FUTBOL: LA REBELIÓN DE LOS HINCHAS

El futbol, convertido en un fabuloso negocio de las corporaciones, donde reina la corrupción generalizada.

En nuestra columna anterior nos propusimos comenzar a poner en evidencia cómo y de qué manera el neoliberalismo se había apoderado del futbol y hasta qué punto le había trasmitido sus valores empresariales y modificado su significado.

El futbol, convertido en un fabuloso negocio de las corporaciones, donde reina la corrupción generalizada.

De esta manera, este maravilloso juego auténticamente popular nos ha sido arrebatado a nosotros, los hinchas, por las elites dominantes. Empresas multinacionales de artículos deportivos y medios de comunicación hegemónicos terminaron imponiendo su lógica. La única prioridad es ganar cada vez más dinero, ignorando a los socios e hinchas. Futbol globalizado sin sentido de pertenencia ni románticos sentimientos.

Pero un buen día los hinchas se rebelaron.

Se rebelaron contra un grupo de empresarios usureros que quisieron conformar una superliga europea de futbol. La banca de J. P. Morgan de Estados Unidos, iba a ser la entidad financiera que sostendría esta idea. Iba a desembolsar ¡4.200 millones de dólares! para ponerla en marcha. Esta millonaria inversión le iba a permitir extraer multimillonaria plusvalía de la pasión popular por el futbol.

De este proyecto participaban los clubes más poderosos de Inglaterra, Italia y España y confiaban en incorporar a los de Alemania y Francia. Creían tener todo controlado, desafiando a la propia Unión Europea de Fútbol Asociado (WEFA) y a la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA)

Pero los hinchas de los clubes involucrados en constituir este torneo de elite para una minoría, se rebelaron y comenzaron a autoconvocarse y movilizarse para gritar su rechazo. También lo hicieron desde las redes sociales.

El espíritu de estas masivas convocatorias se resume en las pancartas de los aficionados de Chelsea de Inglaterra. Decían: “El futbol nos pertenece a nosotros, no a ustedes” y también “El dinero no puede comprar hinchas”

Futbolistas y ex futbolistas se involucraron expresando su rechazo a esta superliga de los clubes más ricos. Lo mismo hicieron, enérgicamente, el resto de los clubes y hasta muchísimos dirigentes políticos (incluidos presidentes y primeros ministros europeos)

Y esta formidable lucha que iniciaron los hinchas de futbol, tuvo una bendición ecuménica, porque hasta el Papa Francisco se pronunció en contra de la Superliga.

Y tuvimos final feliz: por ahora no habrá superliga europea de futbol.

Los supermillonarios que idearon este nuevo atropello a nuestro querido futbol, tuvieron que retroceder y dar marcha atrás.

Carlos Alberto Bonet

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