ESCRITO DELIRANTE

Pergamino 28/11/21.

Luego de leer una noticia en Infobae: La inspiradora historia del atleta paralímpico que donará mil bicicletas adaptadas: “Hay conceptos arcaicos sobre la discapacidad” donde Juan Ignacio Maggi, una persona con discapacidad de convirtió en un atleta paralímpico y logró hacer documentales, series en Netflix y hasta una fundación donde donó bicicletas adaptadas llamada “Súper Adaptados” donde impulsan al desarrollo e inserción en el sistema laboral a jóvenes con distintas discapacidades al mismo tiempo que producen bicicletas adaptadas para seguir fomentando el deporte adaptado.

Y me sentí tan identificada con su historia y todo lo que cuenta en esta nota, no por haberlo logrado sino por tener eso que él llamó ser un «soñador serial», automáticamente se me vino a la cabeza esta pregunta ¿Soy una delirante por querer cambiar el mundo? O, mejor dicho, ¿por querer cambiar el chip de pensamiento de la gente?

Si delirante es, según el diccionario:

Delirar
verbo intransitivo

1.
Sufrir alucinaciones y decir cosas incoherentes, generalmente como consecuencia de una enfermedad o de un sentimiento de pasión desenfrenada.
«ha estado toda la noche con cuarenta de fiebre y delirando»

2.
Decir o hacer cosas insensatas o carentes de sentido común.
«el dirigente de aquel país delira si pretende provocar un enfrentamiento ante fuerzas enemigas de tal magnitud»

Entonces, si esta palabra significa «decir o hacer cosas insensatas o carentes de sentido común» y, agrego la otra parte del significado, «como consecuencia de una enfermedad o de un sentimiento de pasión desenfrenada» sí claro, soy una “gran delirante” (risas) porque tanto lo que pensó Juan es similar a como lo pienso yo, para la sociedad generalmente estas ideas son vistas así como algo «insensato o carente de sentido común», sin embargo, ustedes sabrán que muchas ideas brillantes han surgido de personas consideradas «locas», «delirantes», como Einstein, Van Gogh, Beethoven, Newton, y tantas otras mentes brillantes.

Para nada me considero a la altura de ellos o tener una mente brillante, lo que digo es, aunque suene una frase trillada: «SI puedes soñarlo, puedes hacerlo». Que nada límite tu capacidad de creatividad, de soñar, de proyectar, porque si estamos vivos es justamente por eso, por confiar en lo que hacemos paso a paso, día a día. 

Si no nos convenciéramos de que lo que hacemos va a funcionar, entonces no nos atreveríamos a comenzar el día sí quiera, ni levantarnos de la cama, ni comer, ni dormir, ni entablar amistades, relaciones, etc.

Sin embargo, y esto es lo que quiero hacerles ver a todos y cada uno de ustedes, personas con y sin discapacidad, todos somos capaces de «delirar», el límite está en nuestra mente, no dejemos que nos domine, de lo contrario, démosle todo el amor y todos los mensajes positivos para que hasta ella se lo crea, y así vamos a poder crear cosas maravillosas.

Pedir en grande y no conformarnos con poco. Las personas con discapacidad no debemos conformarnos con el «pobrecitos», ni con ninguno de todos esos atributos que le han pegado a la palabra discapacidad que se han impregnado desde años inmemorables en la conciencia de la sociedad acerca de las personas con discapacidad, porque somos mucho más que eso. La condición humana está recortada si no se tiene en cuenta el aporte de las personas con discapacidad. En muchas ocasiones no se tiene en cuenta el valor del aporte de las personas con discapacidad, y eso debe cambiar en pleno siglo XXI.

Y vos, ¿reprimís o das lugar a tus proyectos delirantes?

Lic. Antonella Trotta

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