POESÍA JOVEN EN LA NOR-PAMPA | MATEO V. DE GESÚS

"ESCUPO LO QUE VEO, SIENTO Y PASA"

Mateo Vitelmo De Gesús nació en Pergamino (Bs. As.) el 26 de diciembre del año 1992. Según lo afirma la poesía lo encontró desde su niñez, ya que no tendría más de 12 o 13 años cuando se sintió realmente atraído por ese género literario. Recuerda la sensación de dolor y de desazón que le generó la pobreza y la marginalidad que pudo observar por las calles que lo inspiró a escribir por primera vez.

Lentamente, con trabajo se fue haciendo de un estilo que considera bien propio en donde según sus propias palabras «escupo lo que veo, siento y pasa». De esa manera hilvana circunstancias atravesadas y como sabe decir irónicamente «las escribo finito y para abajo».

Entre sus lecturas destacadas señala que fue cautivante como «en el camino denominado vida me encontré con Alejandra Pizarnik, recuerdo que me destruyó todo concepto estructural que conocía sobre la «poesía» y se podría decir que fue un modelo a seguir». A su vez escritores como Gabo Ferro, Juan Gelman, Fernando Pessoa e Idea Vilariño fueron captando en él atención, tiempo e ideas.

Entre sus objetivos cortos o de largos alcance se encuentra «el de contener a quien lea (sea una o diez personas), considerando como me contuvo la poesía a mí».

Maradona

La tristeza en delirio
Del pueblo tembló
En mí pecho
En sus pechos
Algo se quebró.

Algunos dicen
Que fue la pérdida
De la juventud
Otros una parte
Inmensa
De sus vidas.
Yo siento la pérdida
De lo identitario,
De la cara con barro
Con barrios y potreros
En cada esquina,
De la vida sin nada
Y sin miedo.
Con la sonrisa en el porvenir
Y los sueños realidad.
Sueños de pobreza.

Siento la pérdida
De la referencia
De quien nunca se fue
De dónde nació.
Quien se quedó
Representando quien es
A quienes son lo mismo.
Soñando sueños colectivos.
Creando sueños colectivos.

De Argentina al mundo
D10S está presente
En la sonrisa
De los humildes.
En la sonrisa
De los que sufren.

Se encuentra en el margen
    Junto a sus marginados.

Fin

Me puse a vaciar
Mi memoria
Para llenarla de contenido
Y así tener espacio
En un recurso finito.
Me puse a beber
Las venas
Esperando apaciguar.
Me puse a sentir
Tus piernas
Deseosas de brotar.
Me puse en camino
Lindando el horizonte
Comiéndome las uñas
Comiéndome el bosque.
Me puse en ventaja
Con quien era yo antes.
Me puse música
Tome las calles.
Me puse a ver
Por la hendidura
De la puerta ondulante
A ver si eras vos
Tomándome por delante.

Recuerdo

No hay peor destino
Que el olvido
Bah,
¿Quién cree en el destino?
Para eso nació la historia
Se crea el mito
Y la necesidad recurrente
De vivir
En algún ser humano.
Si el destino existiese
Nadie viviría en nadie
Seríamos robot
Aceptando la falta
Sin nada que nos genere
La misma.
Recurrimos a la vida
Sin invocar a la muerte
Para que cuando
No estemos más
Vivamos
En ese
Alguien
Sin el olvido.

No todo se titula

En el recuerdo Me gustaría
Que en el recuerdo de mi voz
Suenen chicharras
Molestando en esas tardes de verano
Que nazcan mil grillos
En el hueco de tu almohada.
Me gustaría
Que en el recuerdo de mi voz
Se encuentren impregnadas
Todas las miradas
De gente que viví
De gente que amé
De gente que se fue.
Me gustaría
Si llegasen a recordarme
La vez que sonreí
La vez que me entregué
La vez que
Con pasión
Atravesé dos o tres sentidos.
Y me fundí
De quien quise
Ser.

Distancia

Voy a ser todo
Lo que pueda
Para que tu ciudad
Sea mí ciudad.
Que se unan
En el reborde imaginario
De mis ganas
Sobre tu voz.
Falta menos
Para comer
En invierno.

Rafael Restaino

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