CONFLICTO ENTRE RUSIA Y UCRANIA: LOS MOTIVOS

Aquí en Moscú la población rusa vive esta situación con una mezcla de sensaciones: por un lado, la certeza de que no le han dejado otra salida al gobierno de Vladimir Putin, más que el optar por esta defensa ante la sorpresiva acción de la OTAN, que hace más de 20 años que viene amenazando la seguridad del país euroasiático con la constante aproximación a sus fronteras.

Tengamos en cuenta que la inestabilidad fue incrementándose, al amparo de la mirada complaciente de Washington y Bruselas ante el incumplimiento por parte de Kiev, de los acuerdos de Minsk, los cuales, de haberse cumplido, habrían podido evitar hace mucho tiempo la pérdida de miles de vidas inocentes en el Donbáss.

EL ANTICIPO

La más contundente denuncia fue allá por el año 2007 en la conferencia de seguridad de Múnich donde el presidente Putin en su intervención, condenó firmemente los esfuerzos de Estados Unidos por construir un mundo unipolar, criticó el acercamiento de la OTAN hacia las fronteras de Rusia, llamó a la paciencia en la cuestión del programa nuclear iraní y advirtió sobre la necesidad de actuar respetando la Carta de las Naciones Unidas, además de abordar otros asuntos de importancia global.

También declaró que Rusia tenía un papel central en el escenario internacional y que la única salida era que en el mundo se establezca un equilibrio multipolar.

Obviamente con Estados Unidos está la OTAN que realizó una serie de acciones agresivas y volvió a coquetear con la incorporación de Ucrania a sus filas, cosa que Rusia ha enfrentado sistemáticamente.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte no es ni más ni menos que una alianza de carácter ofensivo, cuya única finalidad es la de expandirse hacia las fronteras de la Federación Rusa, amenazándola con la instalación de bases militares en los territorios de aquellos países que antes habían formado parte del Pacto de Varsovia, y llegando inclusive a reclutar a Estados de la ex Unión Soviética, incumpliendo los acuerdos, con los que se habían comprometido en 1991, ante el último presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, a cambio de aceptar la reunificación del Estado alemán. Este hecho de carácter histórico, intentó ser negado por Jens Stoltenberg, por no hallarse esto, plasmado por escrito. Sin embargo, la mentira del secretario general de la OTAN duró pocas horas, siendo desmentido por el medio alemán Der Spiegel, el cual publicó un documento encontrado en los Archivos Nacionales Británicos por el politólogo estadounidense Joshua Shifrinson. En el texto se exponen los detalles de la reunión mantenida entre los ministros de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Francia, Alemania y el secretario de Estado de EEUU, celebrada en la ciudad alemana de Bonn el 6 de marzo de 1991, en la que se trataron cuestiones de seguridad de Polonia y otros países de Europa del Este. Según el documento, los británicos, los estadounidenses, los alemanes y los franceses estuvieron de acuerdo en que la pertenencia a la OTAN de los países europeos del este era “inaceptable”.

GARANTÍAS DE SEGURIDAD

Lo antes mencionado nos puede ayudar a entender la necesidad por parte de Moscú de las garantías de seguridad mutua, que el Kremlin envió a Washington hacia finales de diciembre pasado. El documento establecía una serie de puntos dirigidos a evitar cualquier tipo de acción que pudiera implicar una amenaza para ambas partes (la Federación Rusa, por un lado, y Estados Unidos y la Unión Europea por el otro), entre los cuales se regulaba el emplazamiento de misiles estratégicos, entre otros ítems. También (y estos eran los puntos más relevantes para Moscú), se señalaba la necesidad vital de que se desistiera de continuar con las políticas expansionistas de la OTAN hacia las fronteras rusas, de la intención de sumar a Ucrania y a Georgia a la alianza, del mismo modo que retrotraer el emplazamiento de sus instalaciones militares a las fronteras otanianas de 1997, año en el que se realizó el Acta Fundacional Rusia-OTAN. En este punto, vale la pena detenernos y recordar lo que declaraban el 27 de mayo de 1997, en la ciudad de París, los presidentes de Rusia, EEUU y Francia, junto el secretario General de la OTAN, con motivo de la firma del mencionado documento:

“El Acta Fundacional protegerá a Europa y el mundo de una nueva confrontación, convirtiéndose en base de una asociación nueva, justa y estable donde se contemplen los intereses de seguridad de todos y cada uno de los signatarios del documento.” Boris Yeltsin.

“Estamos decididos a crear un futuro en el que la seguridad europea no sea un juego de compensaciones: donde si gana la OTAN, Rusia pierde y donde la fortaleza de Rusia es la debilidad de la Alianza. Estos son los planteamientos del pasado, y estamos en una nueva era. Juntos hemos de construir una Europa nueva en la que cada nación sea libre y donde todas las naciones libres se unan para fortalecer la paz y la estabilidad de todos.” Bill Clinton.

“Al firmar el Acta Fundacional de una nueva organización de seguridad europea, en la que Rusia desempeñará plenamente su papel, hemos dejado atrás medio siglo de malentendidos, confrontación y división de nuestro continente.” Jacques Chirac.

“La tarea que tenemos por delante está clara: dar vida a este documento aprovechando al máximo las oportunidades recién creadas. Por su parte, la Alianza está decidida a embarcarse en una ambiciosa asociación que nos ayudará a dejar atrás de una vez por todas las divisiones de Europa. No se trata sólo de un sueño; este documento constituirá una guía práctica que nos permitirá cruzar el umbral del siglo XXI.” Javier Solana.

PALABRAS, PALABRAS

Todas estas palabras contrastan fuertemente con los hechos que le sucedieron, como la ampliación de la OTAN hacia las fronteras de Rusia, o el ataque de la alianza atlántica a Yugoslavia, demostrando como la seguridad de Moscú tenía muy poco valor para Washington y Bruselas. Todo esto no hace más que reafirmar los legítimos reclamos de garantías de seguridad por parte del Kremlin.

Esta doble moral por parte de Occidente, se volvió a poner de manifiesto durante los ocho años de violaciones a los acuerdos de Minsk, por parte de Kiev, negándose a dialogar en una mesa de negociación con los líderes de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, el mantenimiento de ataques por parte de fuerzas gubernamentales contra la población civil del Donbáss, y lo más importante, el incumplimiento al punto en el que se comprometía a llevar adelante medidas que permitieran otorgar a dicha región, un régimen autonómico que garantizara el bienestar y la seguridad de sus habitantes, manteniendo de este modo la completa soberanía de Ucrania, sobre este territorio.

En contraste con el incumplimiento de sus compromisos por parte de Kiev, Moscú a lo largo de todos estos años se mantuvo como garante de los acuerdos de Minsk, respetándolos en todos sus puntos, a pesar de los periódicos ataques a la población del Donbáss por parte de fuerzas regulares ucranianas e inclusive de paramilitares, como el Batallón Azov, integrado por fanáticos nacionalistas nazis, todo esto sin duda, provocaciones dirigidas al liderazgo del Kremlin, acciones estas, que a lo largo de los últimos ocho años, se han cobrado la vida de más de catorce mil personas, según estimaciones de la ONU.

Básicamente Rusia pide un status de neutralidad para Ucrania, que no forme parte de ningún bloque militar y que se lleve ante la justicia a las fuerzas neonazis que han estado hostigando y asesinando al pueblo ruso en los últimos ocho años. Y que Ucrania no tenga ninguna capacidad ofensiva que pueda afectar a Rusia y esto no es ni más ni menos que el status de neutralidad que ha mantenido Finlandia desde 1948 y Austria que se ponen como ejemplos de países avanzados. Esto puede durar en tanto Occidente se mantenga al margen como hasta ahora pero que obligue al presidente Zelenski (Ucrania) que se siente a negociar seriamente y no como ahora, con acciones dilatorias, mientras tantos civiles están muriendo.

En realidad, las sanciones económicas aplicadas están perjudicando más a Europa que a Rusia que hace años viene lidiando con esta situación y que le permite una situación más blindada de lo que se piensa.

Christian Lamesa

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