EL HOMBRECITO VERDE Y SU PÁJARO

Cuento con vos | Un libro de cuentos sobre tus derechos, desde La banquina a las infancias | Libertad de elección |

En el artículo 29 de la Convención Internacional sobre los Derechos de la Infancia dice que la escuela tiene que servir para ayudarte a crecer en una sociedad libre, donde estés en condiciones de crear, soñar, inventar, descubrir, elegir… Solamente si tenés la oportunidad de elegir, de equivocarte y aprender podrás ser una persona independiente

| Autora: Laura Devetach | Música: Ricardo Vilca | Voz: Claudia Argento.

EL HOMBRECITO VERDE Y SU PÁJARO

El hombrecito verde de la casa verde del país verde tenía un pájaro.

Era un pájaro verde de verde vuelo. Vivía en una jaula verde y picoteaba verdes verdes semillas.

El hombrecito verde cultivaba la tierra verde, tocaba verde música en su flauta y abría la puerta verde de la jaula para que su pájaro saliera cuando tuviera ganas.

El pájaro se iba a picotear semillas y volaba verde, verde, verdemente.

Un día en medio de un verde vuelo, vio unos racimos que le hicieron esponjar las verdes plumas.

El pájaro picoteó verdemente los racimos y sintió una gran alegría color naranja.

Y voló, y su vuelo fue de otro color. Y cantó, y su canto fue de otro color.

Cuando llegó a la casita verde, el hombrecito verde lo esperaba con verde sonrisa.

–¡Hola, pájaro! –le dijo. Y lo miró revolotear sobre el sillón verde, la verde pava y el libro verde.

Pero en cada vuelo verde y en cada trino, el pájaro dejaba manchitas amarillas, pequeños puntos blancos y violetas.

El hombrecito verde vio con asombro cómo el pájaro ponía colores en su sillón verde, en sus cortinas y en su cafetera.

–¡Oh, no! –dijo verdemente alarmado. Y miró bien a su pájaro verde y lo encontró un poco lila y un poco verdemar.

–¡Oh, no! –dijo, y con verde apuro buscó pintura verde y pintó el pico, pintó las patas, pintó las plumas.

Pero cuando el pájaro cantó, no pudo pintar su canto.

Y cuando el pájaro voló, no pudo pintar su vuelo.

Todo era verdemente inútil.

Y el hombrecito verde dejó en el suelo el pincel verde y la verde pintura.

Se sentó en la alfombra verde sintiendo un burbujeo por todo el cuerpo.

Una especie de cosquilla azul. Y se puso a tocar la flauta verde mirando a lo lejos.

Y de la flauta salió una música verdeazulrosa que hizo revolotear celestemente al pájaro.

SOBRE LA AUTORA

Laura Devetach
Nació el 5 de octubre de 1936, en Reconquista, provincia de Santa Fe. Algunas de sus obras son: La torre de cubos; Monigote en la arena; Una caja llena de…; Picaflores de cola roja; El hombrecito verde y su pájaro; Colección “Libros del monigote”; La loma del hombre flaco; Canción y pico; Oficio de palabrera. Se ha dedicado a la recopilación de dichos, rondas, poemas y coplas. Colaboró con las revistas Billiken, Humi y Vivir. Es coordinadora de grupos de escritura, lectura y reflexión. Entre los premios y distinciones que obtuvo figuran: Premio Casa de las Américas 1975; Lista de Honor del IBBY (International Board of Books for Young People) 1986, Premio Estímulo a la Producción Literaria, Fondo Nacional de las Artes 1986; Premio Octogonal, Francia, 1995.

Las siguientes personas trabajaron en el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación y ayudaron a hacer Cuento con vos:
Susana B. Decibe, Ministra de Cultura y Educación.
Manuel G. García Solá, Secretario de Programación y Evaluación Educativa.
Inés Aguerrondo, Subsecretaria de Programación Educativa.
Cecilia Braslavsky, Directora General de Investigación y Desarrollo Educativo.
Juan Esteban Belderrain, Coordinador de Programas sobre los Contenidos Transversales.
Graciela Zaritzky, Coordinadora del Programa “Derechos del Niño y del Adolescente”.
Stella Maris Galarza y Estela Grimbank, junto con Graciela Zaritzky, elaboraron el material que acompaña los cuentos.
Gabriela Tenner coordinó la producción editorial.

También participaron en la realización de este libro:
Sergio Kern, que hizo todas las ilustraciones.
Lucio Margulis, que trabajó en la etapa de preproducción.
El Estudio de Diseño Sattolo & Colombo, que ideó el diseño gráfico y armó todas las páginas.
Agradecemos muy especialmente a los escritores que donaron sus obras y a las editoriales que cedieron sus derechos por tan generosa actitud.
Agradecemos, además, la colaboración de la Asociación por los Derechos de la Infancia (ADI).

Claudia Argento

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