FERNANDO VILCHES: “LA POESÍA ES LO INDEFINIBLE”

¿Cómo definirías la poesía?

La poesía es de alguna manera lo indefinible… para hacerlo solo puedo pensar en citar poemas que me gustan. Me encantaría recitarlos de memoria, pero es algo de lo que carezco, mi memoria es caprichosamente selectiva e independiente.

La poesía es como una especie de infancia, está ahí siempre. He considerado criterios inocentes, emociones que hoy avergüenzan, pero que fueron necesarias. Crecimos juntos. Y aunque no he llegado a la vejez, han quedado lejos.

Creo en la poesía leída por profesores de literatura porque soy uno de ellos. En poetas contemporáneos como Fabián Casas, Washington Cucurto, Fernanda Laguna, Walter Lezcano, Gabriela Cabezón Cámara; en clásicos: Quevedo, Lope de Vega; en Borges, Girondo y en Arlt, aunque no haya escrito un poema.

¿Cómo recordás tu acercamiento a este arte que es la poesía?

Mis primeras vinculaciones con la poesía fueron en parte a través de la música. Las canciones, muchas para mí, lo eran. La poesía era la única literatura. Cuando veía un libro, implicaba poesía. Escribir era ser poeta, escribir poesía. Las aventuras del Quijote o de Sawyer eran historias, libros pero no de poetas, por lo tanto, no imaginaba a sus escritores, no me planteaba la idea de ficción ni realidad. Estaban ahí, como el mundo. Y si alguna vez pensaba escribir, en tal caso, serían historietas (me gustaba mucho dibujar) o poemas. Cuando empecé a hacerlo, las convertí en canciones, todas muy malas. Faltaban lecturas y carecía de genialidad. Pero sentía la necesidad de hacerlo. Todavía hoy me ocurre. Pocos versos no me dan pudor, sin embargo, no me niego la posibilidad de expresarme.

¿Considerás valioso el ejercicio de escribir?

Me parece muy valioso el ejercicio de la escritura, escribir sin parámetros en un comienzo. Ver hacia dónde se va. La escritura en sí nos hace reflexionar y a veces inicia una búsqueda impensada hasta entonces. La poesía es un camino, completamente engañoso, sencillo en apariencia, el más complejo de todos. Lo interesante es que lo descubrimos cuando ya es demasiado tarde.

BÉSAME A MÍ

Si quieres besar a alguien bésame a mí
Así cuenta Florinda Meza o doña Florinda
que delató su amor al Chavo en el papel de Gómez Bolaños

Si quieres besar a alguien bésame a mí
Yo busco besos que no tengo pero también los que tuve
Los que me gustaría tener
Los del pasado y los que ya no recuerdo
Los torpes y los húmedos
Los babosos y los fríos
Los que me derritieron o los que esperé en vano

Si quieres besar a alguien bésame mucho a mí
que yo también lo necesito
Bésame mucho dice un bolero y este poema meloso
Si quieres besar a alguien bésame a mí que me olvidaste
A mí que me viste en el colectivo y nunca más
Bésame a mí en el pasillo de la escuela cuando pasé corriendo y
postergamos para el recreo un beso que no llegó
porque tu mamá te retiró antes

Cuando te despedí frío o mentiroso o inútil
Si quieres besar a alguien, por favor, bésame a mí
que lo necesito y mucho para sentirme querido aunque sea un poco
en este mundo
Para saber si algo vale una espera
más que la muerte

CARICIAS

Hoy recibí unas caricias de mi gatito
mientras desayunaba o intentaba hacerlo.
Lo descubrí con intenciones de acercarse a mi barba
Venía extrañando las caricias en la cara.
Recibo otras expresiones de afecto, hermosas
pero las caricias eran de mi mamá para despertarme.
Las otras caricias ya son de un pelo largo adolescente
alisado sobre alguna falda.
Tiempo de inmortales.

Ahora el gatito reposa hecho un bollo,
las caricias son para él.
Se las devuelvo con el libro cerrado y el café frío.
¿Será así de recíproco entonces?
¿Serán siempre así: las caricias y las mañanas?
Un lindo inicio para lo que queda del día
que recién empieza.

CERTEZA

No podría traicionar la
mirada de mi perro.

Marzo de 2020
Cuarentena en el planeta Tierra

y ahí estábamos escuchando las noticias
doblando la ropa un domingo
contentos con el anuncio de
la cuarentena decretada
creyendo que a nosotros
nunca nos iba a afectar el virus
con la alegría absurda de los momentos compartidos
lejos de la melancolía terrícola de Bradbury
felices y amontonados
sonrientes doblábamos la ropa
después elegimos una película
nos sentamos a mirarla
esperando que el final no sea siempre el mismo

Cuarentena día seis: pesadillas

cada noche los sueños se mezclan
series entrecruzan palabras
con Chandler o Incardona
miradas terroríficas se trasladan a
periodistas deportivos radiales sin fútbol
indignados de los pasajeros del subte
puteadas al gobierno y reclamo por militares
turistas costeros varados en autopistas poco amistosas
erecciones y saliva desarmada en hebras
la actriz morirá
en netflix
en un libro
en mi nariz resfriada
sin talco ni whisky americano
ninguna idea brillante
ningún sueño aclarador
ningún recuerdo que valga la pena
una esfinge sobre el pecho
me lame boca
me despierta para que vaya a mear
imposible dormir de nuevo

Fernando Vilches nació el 11 de junio de 1979 en la ciudad de Pergamino.
Es profesor de Literatura en niveles secundario y terciario.
Editor de Milena Pergamino, colaborador editorial de Milena Caserola. Coordina el taller de lectura Narrativa Argentina Contemporánea (NAC) desde el año 2018 en el Centro Cultural Registrarte.

Autor de los libros Juguetes de carne y hueso (Fondo de Promoción Cultural de Pergamino, 2014), El profesor hijo de yuta (Milena Caserola, Bs. As. 2016), el poemario Perro muerto (Eloísa Cartonera, Bs. As. 2017), Escribiendo con albañiles y otros infiernos (Milena Pergamino 2018).

Actualmente cursa la Maestría en Literatura Argentina (MLA) en la UNR.

Ciudad de Pergamino, Buenos Aires, Argentina.

Rafael Restaino

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