UN ADELANTO DEL LIBRO SOBRE VIDA Y OBRA DE NORMA BESSOUET

Cuando Laura Feinsilber me llamó para que participe en la elaboración y contenido de este libro, dudé. Hace décadas juré sobre cuanto libro sagrado tuve a mano que el libro con conversaciones con Roberto Aizenberg sería el último, que lo mío era otra cosa, etc., etc., y, sin embargo acepté. Mi duda debe haber durado seis o siete segundos. Hombre de palabra –dijo mi hermana María del Carmen al enterarse. Afortunadamente acepté porque tuve la felicidad de integrar un equipo del que soy el único que no conoció en persona a Norma. Es más, de Norma Bessouet, hasta ese momento, apenas si conocía algunas obras y algún reportaje en video que había encontrado, azarosamente, en Internet. Días más tarde, luego de comunicarme con Gabriela Aberastury, y de reunirme con ella, y con Ezequiel Díaz Ortiz, Charlie Scelso y Miranda Castro, me di a la tarea de explorar, indagar, bucear en una obra tan fascinante como inquietante. Una vez, en su departamento, Jorge Polaco me dijo que luego de hacer una película sentía que salía de un largo túnel oscuro y entraba en depresión. Más o menos puedo decir eso. Con ayuda del daimon y de la hechicera, durante dos meses trabajé hasta el extremo de que en algún momento tuve la sensación de que sí había conocido a Norma y había caminado con ella por una calle neoyorquina o londinense, para al finalizar sentirme tan satisfecho como fatigado, pero una fatiga digna de ser celebrada. 

El equipo de trabajo en casa de Ezequiel Díaz Ortiz, 2019, de izquierda a derecha en la imagen- Gabriela Aberastury, Charlie Scelso, Ezequiel, Miranda Castro y Carlos Barbarito.

MATERIALES Y PROCEDIMIENTOS

La obra de Norma Bessouet abarca dibujo, pintura, fotografía, grabado, assemblage, técnica mixta. Tempranamente, en su infancia y, luego, mientras estudia y frecuenta el taller de Aída Carballo, dibuja y pinta. Es el dibujo lo primero que aparece en su vida, con la guía de su madre. A través de los años, en numerosas muestras tanto individuales como colectivas, Bessouet recurre al dibujo sobre papel y cartón, grafito y lápices de colores; tinta y grafito; carbonilla y lápiz. En cuanto a la pintura, al óleo sobre lino, óleo sobre tela, óleo sobre panel, acuarela y acuarela y lápiz. En grabado, a la litografía y al aguafuerte. También incursiona en el mundo del assemblage.

Un recurso fundamental en el arte de Norma Bessouet es la fotografía[1]. Tuve la ocasión de ver numerosas fotografías tomadas por ella, en diversos momentos, con diferentes modelos[2]. En una gran mayoría -como ya dije antes en mis anotaciones- se percibe un cuidado escenográfico que, en todo o en parte, ella traslada al dibujo, a la pintura, al grabado. Hay excepciones, en algunas el fondo es neutro. Es con José Luis Perotta, autor de emblemáticas tapas de discos y sesiones con músicos, que Bessouet se aproxima al mundo de la fotografía. Ante mí, una serie de fotografías y, junto a cada una de ellas, el resultado de la intervención de Bessouet: una imagen de una mujer es transformada en otra imagen con una mujer detrás de una ventana, cerca un gato y, sobre el techo, un ave que emprende vuelo; a una mujer con los brazos extendidos que se refleja en un espejo le agrega otra mujer, casi fantasmal, que la observa desde atrás; a la imagen de mujer desnuda con la cabeza cubierta por un pañuelo sentada en una cama le quita algunos detalles: un diario que está sobre la cama, algunos libros y otros objetos en un mueble que hay detrás; al fondo neutro del espacio donde se tiende una mujer desnuda le agrega una pared y adelante, un ave. Son algunos ejemplos de una práctica habitual en Bessouet, así como su obsesión en despojar de cabello, rapar totalmente, a la modelo de la fotografía. La idea de que esas fotografías valen por sí mismas la avala el hecho de que, en varias de ellas, la artista quitó detalles que bien pudieron ser quitados desde el vamos, en el momento de la toma. Algo así como decir esta es la foto y esta es la obra (dibujo o pintura), las dos valen, las dos cuentan, separadas o relacionadas. Al hacer referencia al tríptico Fragmentos para dominar el silencio/Fragments to Dominate Silence, de 1985, de la serie Selvaggia y Uccello, dice: Mi idea fue captar cada situación como si fuera con una cámara desde diferentes ángulos[3].En este tríptico, como en numerosas otras obras, Bessouet incorpora telas transparentes que envuelven a los cuerpos, recurso que lejos de ocultar subraya la desnudez.

A diferencia de los hiperrealistas, Bessouet no proyecta sus fotografías para copiarlas tal como aparecen.

Abordaré ahora, dentro de los límites de estos apuntes, el asunto del desnudo en las fotografías de Bessouet, sobre todo a su modelo Gabriela Aberastury. En otra parte diferencié dos etapas: una, en la que predominan los espejos, momento del que me atrevo a llamar juego, no visto como mero pasatiempo sino como una forma de conocimiento; otra, en la que, a través de una o más figuras, expresa un decidido erotismo. Si en Bill Brandt, los desnudos resultan más misteriosos que inquietantes[4], en Bessouet, en su etapa erótica, resultan tan misteriosos como inquietantes. Esta doble sensación está dada por la mirada y la corporeidad de la modelo, por sus poses y su relación con el entorno, por el recurso del claroscuro, el contraste entre luz y sombra que define y da importancia a las formas del cuerpo.

Si bien la pintura al óleo[5] admite soportes de muy variada naturaleza: metal, madera, piedra, marfil, aunque lo más habitual es que sea aplicado sobre lienzo o tabla. Precisamente el óleo sobre lienzo (lino) y tabla es lo que predomina en Bessouet. El óleo sobre tabla fue muy usado por los artistas flamencos y renacentistas. La tabla podía ser de madera de nogal, pino, abeto, chopo, roble, haya, abedul, cedro, álamo blanco o caoba, según qué especie arbórea predominase donde vivía el artista. Estas maderas, debido a su costo, han sido reemplazadas en la actualidad por el táblex o masonita, el aglomerado de densidad media (DM) que proporciona una superficie lisa, el tríplex y, más caros, la madera contrachapada que se encuentra disponible en diversos grosores y el llamado blockboard[6]. La tabla es un soporte más pesado que el lienzo y de una problemática conservación que exige, pasado un tiempo, restauración. El óleo sobre lienzo es el más usado desde el Renacimiento hasta la actualidad. Puede ser almacenado, conservado y transportado con facilidad y permite la realización de obras de mayores dimensiones que las hechas sobre tabla. Los pioneros de la pintura sobre lienzo fueron los venecianos, en el siglo XV. Los impresionistas la adaptaron con entusiasmo porque permitía que fuera llevada al exterior del taller, ideal para la pintura al aire libre. El óleo es una mezcla de pigmentos con un aglutinante a base de aceites generalmente de origen vegetal. Como tiene un secado lento favorece la mezcla de colores, lo que por una parte es ideal y por otra obliga al artista a trabajar en simultáneo o, en caso de tratarse de una obra por vez, pintar muy pocos cuadros por año. En una entrevista[7], la artista dice: cuando se trata de obras pequeñas trabajo en simultáneo dos o tres, cuando se trata de óleo que tarda en secarse. Cuando son obras grandes, no más de dos al año. Los cuadros son producto de ideas que me vienen a la cabeza y las voy realizando. Por lo general, cada obra me lleva de tres a cuatro meses. Las técnicas son las del Renacimiento: preparo las tablas o los linos y encima voy trabajando por capa y por transparencia. Una obra puede llegar a tener de diez a quince capas. Las últimas capas son transparentes. Cuando viene la imagen se sabe que es para pintura o para dibujo, si hay color o sólo blanco y negro. Cuando hay color hay más emoción.

Desde el punto de vista técnico resulta decisiva la influencia de Jorge Abel Krasnopolsky, profesor de Norma Bessouet en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. A tal punto –me informa Gabriela Aberastury- que Norma usó toda su vida la fórmula de mezcla de trementina, aceite y barniz que él nos transmitió a las dos. La composición de trementina, aceite y barniz es 15-4-1, 10-4-1 y 5-4-1, siendo la última para barnizar. La mezcla se agrega al óleo y a medida que se va sumando capas de pintura se va quitando trementina.

Menos frecuente es el uso de la acuarela[8], pintura sobre papel con colores diluidos en agua. La técnica de la acuarela se basa en la superposición de capas transparentes -lavados-, utilizando la blancura del papel para obtener efectos y toques de luz[9]. En Sanskriti’s Fantastic Birds, de la serie de la India, hay aves diversas y el vestido, los ojos y el  cabello de la niña así como la flor que tiene en sus manos, pintados capa sobre capa[10], azules, verdes, negros, rojos; el rostro y los hombros tienen una leve capa de color. En esta obra, además de la acuarela, hay un uso de la punta de plata, una varilla de metal con la que se puede dibujar[11]. Este estilete generalmente va resguardado en un mango de madera o plástico. En cierto modo es bastante similar al grafito, pues al contacto con el papel sus partículas quedan impregnando el dibujo entre las fibras del papel. Con la característica de que los trazos realizados se tornan algo más oscuros al entrar en contacto con la atmósfera. Para trabajar con esta técnica se necesita primero una preparación del papel o soporte a dibujar. Hay varias técnicas de imprimación para preparar los papeles de punta de plata[12]. Una de las más comunes es, precisamente, una solución de acuarela.

Si el collage es una técnica que se sirve de diversos materiales ya existentes que se adhieren sobre una superficie plana, el objeto resulta ser un collage en tres dimensiones. En este último caso hablamos de assemblage, ya que el proceso implica un ensamblado de diversos materiales con el fin de producir una escultura que no es modelada ni esculpida. Este recurso impactó en otros tiempos, ya que se servía de los por entonces considerados materiales no artísticos. Un famoso ejemplo es El espectro de la gardenia de Marcel Jean, una obra de 1936, una inquietante cabeza negra con los ojos cerrados con cierres relámpagos. Otro ejemplo célebre es El ángel de la anarquía, de Eileen Agar, del mismo año y cuya fotografía sirvió para la tapa del catálogo de la muestra Surrealist. Objects & Poems, London Gallery: la artista cubrió una cabeza de yeso con todo lo que me vino a la mano, plumas, pieles, papel de colores y servilletas de papel, cuyo título es una dedicatoria a Herbert Read, quien organizaba la exposición y al que los surrealistas consideraban un anarquista bondadoso[13] . La idea es que, al desplazar las cosas fuera de su contexto habitual, se crean nuevas interrelaciones entre ellas. Un reencantamiento. No hay que olvidar un elemento central en el Surrealismo, que llevó estas técnicas a niveles hasta entonces desconocidos: el azar. Los objetos no eran, por lo general, buscados sino que aparecían, en mesas de saldos, en mercados de pulgas, en olvidadas y oscuras buhardillas. La frase de Picasso resulta una perfecta definición al respecto: Yo no busco, encuentro. Bessouet, entre otros, es heredera y continuadora de aquellas experiencias. Se sirve de bronce, porcelana, plumas, hueso, plástico, madera, resina, ojos de vidrio, papel maché, cristal, plata, algún insecto, acero, acrílico.

Dice Norma Bessouet: nunca separo el taller de la casa porque para mí el taller es mi casa, es donde paso muchas horas del día, pensando, soñando con música o sin ella, escribiendo. Porque aunque no esté trabajando, es donde mejor me siento. Cuando estoy alejada del taller mucho tiempo empiezo a sentir una gran inquietud, y no es porque yo sea un artista que siempre tiene que estar produciendo arte, no! pero si! necesito estar cerca de mi ámbito de trabajo, porque no creo en la inspiración inmediata. Creo en una conexión mental aunque no esté haciendo, como un cordón umbilical[14].

……….


[1] Bessouet utiliza una Mamiya c330, formato medio, y una Nikon, 35 mm.

[2] Un pariente de Norma Bessouet, Fernando Enero, fue fotógrafo en Laboulaye, Córdoba (testimonio de Susana Bessouet).

[3] https://www.clarin.com/revista-enie/arte/pintura/bessouet-bessouet-capas-capas-talento-obra_3_SJby8gcnxz.html

[4] Emma Lewis. Ismos para entender la fotografía (Turner. Madrid, 2017).

[5] Del latín óleum, aceite.

[6] Me pregunto de qué tipo de madera o aglomerado es el soporte usado por Bessouet. Desconozco este dato.

[7] https://www.clarin.com/revista-enie/arte/pintura/bessouet-bessouet-capas-capas-talento-obra_3_SJby8gcnxz.html

[8] Del italiano acquerello. El primer artista europeo que la usó fue Rafael.  Es posible que la pintura a la acuarela siguió a la invención del papel en China (atribuida al eunuco Cai Lun,​ consejero del emperador He de la dinastía Han Oriental), en el s. II d. C.

[9] Ralph Mayer. Materiales y técnicas del arte. Akal, Madrid , 1993.

[10] Técnica de Guillermo Roux que Bessouet admiraba.

[11] Leonardo Da Vinci, Alberto Durero, Rafael y Filippino Lippi , entre otros, la usaron.

[12] https://totenart.com/noticias/punta-de-plata/

[13] Amy Dempsey, op.cit. Eileen Agar nació en Buenos Aires en 1899 y falleció en Londres en 1991. Al igual que Norma Bessouet estudió en la Slade’s School of Fine Arts de la Universidad de Londres.

[14] Norma Bessouet. Inédito.

El libro en imprenta.
Carlos Barbarito con un grabado de Norma Bessouet.

Carlos Barbarito

Algunas de sus obras...

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