LAS LUCHAS GREMIALES DE LOS FUTBOLISTAS ARGENTINOS

La huelga es un instrumento legítimo y esencial que tienen los trabajadores para promover y defender sus derechos.

Los futbolistas argentinos son dueños de una rica historia en acudir a la acción directa para reivindicar sus derechos como trabajadores.

Vamos a recordar tres grandes huelgas que protagonizaron luchando por nuevas conquistas y mayor dignidad.

La primera medida de fuerza la llevaron adelante en el año 1931, en pleno estado de sitio de la dictadura encabezada por el general Uriburu. La impulsaron a través de la Asociación Mutualista de Jugadores, y lograron el objetivo de dejar atrás el falso amateurismo para instaurar el profesionalismo.

Pedernera, Bello y Basso.

A fines de 1944 y encabezados por Adolfo Pedernera (estrella de River Plate), los jugadores se organizaron para defenderse de los atropellos de las patronales (es decir, dirigentes de clubes y autoridades de AFA). Así nació Futbolistas Argentinos Agremiados. Sus primeros líderes fueron el pergaminense Fernando Bello (de Independiente), Oscar Basso (de San Lorenzo) y el gran Adolfo Pedernera.

En el año 1948 se produce la segunda gran huelga. Reclamaban el reconocimiento oficial de AFA al gremio, y acordar el Convenio Colectivo de Trabajo para los futbolistas. AFA hizo promesas que no se cumplieron y estalló la huelga que duró seis meses y fue encabezada por Pedernera y Bello. La solución del conflicto fue resultado de la intervención política de Eva Perón, acompañando los justos reclamos de los futbolistas. A regañadientes, la AFA reconoció la personería gremial, y el convenio colectivo fue una realidad efectiva en una época de máximo desarrollo de los derechos sociales de los trabajadores (primer gobierno del Presidente Perón).

Veintitrés años más tarde, la historia se repetiría con otra gran huelga. Corría el año 1971 y Argentina estaba oprimida por el régimen cívico-militar que encabezaba el general Lanusse. Los sindicatos estaban rigurosamente vigilados y también reprimidos.

La intención de la dictadura, con complicidad de la AFA, era disolver el convenio colectivo vigente desde 1949 para reducir los derechos de los futbolistas como trabajadores.

José Omar Pastoriza (de Independiente) se puso al frente de Futbolistas Argentinos Agremiados, encabezando una huelga que duro 18 días (noviembre). Todos los jugadores profesionales apoyaron la medida.

A pesar de todas las presiones del gobierno de facto y la AFA, Pastoriza se mantuvo firme y el día 21 de noviembre de 1971, Raúl D’Onofrio (interventor de AFA) y la Secretaria de Trabajo del gobierno nacional, terminaron acordando la vigencia y continuidad del convenio colectivo (que incluía el Estatuto del Futbolista, obra social, vacaciones pagas y jubilaciones).

Todas estas luchas victoriosas los futbolistas argentinos las llevaron adelante, enfrentando al poder concreto, jerárquico, político y económico.

Carlos Alberto Bonet

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