APUNTES DEL RAFA | LA TÉCNICA DEL SKATING

  1. En la década del setenta existían diversos interrogantes. Entre ellos se encontraban en una primera línea: ¿Si Perón volvía o si Perón no volvía? ¿Si se debía tomar las armas o no se debían tomar las armas? Entre todos ellos estaba una pregunta inquietante: ¿El pueblo nunca se equivoca o el pueblo se equivoca? Nosotros hoy –con unos cuantos años encima– vemos como se ha acrecentado de manera apabullante la orquestación de mentiras, de operaciones, que tienen como en todos los tiempos una sola finalidad: desgastar el poder simbólico del pueblo y hacernos sacar como conclusión que el pueblo se equivoca, que nada bueno se puede esperar de él.
    Y uno a esta altura que ha visto como se manifiesta el poder económico, mediático, judicial, político; no puede dejar de sentir que realmente tienen el dominio para colocar, permanentemente, árboles que pueden tapar el bosque y lograr entre otras cosas hacer creer, hacer sentir, de que el pueblo se equivoca con todo lo que significa llegar a esa triste aseveración. Entre otros aspectos porque esa conclusión introduce y mantiene un espíritu abatido, aplastado, invadido.
  2. Entre las numerosas herramientas que tiene el sistema para imponer ese estado en el pueblo existe uno muy particular que se conoce como la técnica periodística del skating, tan estudiada en los Estados Unidos. La misma consiste en utilizar todas las reglas y los principios de la retórica y de la tipografía para inclinar al receptor a formarse un juicio de un suceso, aparentando una correcta objetividad en la descripción.
    Se basa en saber que todo se puede contar de diversas maneras. Un periódico puede escribir “La heroica batalla de Malvinas” y el mismo hecho puede ser descripto como “La locura de Malvinas”. Las dos versiones del hecho tratan de inclinar nuestro juicio como lectores. Y esto es algo que saben muy, pero muy bien los asesores de los programas de Lanata, Leuco, Majul, Longobardi, por decir algunos de los tantos que componen esa maquinaria infernal que para colmos no es sólo nacional.
  3. Esa técnica del skating tiene diversos trucos, uno de ellos -muy apreciado -es decir una cosa en el titular y otra distintas en el cuerpo de la noticia o interpretar un suceso a los gustos del periódico que lo trata o destacando una sola cara del prisma de la noticia. Seguir las noticias dadas por Clarín a sabiendas de este método es hacerse un festín. Por ejemplo: “El gobierno no contestó a la Mesa de Enlace” “La corrupción K al desnudo”, “El gobierno se encuentra arrinconado y sin respuesta”. “Trampa K a la Democracia”, “No es buena la imagen del gobierno y de Cristina” … ¡Un festín!
    El lector que intente reconstruir el hecho basado en esas trampas mediáticas que tienen un fondo científico, no logra por último saber que pasa realmente: si hay corrupción o no hay; si el gobierno está vencido o si el gobierno está fuerte. Así sucesivamente.
  4. Esas piezas mediáticas zarabuteras conducen al lector hacia donde se proponen: estimular el desconcierto y si uno presta atención a los comentarios existentes en las colas, sala de médicos, sala de profesores, mesas de club, reuniones familiares, se puede asegurar sin esfuerzos, sin ser un Marshall McLuhan, que logran su cometido. El árbol tapa el bosque por medio de esa confabulación precisa que los lleva a pensar “qué todo está podrido”, “que no da para más”, “que hay que irse de este país de mierda”, “que se vayan todos”, “que los políticos son todos iguales”. “Que en ningún otro país pasa lo de acá”.
    Los que realizan con precisión ese mecanismo (sociólogos, psicólogos, periodistas, intelectuales) no les importa un ápice la honestidad, la fidelidad o el compromiso con el otro. Tiene sólo el objetivo de tapar, de molestar, de desmerecer, de horadar con sandeces el espíritu y todo lo que enriquezca o fortalezca al pueblo. Logran con éxito –al menos hasta ahora– envilecer todo lo que tocan.

Rafael Restaino

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