que corren. Y se lleva bien con los muchachos del Centro de Estudios, y puede acercar más pibas y además sabe de fútbol y lo más importante: Es hincha del Club Atlético Juventud.

El Pity, aturdido, bajó por la escalera y antes de llegar al bufet escuchó el grito de Don Quintillo:

—¡Trasvasamiento generacional! Amigo Isea… ¡Trasvasamiento generacional!

El Doctor Isea y Calamuchita seguían palo y palo con los apuntes y las consideraciones, tratando de ordenar un poco las cosas que se planteaban, retomaron lo del Ser y el Estar, primero lo analizaron desde el propio lugar, o sea a seis cuadras a la redonda tomando como centro la Biblioteca. Cuando estaban analizando el Ser y la relación con el Ser Alguien, y como la educación escolar y familiar reducen el Ser Alguien a realizarse en alguna profesión liberal: Abogado, contador, arquitecto, etc. Fue ahí que Calamuchita le dijo al Doctor Isea:

—¿Se dio cuenta Doctor, que desde el arroyo para acá no hay ninguna placa de profesional en los frentes de las casas?

—Lo que pasa —contestó Calamuchita —es que este barrio se dedicó a cultivar más el Estar, en primavera y verano están todos sentados con sus sillas en las veredas, uno va caminando y no hace tiempo a saludar a todos.

El Doctor Isea mandó a llamar al Pity, que estaba en el bufet con el Ruben. Los dos subieron inmediatamente, el Doctor Isea los hizo sentar y de modo solemne dijo:

—Bueno Pity, anote esto que le voy a dictar para que se lo mande al Muchacho junto con lo que ya anotó sobre la organización de las almas, considero que puede ser un aporte importante para poner un poco de claridad a todo esto que a decir verdad, por momentos parece irse a la quinta del Ñato. Pertenece al gran filósofo argentino Rodolfo Kusch, a quien visité muchas veces cuando él vivía en el Norte, allá por el año…

—¡Doctor! —interrumpió el Ruben—. ¿Cuántas reencarnaciones tiene Usted? Porque son tantos sus oficios y tantas las acciones que desarrolló a lo largo y a lo ancho del país que no dan los años…

—Mirá mocoso —lo reprendió el Doctor Isea—. Si no fuera porque te quiero y te conozco de chiquito, en este mismo momento estaría cagándote a patadas en el culo…

—No se enoje Doctor —dijo el Ruben.

—¡Qué no se enoje ni ocho cuartos! Esa indiscreción no es de buen criollo. Y si me lo permitis te voy a dar un consejo.

—Si, por supuesto, dígame —contestó el Ruben con actitud de pollito mojado. El Doctor Isea lo miró a los ojos y le dijo:

—Con el Misterio no se jode.

Y dando por terminado el altercado comenzó a recitar de memoria al mismo tiempo que el Pity escribía a los santos pedos:

Vivir no consiste solo en tener cosas, sino en este paso de lo blanco hacia lo negro, de preferir en pleno día a la noche, de estar alegres y pasar a estar tristes, de ser culto y viajar a la barbarie, de ser bárbaro y viajar hacia la cultura, de ser bueno y querer ser malo y de la maldad pasar a la bondad, vivir en suma, es poner el pie en la huella del diablo.

El Ruben abrazó al Doctor Isea y lloró.

Continuará…

INTEGRANTES DEL CENTRO DE ESTUDIOS LA DORMIDA

Don Quintillo, conductor político y social del arroyo para acá.

El Doctor Isea, doctor de todas las disciplinas habidas y por haber y de las indisciplinas también.

Elvira, docente jubilada de autoridad indiscutida en la zona.

Calamuchita, hombre muy leído.

El Profesor Antognoli, director de teatro retirado.

Dominguez, que no se sabe muy bien si es que no terminó de irse del más acá o está volviendo del más allá.

Carlito (sin ese), se presenta singular, pero en realidad son tres hermanos en uno.

El Pity, joven escritor encargado de llevar al papel (lo mejor que se pueda) la oralidad de los integrantes del Centro de Estudios.

El Ruben, levantador de quiniela y tesorero de la Institución.

El Víbora y El Gitano, cuando les conviene son uno solo.

María, una bella e inquieta muchacha con ideas transformadoras.

Roberto Iriarte

Ilustraciones: © Luis Farías: Nació en 1976. Estudió dibujo con Luis Contrera y colabora con Roberto Iriarte en algunas publicaciones. También es profesor de historia.

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