PUEBLOS ORIGINARIOS

Arte de las culturas originarias, otro avasallamiento silencioso a los derechos de esos pueblos.

Si el arte es una expresión de identidad de un pueblo o cultura, imposible caracterizar los procesos creativos de las culturas  originarias sin tener en cuenta la situación que esos pueblos atraviesan.

Pese que nuestro país cuenta con un marco jurídico amplio para la eliminación de la discriminación racial y la igualdad de derechos para todos sus habitantes, la situación de esas culturas en ciertas áreas es terrible, ya que viven en la extrema pobreza, en un aislamiento socio-cultural y sin acceso a servicios básicos como la salud, una vivienda decente e incluso el agua potable. Es alarmante la represión que se hace en distintas partes del Estado de las movilizaciones de grupos indígenas para reclamar sus derechos, agregando la impunidad de la que gozan las fuerzas de seguridad.

Esto tiene una larga historia que nos hace inevitable analizar varios factores que pueden ayudar a entender el terreno en disputa sobre el cual se desarrolla el arte originario.   

La aculturación es un proceso continuo de pérdida erosiva antes que abrupta de la cultura propia por procesos impuestos por relaciones dominantes.En la aculturación intervienen diferentes niveles de destrucción, supervivencia, dominación, resistencia, soporte, modificación y adaptación de las culturas nativas tras el contacto culturalmente.

Durante este proceso de aculturación aparece un conjunto de conductas de estrés como pueden ser un nivel precario de salud mental (se trata de estados de confusión, ansiedad, depresión), sentimientos de marginación, un nivel aumentado de síntomas psicosomáticos y confusión acerca de la identidad.

En la aculturación intervienen diferentes niveles de destrucción, supervivencia, dominación, resistencia, soporte, modificación y adaptación de las culturas nativas tras el contacto con las invasoras

Analizando desde un marco teórico “benevolente” nos dicen que la diferencia entre aculturación y transculturación radica en que la aculturación es el proceso de asimilación de una cultura nueva a través del contacto cultural, mientras que la transculturación expande este proceso, incorporando la pérdida de elementos y la creación de una nueva identidad cultural.

Pero seamos objetivos, cuando la aculturación acontece, se da un intercambio de prácticas culturales. Al involucrar al menos dos culturas, dicho proceso puede caracterizarse por ser asimétrico. Ello significa que una de las culturas involucradas puede tener mayor peso en el mismo y verse menos influenciada por las otras culturas.

En nuestras culturas originarias la aculturación se transformó en una transculturación, ya que  este término más reciente otorga mayor profundidad a los procesos de asimilación cultural, mediante la noción del enriquecimiento y la pérdida de elementos de una de las culturas involucradas para la creación de una nueva.

En el caso de nuestras culturas nativas hubo una desculturación tan profunda que provocó el desarraigo o pérdida de elementos fundamentales como la pérdida de lenguas maternas.

Las expresiones artísticas de un pueblo, como todos los actos creativos nos permiten tener conocimiento de la vida cotidiana de los mismos. Nuestras culturas originarias, amplias en cuanto a lenguajes y a diversidad de diseños, casi siempre son analizadas desde una perspectiva eurocéntrica, razón por la cual  se las nombra como Precolombinas, o sea poniendo el acento en quien la avasalló..

Pensar y sentir el arte de los pueblos originarios cuesta, ya que estamos educados desde hace años a través de las universidades e institutos de formación docente que tienen una retórica occidentalizada. Desde la perspectiva del arte y la cultura, resulta desafiante preguntarse cuál es el papel que juegan los pueblos en la definición de las políticas culturales, que se ha caracterizado por una participación bastante escasa, y aún más un Estado muy en deuda. Pareciera que las expresiones de la cultura indígena se levantan más bien desde la resistencia y supervivencia en una batalla para que su conocimiento sea considerado como válido. Los pueblos originarios “continúan en lugares secundarios, debido a que las instituciones le han otorgado esa ubicación”. Hoy, existe la necesidad de incorporar la voz de dichos pueblos, ya que han ocupado un rol subalterno, producto de esta ancestral discriminación.

Silvana Gerlo

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