“CECCON | LA REPARACIÓN ESPERADA”

Luis Francisco Ceccon, detenido desaparecido el 16 de mayo de 1978 mientras caminaba por calle Luzuriaga y Lagos de Pergamino. A partir de ese momento la vida de su familia cambió para siempre. Se convirtió en un caso particular por tratarse de un agente en servicio, secuestrado, torturado y desaparecido por la última dictadura. El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó sus restos en el cementerio de Gral. Lavalle, partido de la costa, los mismos fueron entregados a sus hijos el 3 de agosto de 2011. Tres años más tarde, la justicia federal en el marco del juicio de Saint Amant II probó que Luis Ceccon fue víctima de los vuelos de la muerte. El Estado que fue capaz de desaparecerlo y al mismo tiempo intimarlo a reincorporarse a sus servicios habituales reparó su legajo cuarenta y cuatro años después.

Para la dictadura cívico, militar, eclesiástica, Luis Francisco Ceccon fue un subversivo, y sí que lo fue, intentó subvertir el mundo que lo rodeaba, cambiar la realidad, buscar la justicia social. Según los archivos de la DIPBA (Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Bs. As.) representaba una amenaza y comienzan a investigarlo, el informe, entregado por la CPM (Comisión Provincial por la Memoria) a la familia da cuenta de esto con un detalle pormenorizado de sus acciones desde abril de 1978, se lo vinculó al sector tercermundista de la Iglesia Católica y a Montoneros, de estos informes con descripción subjetiva de quién los confeccionó se puede desprender la toma de decisión y el final de Ceccon. En 1976 fue detenido e interrogado por el ejército en San Nicolás, se le imputó militancia, pero fue liberado. Dos años después volvió a ser detenido, aunque en este caso, su destino sería otro.

A partir del 16 de mayo de 1978 la vida y existencia de la familia Ceccon cambió para siempre. Si bien, el matrimonio estaba separado Luis era un padre muy presente. De ese matrimonio con Máxima tuvieron cuatro hijos: Liliana, Maricel, Nancy y Silvio. A partir de ese mayo las privaciones y la situación de vulnerabilidad de esa mujer con sus cuatro niños fue una constante, trabajando en el sector informal, criando como pudo a sus hijas e hijo. Para Máxima la Iglesia fue su refugio y salvoconducto que la transformó en una referente reconocida y muy querida en el barrio Güemes.

En 1978, Argentina fue sede del campeonato mundial de futbol, artilugio de esa nefasta dictadura para distraer a la sociedad y mostrarle al mundo que en Argentina no se violaban los Derechos Humanos. El 25 de junio de ese año, se disputó la final en el estadio Monumental, Nancy lo recuerda con mucho dolor aún: “hacía más de un mes que no sabíamos nada de mi papá, y ese día mientras todos festejaban, yo lloraba su ausencia, cumplía 8 años y no podía entender que nos había abandonado”, no fue fácil mi infancia y adolescencia sorteando el abandono, la pobreza, el ocultamiento, porque la presencia de mi padre era tan fuerte aún en su ausencia”.

A casi cuatro meses de su desaparición, la más absoluta perversión se apodera de la familia Ceccon. Nancy guarda los originales de las cédulas de notificación que llegaban a su domicilio dirigidas a su padre, la primera data del 13 de septiembre de 1978 donde se lo insta a comparecer en la Brigada de Investigaciones de Junín (dónde él se desempeñaba) para prestar «declaración indagatoria administrativa» por el sumario que se le estaba instruyendo bajo la caratula «abandono de servicio».

El 14 de septiembre una nueva cédula notificaba que debía presentarse en términos de 5 días para darle vista al sumario y poder presentar su defensa. En diciembre la causa había pasado al fuero penal y el juez Dr. Oscar Vergara lo intima al pago y/o devolución de los elementos patrimonio de la Provincia de Bs. As.: su pistola 9 mm., cargadores, proyectiles, credencial y carnet de IOMA, con esto el Terrorismo de Estado lleva la depravación a su máxima expresión, la misma fuerza de seguridad que lo desaparece hostiga a toda la familia solicitando «presencia y elementos» que sabían eran imposibles de lograr con el objetivo de demostrar que todo era producto de la conducta inapropiada de Luis, tratando de reafirmar la teoría del abandono de tareas. Nancy no recuerda la llegada de esas notificaciones, lo que si tiene muy presente es la tristeza infinita de su madre llorando en la pieza luego de cada viaje o presentación en la comisaria.

Pensar una mujer sola con cuatro hijos, en la década del 70 no era nada fácil, despojada de toda ayuda económica, sin obra social que cubriese la salud de sus hijas e hijo. Máxima tuvo que hacerse camino en la más extrema desprotección de un Estado tan asesino como ausente.

Más de un año después, ya septiembre de 1979 llega la cédula de notificación que expresa: «dar de baja por cesantía al cabo Luis Francisco Ceccon por haber incurrido en abandono de servicio sin causa».

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta, y es ahí cuando Nancy comienza a preguntar e indagar. Se acerca a organismos de DDHH y comienza un largo peregrinar con su santa paciencia, porque si hay algo para destacar de Nancy Ceccon es su tremenda paciencia, perseverancia y convicción en la búsqueda de verdad y justicia para su padre.

Logró obtener por medio de una nueva notificación, la confirmación del Ministerio de Justicia y DDHH de la Nación, donde consta la desaparición forzada de su padre, víctima del Terrorismo de Estado.

Los restos de Luis Francisco Ceccón fueron hallados en una fosa común y sin identificación, junto a otros cuerpos, en el cementerio de la localidad de General Lavalle, Partido de la Costa. El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó sus restos que fueron entregados a sus hijos el 3 de agosto de 2011.

Tres años más tarde, en el año 2014, la justicia federal en el marco del juicio de Saint Amant II ratifico que Luis Ceccon fue víctima de los vuelos de la muerte tal cual lo había comprobado el Equipo Argentino de Antropología Forense.

A 44 años de su desaparición, con 39 años de democracia llegó a su familia una justa reparación, el 26 de mayo de 2022, en la Comisaría Primera de Pergamino se colocó una placa en su memoria y se restituyó el legajo N° 90524. Por primera vez la Provincia de Buenos Aires realiza un homenaje de restitución y reparación a un expolicía víctima del Terrorismo de Estado por su «compromiso y sensibilidad social» (reza la placa).

Es impactante recorrer ese legajo que cuenta con más de 22 fojas donde se puede observar detalladamente su impecable desempeño dentro de la fuerza y su actitud psicofísica como funcionario público.

En las fojas de calificaciones se observan notas de 8, 9 y 10 puntos con informes descriptivos favorables en su condición, actuación y aptitud para el ascenso. En su último informe de calificación «datado en septiembre de 1977» se lo describe «honesto y leal, de conducta ejemplar con conocimiento policiales y generales que hacen que sea un correcto suboficial – apto para el ascenso».

Un año después, el informe anual considera a Ceccon «deficiente y disminuido en sus condiciones» y en septiembre de 1979 se confirma la resolución que decreta la baja por cesantía, la reposición de bienes por un valor de $313.275 y la retención de sus haberes. En el año 2014 Alejandro Inchaurregui, quien por ese momento fuera miembro de la «Comisión por la Verdad Histórica» del Ministerio de Justicia y Seguridad solicitaba al área de legajos y antecedentes, el correspondiente a Ceccon, Luis Francisco y de esta manera daba inicio, junto a Nancy, otra batalla, la de la reparación.

“La pérdida fue irreparable, nuestro dolor fue demasiado grande, mi madre fue la que más sufrió y nosotros pequeños tuvimos que pasar demasiadas humillaciones, demasiados desprecios por la desaparición de mi papá, por eso, de alguna forma vamos a estar enteros, sabemos que nuestra lucha no es vacía, tiene siempre un sentido” fueron las palabras que expresó Nancy en el acto en el cual se reivindica la figura de su padre.

Es muy movilizante leer en foja 5, escrito de puño y letra, debajo de Cesante” fechado 16 -5- 1978 – “Ausencia por desaparición forzada” porque trae esperanzas y suma un poco más de justicia no solo para la familia sino para la sociedad toda que espera la reparación del Estado.

Nietos de Luis Ceccon.

Luis creía que otro mundo era posible, lo sublevaba la desigualdad social, la pobreza, la falta de empatía. Eran tan subversivo que junto al padre Marciano Alba construyeron 22 viviendas en el barrio Güemes. Su sensibilidad se plasma en sus escritos y poemas.

Karina Gororrdo

Compartir en: