9 | IDENTIKIT 3

El Doctor Isea y Calamuchita seguían con entusiasmo el análisis de la identidad, haciendo malabares desde lo particular a lo universal, ida y vuelta.

—¡No vayamos muy lejos! —dijo el Doctor Isea a modo de lanzamiento de título, con los brazos abiertos, sonriente y seguro en su razonar.

—Miremos nuevamente nuestro territorio desde el arroyo para acá, y casa por casa, sus habitantes son todos personajes, únicos en su tipo, no solo no son idénticos al vecino, tampoco se parecen, y mucho menos se podrá encontrar equivalentes en personas de otras regiones, y se ofenderían si alguien les dijera que son gente común.

—¡E al pedo! —aportó Calamuchita—. El hombre desde que es hombre busca diferenciarse, quiere ser único, como su huella dactilar así lo demuestra.

—Sí, pero a los nuestros se les va la mano —dijo el Doctor Isea.

—Coincido amigo Isea —dijo Calamuchita —pero fíjese en esto que le voy a decir:

(Manejo de la pausa en Calamuchita y esfuerzo para encontrar las palabras adecuadas)

—Todos estos personajes que como usted bien los definió, son únicos en su tipo, están unidos por lazos (pausa) inexplicables… Y fuertes, en todos ellos hay, y nos incluimos por supuesto, hay, decía, modos de hablar, tonaditas, y un manejo de la humildad y la soberbia en simultáneo muchas veces expresado con burlas a la vida, burlas que contienen también al respeto y nacen de la vagancia.

No, si no somos muy fáciles que digamos. Y le digo más, miremos nuestro Centro de Estudio, integrado por personas bastante aquilombadas en su identidad, y sin embargo nuestras resoluciones salen todas por unanimidad.

—¡Qué interesante su pensar amigo Calamuchita! — dijo el Doctor Isea—. Esto me recuerda un texto de… ¡Ehy… Pity! Venga un momento por favor…Anote esto que le voy a dictar para que se lo mande al Muchacho, es un texto que pertenece a Chesterton, el célebre escritor inglés y que dice… (Y el Doctor Isea, haciendo gala nuevamente de su memoria prodigiosa dijo:)

—La Ilíada pudo haber sido escrita por un hombre o por cien. Pero no olvidemos que en aquellos tiempos había más unidad en cien hombres de lo que actualmente hay en uno solo.

La ciudad antigua era como un solo hombre. Ahora cada hombre es como una ciudad en plena guerra civil.

—¡A la mierda! ¡Eso no es moco de pavo! — exclamó el Pity—. ¡Doctor! ¿Usted se relacionaba con Chesterton?

—Solo por correspondencia —dijo el Doctor Isea—. Seco y cortante.

CONTINUARÁ...

INTEGRANTES DEL CENTRO DE ESTUDIOS LA DORMIDA

Don Quintillo, conductor político y social del arroyo para acá.
El Doctor Isea, doctor de todas las disciplinas habidas y por haber y de las indisciplinas también.
Elvira, docente jubilada de autoridad indiscutida en la zona.
Calamuchita, hombre muy leído.
El Profesor Antognoli, director de teatro retirado.
Dominguez, que no se sabe muy bien si es que no terminó de irse del más acá o está volviendo del más allá.
Carlito (sin ese), se presenta singular, pero en realidad son tres hermanos en uno.
El Pity, joven escritor encargado de llevar al papel (lo mejor que se pueda) la oralidad de los integrantes del Centro de Estudios.
El Ruben, levantador de quiniela y tesorero de la Institución.
El Víbora y El Gitano, cuando les conviene son uno solo.
María, una bella e inquieta muchacha con ideas transformadoras.

Roberto Iriarte

Ilustraciones: © Luis Farías: Nació en 1976. Estudió dibujo con Luis Contrera y colabora con Roberto Iriarte en algunas publicaciones. También es profesor de historia.

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